EDITORIAL

De Mesopotamia al Yerba Buena Center

El mago lo ha vuelto a hacer. La prueba: el murmullo de admiración del Yerba Buena Center, en San Francisco, cuando pronunció por primera vez en público el nombre iPad. Al enseñar la nueva máquina, el murmullo se hizo global. Sólo el tiempo dirá si Steve Jobs ha dado de nuevo en la diana, pero se sospecha que Apple ha vuelto a acertar. Y no sólo entre sus creyentes, sino entre muchos más clientes.

El truco de Apple es sencillo: hace buenos productos. Su marketing es su arma, pero el producto es su alma. A partir de ahí, todo lo demás. El brillante recorrido tecnológico de Steve Jobs, desde el primer ordenador personal Apple hasta el iPhone, pasando por Macintosh, iMac, MacBook, iPod, iTunes, iPod Touch, Mac Pro y todos sus primos, ha creado un universo que cambia la forma de relacionarse con las máquinas y crea nuevas costumbres. Desde ahí, ha vuelto a meter presión a un montón de sectores si no quieren quedar desplazados en el mercado, porque el iPad tiene ambiciones de máquina total, pero también de soporte total de contenidos.

El iPad de Jobs cierra un círculo de más de 5.000 años, que va desde las tablillas de adobe mesopotámicas en que se grabaron los primeros pictogramas y nació la escritura hasta las tablets con cerebro electrónico. El desafío futuro es que el soporte sea también flexible, como el periódico de papel que usted tiene en sus manos.