Ayuda internacional

El FMI envía técnicos a Grecia para asesorar sobre cómo reducir el déficit

Un equipo técnico del FMI comienza hoy miércoles una visita de dos semanas a Atenas durante la que proveerá al Gobierno griego de asistencia en el área fiscal, con la finalidad de reducir su abultado déficit público. "El objetivo es mejorar los ingresos de la Administración y la gestión de las finanzas públicas", aseguró ayer un brevísimo comunicado que hizo público este organismo internacional en el que se especificaba que la ayuda técnica llegaba a instancias del Ejecutivo heleno.

Horas antes de que el Fondo hiciera constar oficialmente el comienzo de los contactos con el Gabinete de George Papandreu, los mercados habían reaccionado negativamente a una serie de noticias que circularon por la mañana en las que citando a un portavoz sin identificar del Gobierno se daba a entender que Grecia pretendía evitar que el FMI se involucrara en el plan de rescate.

Según Market News, Grecia querría así mantenerse al margen de una institución que probablemente le obligue a aceptar medidas de ajuste duras, con fuerte impacto social y político. Aunque desde el comienzo de la crisis el FMI ha empezado a hacer préstamos no condicionados a países como México o Hungría, este tipo de rescates se está utilizando con cuentagotas.

Un portavoz del ministro griego de Finanzas respondió rápidamente a esta información explicando que el Gobierno no está intentando renegociar los términos en los que se estructuró el paquete de ayuda potencial a Grecia el mes pasado por parte de la UE y que, debido a las presiones de Alemania, prevé la participación del FMI con un papel central. El comunicado del Fondo vino a reforzar este mensaje para calmar a unos inversores ya muy nerviosos con la tensa situación económica griega. Los mercados reaccionaron con demasiada premura a unas informaciones que en la práctica habían deshecho unos acuerdos que se cerraron tras semanas de incertidumbre y de pulsos entre Alemania, que no estaba dispuesta a pagar la ayuda al socio griego, y Francia, mucho más reacia a involucrar al prestamista de última instancia para solucionar la crisis más grave de la breve historia del euro.