Viajes

El Marais Poitevin, jardín anfibio

La Venecia verde es, junto a Futuroscope, la principal atracción de la antigua Poitiers.

El Marais Poitevin o marismas del Poitou es una de las mayores atracciones naturales de la región de Poitiers. Un mágico laberinto de agua, cuya fama le perjudica, ya que son tantos los curiosos visitantes que aquello parece, más que un parque natural, una verbena. La marisma era originalmente un vasto golfo marino que llegaba hasta la actual Niort; poco a poco las islas que lo poblaban fueron ensanchando y soldándose entre sí. Los monjes vecinos cavaron un canal de drenaje, ya en el siglo XIII, y los campesinos fueron domesticando el pantanal, creando acequias y vías de agua para sanear terrenos donde practicar algún cultivo y asentar sus aldeas. Hoy día, la marisma es sobre todo una atracción turística.

Hay varios embarcaderos, el principal de ellos en el pueblo de Coulon, etiquetado oficialmente como "uno de los pueblos más bonitos de Francia". Allí se puede tomar una barca conducida por un guía que, además de explicar flora y fauna, se encarga de llevar él solo la embarcación, no remando, sino haciendo palanca con una larga pértiga. En un momento dado, mostrará a sus pasajeros cómo el agua "arde", con sólo aplicarle la llama de un mechero; no es el agua lo que se quema, claro, sino los gases de los fondos limosos, al aflorar a la superficie.

Para los amantes del arte y de la historia, Poitiers, a sólo unos minutos, es el verdadero plato fuerte. Allí ocurrió algo transcendental para la historia de Europa: cuando los árabes avanzaban imparables, dueños de la Península Ibérica y sur de Galia, Charles Martel les frenó en seco, en el año 732. Pero ya antes Poitiers había sido lugar notable, como cabeza de una tribu gala y, sobre todo, como uno de los centros mayores del cristianismo temprano, cuando el Padre de la Iglesia San Hilario ocupó la sede episcopal, y adoctrinó a su discípulo San Martín (luego obispo de Tours). Este San Martín fue el santo más popular de la España medieval, gracias a los peregrinos jacobeos. Y es que Poitiers fue una de las puertas que más fieles "bombeaban" hacia la tumba del Apóstol.

En Poitiers ocurrió algo trascendental para la historia de Europa: Martel frenó en seco a los árabes

Fue la época dorada de Poitiers. Se llenó de templos románicos de opulencia irrepetible. Recorrer las iglesias románicas, las pandas de casas medievales, palacetes (hôtels) y otros edificios y museos requiere tiempo y cierto sentido de la orientación. Para aliviar la tarea, el Consistorio ha pintado en el suelo unas líneas en tres colores (azul, rojo y amarillo) que llevan a los tres barrios monumentales y permiten (como las migas de Pulgarcito) regresar al punto de partida sin riesgo de extravío. La línea azul desciende al "barrio episcopal", donde se encuentra la catedral. Un templo sorprendente por sus dimensiones, pero también por la filigrana de su fachada, cuajada de ángeles y santos, demonios y condenados, gárgolas y fantásticas criaturas. A pocos metros está el baptisterio de St-Jean, la reliquia más antigua del cristianismo francés, que data del siglo IV; conserva en su centro la piscina para el bautizo por inmersión, que es lo que se estilaba en tiempos de San Hilario. Es museo lapidario con interesantes pinturas.

Pertenece también a este barrio la iglesia de Ste-Radegonde, conmovedora por sus hechuras y pinturas murales, y la iglesia de St-Hilaire-le-Grand, patrimonio de la humanidad, con frescos del Apocalipsis y los despojos del santo en la cripta. Todo queda en segundo plano cuando uno se topa con la joya superlativa de Poitiers, Notre-Dame-la-Grande. La fachada es una biblia pauperum de piedra. El interior no es menos fascinante: sorprende verlo pintado de colorines. También los griegos maquillaban con tonos chillones la Acrópolis, y los egipcios sus templos, y los mayas (hay que advertir, sin embargo, que fue repintado en 1851). En verano, por la noche, se proyectan luces de color sobre la fachada para que ésta luzca la policromía de los viejos tiempos.

Guía para el viajero

CâMO IR

Una forma cómoda es ir y volver en tren-hotel durante la noche. El convoy sale de la estación madrileña de Chamartín a las 19.00 y llega a Poitiers hacia las 6.00, al regreso se toma el tren en Poitiers a las 22.00 y finaliza en Madrid a la 9.00. El compartimento (doble) tiene ducha y se puede cenar (buenas opciones y de calidad). Información: Rail Europe: 902 101 091 (www.tgv.com).

DâNDE DORMIR Y PASEAR

Office de Tourisme de Marais Poitevin des Deux- Sèvres, tl. 05 4935 9929, (www.marais-poitevin.fr). Embarcadero Cardinaud, de Coulon (a la entrada del pueblo), teléfono: +33 5 4935 9047. Logis du Chateau du Bois Doucet, en el campo, a unos 6 kilómetros de Lavoux, tl. +33 5 4944 2026, mansión del XVII rodeada de parques y declarada monumento histórico, con eso que llaman los franceses caractère.

DâNDE COMER

Logis St-Denis está en el campo, a unos veinte kilómetros de Parthenay, en Champdeniers St-Denis, tel. +33 5 4975 6854. Es una granja regida por un matrimonio joven, todos los productos son propios o de la zona, mimados, insuperable el foie.