Hacia la competitividad con las energías fósiles

Las renovables han reducido sus costes hasta un 50% en cinco años

Las energías renovables tratan de reducir sus costes al máximo para ser competitivas. En cinco años, la tecnología fotovoltaica ha reducido sus costes de materias primas un 50%. Sus primas acumuladas se han duplicado desde 2005, aunque el último año han bajado casi un 40%. Los precios se mantienen más estables para la eólica, aunque sus máquinas producen más.

Las renovables han reducido sus costes hasta un 50% en cinco años
Las renovables han reducido sus costes hasta un 50% en cinco años

Energías caras. Así se está presentando a las energías renovables en las últimas semanas y las críticas por las primas que reciben se recrudecen en todos los ámbitos, acusadas incluso por el Ministerio de Industria de tener un grave impacto en la subida del precio de la luz. Ante un nuevo cambio en la regulación, que se negociará en este ambiente tan caldeado, los responsables de estas energías destacan que su objetivo es "ser competitivas sin primas" y en este sentido, la reducción de sus costes de producción es cada vez mayor. En la energía solar fotovoltaica, los precios han caído a la mitad en dos años. Los costes de la energía eólica son más estables pero sus máquinas cada vez son más seguras y producen más electricidad.

La más criticada y la más radical en su descenso de costes es la energía solar fotovoltaica. Mientras que de 2005 a 2008 se pagaban aproximadamente seis millones de euros por megavatio (MW) instalado en una planta en España, en 2009 y 2010, este precio ha bajado hasta los tres millones de euros, según fuentes del sector. Hay 3.500 MW instalados actualmente en España, de los 2.500 MW se colocaron en 2008. "Entre 2004 y el verano de 2008 crecieron la oferta y la demanda de instalaciones solares, sobre todo por el boom del mercado español en 2008 hasta el cambio regulatorio. En este periodo, los precios se multiplicaron por cuatro en los contratos de suministro a largo plazo y por diez en el pago al contado. La desaparición de la demanda española a partir del verano provocó un fuerte descenso de precios en toda la cadena de valor", dicen desde la Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF).

El presidente de la Asociación Empresarial Fotovoltaica (AEF), Juan Laso, afirmó en el Congreso la semana pasada que esta energía "ha completado el mayor ciclo histórico de abaratamiento de todas las renovables". Laso informó de que el precio fotovoltaico aún va a reducirse un 12% más en lo que queda de año y que en los próximos, decrecerá a ritmos superiores del 10% anual, "gracias a avances tecnológicos y las economías de escala".

"Es muy probable que España pueda alcanzar la paridad entre el coste de la electricidad fotovoltaica y el precio actual para el consumidor final en 2012", aseguró Laso en el Congreso. Para ASIF, este momento llegaría en 2012 si se fomenta el autoconsumo en las viviendas, de modo que sea más barato producir uno mismo su luz con fotovoltaica que comprar en el mercado.

La retribución solar

El ascenso de las primas recibidas por esta energía también ha sido notable. Entre 2005 y 2009, la prima media acumulada recibida por MW instalado se ha duplicado, por "el gran número de plantas que se instalaron en 2008, cuando la retribución era la más alta" aunque el Gobierno no ha subido la retribución en este tiempo. Desde septiembre de 2008, esta subvención ha bajado casi un 40%, desde los 440 euros por MWh hasta los 265 MWh actuales para plantas en suelo. Aún así, todos los agentes del sector fotovoltaico aceptarían una sustancial bajada de las primas, tal y como pretende el Ministerio, siempre y cuando se amplíe el volumen de mercado a instalar por año, limitado ahora a 500 MW, y se establezca un periodo transitorio para adaptarse a las modificaciones.

Por supuesto, no quieren hablar de retroactividad. "Las instalaciones anteriores no se han beneficiado de estos recortes de precio y se financiaron teniendo en cuenta los costes de entonces. Una bajada de esa retribución puede suponer que las empresas no puedan pagar sus créditos", explicaron desde ASIF. AEF estima que los bancos tienen 15.000 millones invertidos en este sector español.

Más estable la eólica

Comparar la energía solar fotovoltaica y la eólica es como comparar un elefante y un ratón, si bien ambas van encaminadas hacia el mismo objetivo. Los números de la energía eólica son menos llamativos aunque las economías de escala y la innovación siguen teniendo impacto para su menor precio.

El principal coste de inversión en estos parques es el aerogenerador. Representa el 73% y el resto es obra civil, infraestructura eléctrica, etc. Tal y como explican desde la Asociación Empresarial Eólica, "hacia finales de los años noventa, los costes de inversión sufrieron una fuerte disminución debido a las economías de escala provocadas por el aumento de la potencia instalada por parque, la mejora de las máquina y el incremento de la oferta". En 2001, se pagaban 840.000 euros por MW instalado. A partir de ahí, los precios empiezan a subir porque "el tamaño de las máquinas es mayor y necesitan de una serie de mejoras. Sin embargo, al producir más, se compensa este coste".

Entre 2005 y el primer semestre de 2008, "la fuerte demanda de máquinas y la escasez de proveedores impulsa los precios hacia arriba", aseguran. En 2007, el coste medio era de 1,22 millones por MW. "Desde entonces, la crisis económica ha propiciado leves descensos del precio", valoran. Hoy, un parque eólico cuesta sobre los 1,2 millones por MW.

De cara al futuro, los responsables de la patronal española aseguran que las reducciones de costes "están ligadas a la automatización de la fabricación de las palas y otros componentes, así como a la reducción del uso de materias primas". Sin embargo, "las previsiones de evolución de las inversiones indican una estabilización". "La eólica", asumen, "no tiene ningún componente básico que pueda tener una reducción drástica e inesperada en su coste". "El verdadero reto lo impone la competencia china. Si no se puede bajar el coste, la innovación se dirige a producir más energía o mejor para poder ser competitivos", afirman.

En este tiempo, la prima media acumulada recibida por MW eólico se ha incrementado en un 10%. La mayor parte de las instalaciones españolas, alrededor de 14.000 MW reciben el precio diario del mercado eléctrico más una prima fija que ronda los 30 euros. Otros 4.000 MW reciben el precio del mercado más una retribución variable que se fija en función del mismo precio de mercado. Otros 1.000 MW reciben una tarifa regulada, que en 2010 es de 77,4 euros por MWh. El mayor precio del mercado, sobre todo en 2008, es responsable de este incremento de la prima acumulada puesto que repercute en el 90% de las instalaciones.

La meta final de la eólica es ser competitiva en precios con las energías fósiles. Los cálculos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para el sector en Europa valoran dos escenarios en función del precio del petróleo. En un entorno de precios altos, la eólica sería competitiva en 2015. En un entorno de precios bajos, este punto no se alcanzaría hasta 2030. "El punto de inflexión sería que el petróleo estuviera a 160 dólares el barril. Entonces, un parque con 2.400 horas de funcionamiento anual sería competitiva", afirman desde la AEE. El precio del barril ronda ahora los 86 euros. Sin embargo, en España, "la eólica ya ha sido competitiva sin necesidad de primas en 2008" cuando los altos precios del mercado de la electricidad eliminaban la retribución gubernamental.

Las pequeñas

Aunque parezca que el crecimiento de las renovables ha sido exponencial en los últimos años, hay energías verdes recogidas en el Real Decreto 661/2007 que aún no han cumplido sus objetivos por falta de incentivos.

Respecto de la biomasa, los datos de CNE facilitados por APPA señalan que aún faltan alrededor de 815 MW por instalar para cumplir el objetivo. Para el biogás, aún restan 81 MW.

Como razones para la no instalación de plantas, desde APPA señalan que las inversiones necesarias se ha encarecido sin que se haya ajustado la retribución, con lo que resulta insuficiente.

Industria abre la negociación con las patronales esta semana

El Ministerio de Industria tiene intención de convocar a las patronales fotovoltaicas ASIF, AEF y APPA a finales de esta semana para iniciar la negociación sobre el nuevo marco regulatorio que les regirá en el futuro, según explicaron a CincoDías fuentes del sector. Después de reiteradas peticiones para que abran las conversaciones, como se pudo plasmar en la carta enviada al Ministerio por la AEF la semana pasada solicitando que les invitase a cuantas convocatorias se realizasen desde Industria a los agentes del sector eléctrico, el ministerio ha decidido, previsiblemente, abrir este diálogo.

La industria considera esta convocatoria como que "la incertidumbre, que tanto daño nos está haciendo está llegando a su fin". Las empresas tienen conocimiento de la intención de Industria de modificar su régimen retributivo desde finales del año pasado pero aún no tienen detalles. Este desconocimiento se ha visto agravado por la entrada de una posible retroactividad en el recorte de las primas para plantas ya en marcha.

Aunque el ministro Sebastián ha descartado esta retroactividad entendiendo como que no se tendrá que devolver el dinero cobrado, fuentes cercanas al ministerio no descartan que se plantee esta reducción a los parques en funcionamiento.

El registro impide a la termosolar bajar sus precios

La energía solar termoeléctrica es la recién llegada a la palestra de las renovables. La primera planta comercial de este tipo se puso en marcha en 2009 y la inversión necesaria para su construcción es alta, entre 200 y 300 millones de euros. Sin embargo, los interesados en su desarrollo son grandes empresas como Abengoa, Acciona y ACS. El año pasado, alertado por la posibilidad de que la instalación de este tipo de plantas se disparara como ocurrió el año anterior con la fotovoltaica, el Ministerio repartió el mercado hasta 2013. De este modo, limitó a unos 500 megavatios anuales la instalación y determinó qué plantas van a entrar en funcionamiento en este plazo. Hasta entonces, nadie que no esté inscrito podrá colocar una planta termosolar y cobrar prima por ello.

Aunque tiene la ventaja de la visibilidad y la estabilidad para el sector, como en su día aseguraron desde Industria, tiene el complejo inconveniente de que, en España, no se verá un recorte verdadero de los precio de la termosolar hasta 2013. Tal y como explican desde la patronal del sector Protermosolar, "el potencial de reducción de costes de la energía generada en las centrales termosolares es muy grande, si bien, por el procedimiento de prerregistro establecido, no será posible plasmarlo". La causa es que, en el momento de la inscripción en mayo de 2009, "había que demostrar que se habían adquirido los equipos y que los proyectos contaban con todas las autorizaciones". Todo el material necesario de aquí a 2013 está previsiblemente comprado a los precios actuales. De este modo, "sólo a partir de ese año se podrán implementar las innovaciones que harán posible una significativa reducción de costes y que llevará a la paridad con la red a estas tecnologías antes de 2020", aseguran en la asociación. Su objetivo de ser competitiva en costes se aleja a causa de la regulación.

La reducción de costes se conseguirá fundamentalmente por tres vías: por los incrementos de rendimiento de las instalaciones, por la disminución de costes de componentes e instalación y por las economías de escala. En este último punto, desde Protermosolar observan que "la limitación a 50 megavatios (MW) por planta que establece la actual normativa es artificial. Plantas de mayor tamaño reducirían considerablemente el coste relativo de la parte convencional, como son las turbinas o las tuberías. Los constructores estiman que una planta de 100 MW generaría electricidad a un coste un 15% inferior a las plantas de 50 MW con diseños similares a los actuales".

Además, la introducción de nuevos componentes como espejos más grandes o estructuras optimizadas o de nuevas tecnologías aún en fase de investigación tendría impacto en rendimientos y en reducir el espacio necesario para la planta. La innovación también pretende mejorar el almacenamiento de la energía producida, para que puedan funcionar sin sol.