Ahorro

En la oficina bancaria, el cliente también lleva razón

Los ahorradores no deben fiarse sólo de la publicidad. Han de seguir una serie de pautas a la hora de contratar un producto financiero.

En la oficina bancaria, el cliente también lleva razón
En la oficina bancaria, el cliente también lleva razón

La directiva Mifid entró en vigor hace un año y medio. Supuestamente, estaba llamada a marcar un hito histórico en las relaciones entre las entidades financieras y sus clientes. Con la nueva norma encima del tapete, los usuarios de banca cuentan, en teoría, con la máxima protección. Su misión era acabar con la venta a granel y lograr, por tanto, que ningún banco o caja colocara productos poco adecuados a los minoritarios aprovechando sus amplias redes de oficinas.

Las garantías son numerosas, al menos sobre el papel. Los clientes que reciban asesoramiento tendrán que ser clasificados y, en algunos casos, serán sometidos a un test de conveniencia con el objetivo de determinar si el ahorrador entiende y está en disposición de asumir los riesgos de determinados productos. Pero lo cierto es que la teoría es una y la práctica otra muy distinta.

La propia CNMV reconoció el pasado 7 de mayo que, en muchas ocasiones, las entidades incumplen la normativa y realizan recomendaciones personalizadas "sin ajustarse al marco legal previsto para las relaciones de asesoramiento". "Lejos de suponer una garantía para el ahorrador, la Mifid se ha convertido en una salvaguarda para las entidades financieras", sentencia Fernando Herrero, vicepresidente de Adicae, la asociación de usuarios de bancos, cajas de ahorro y seguros. "La crisis ha hecho aflorar el iceberg que años de mala práctica bancaria ha ido configurando", resume.

La Bolsa, y todo lo relacionado con ella, como los fondos de inversión de renta variable, implica un riesgo claro. Pero otros productos, vendidos como teóricamente seguros, también. "Las preferentes, la deuda bancaria, los fondos garantizados, los depósitos o las cuentas corrientes de alta remuneración no son productos intercambiables. Cada uno tiene sus propias características", señala Enrique Borrajeros, socio director de Abante Asesores. Llegados a este punto, es imprescindible tener claro una guía de pautas para evitar problemas al contratar un producto financiero.

1. Tener claros los objetivos. No se puede entrar en un banco "a ver qué me ofrecen". "Hay que diseñar una estrategia coherente con los objetivos que se persigan", explica Borja Durán, consejero delegado de Family Office Solutions. Lo primero es determinar el riesgo que se está dispuesto a asumir, lo que determinará la rentabilidad potencial que se obtendrá. "Si no se tienen los conocimientos necesarios, lo más razonable es pedir ayuda a un especialista", añade. Una vez determinado lo que se quiere, el ahorrador tendrá que entrar en la oficina adecuada, pues los productos que ofrece cada entidad son muy diferentes.

2. No fiarse de las palabras. Los empleados de las entidades financieras son, en primer lugar, comerciales. El vicepresidente de Adicae recomienda "no fiarse de las indicaciones verbales". Lo habitual es que se resuman las características de los productos, pero hay que leerse todo el contrato antes de firmar. "Hay que exigir toda la información por escrito y leerse detenidamente la letra pequeña. Esto es especialmente importante en los productos estructurados. Si es necesario, el cliente debe llevarse el contrato a su casa y leérselo tranquilamente", afirma Félix González, director de Capitalia Familiar.

3. No comprar lo que no se entienda. Por muy bueno que pueda parecer, es importante no adquirir nada cuyo funcionamiento se desconoce. æpermil;ste es un principio de inversión básico de Warren Buffett: "Invierta sólo en lo que entienda". Es imprescindible conocer la técnica que hay detrás de cada producto.

4. Conocer quién responde. El riesgo de contraparte siempre existe en mayor o menor medida. En el caso de los depósitos, es el Estado el que responde y en el de los fondos, está muy repartido. Pero la garantía de los productos estructurados depende directamente de la solvencia de la entidad que la otorgue, lo que eleva el riesgo. La deuda bancaria y las participaciones preferentes están ligadas también a la salud financiera de la entidad.

5. Conocer la liquidez. ¿Necesitará el dinero a corto plazo o puede prescindir de él durante un largo periodo de tiempo? æpermil;ste es un aspecto crucial que determinará el abanico de opciones para el ahorrador. Algunas propuestas gozan de liquidez total, como los depósitos, las cuentas de alta rentabilidad y los fondos monetarios. Pero otras, como los garantizados, las emisiones de deuda y las preferentes, implican no poder recuperar el dinero de forma tan sencilla.

Preferentes. Grandes ventajas... para la entidad

Están de moda, pero esto no quiere decir que sean aconsejables. æscaron;ltimamente, en las cajas y los bancos venden las participaciones preferentes al por mayor, a clientes minoristas de toda la vida, como si fueran una alternativa a los depósitos. Pero no lo son en absoluto.

Su gancho es muy poderoso: ofrecen rendimientos que llegan a superar el 8% anual. Ya se han colocado cerca de 3.000 millones desde diciembre, y Caja Madrid y La Caixa están en plena comercialización de hasta 3.000 y 2.000 millones, respectivamente. Las ventajas de este producto, para las entidades financieras, son indudables. Refuerzan sus ratios de solvencia y además les permiten captar liquidez.

La mala noticia es que los riesgos para los minoritarios son muchos y muy variados. Primero, la remuneración no está asegurada, depende de que la entidad logre el beneficio necesario.

Segundo, su capacidad de absorber pérdidas (por esto precisamente computan como recursos propios) permite que la entidad las liquide por un valor inferior al nominal. Esto provocaría pérdidas en los inversores.

Tercero, son perpetuas. La entidad se guarda el derecho -aunque no la obligación- a comprarlas a los cinco años. Esto pesa a la baja en su precio de cotización en el mercado secundario. Además, no interesan a los institucionales, lo que reduce mucho su liquidez.

Peligros

Liquidez. Quien quiera venderlas tendrá problemas. Cotizan en el mercado secundario, pero no hay garantía de que se recupere la inversión. Son perpetuas, lo que se penaliza.

Rentabilidad. No es segura. El cupón depende de que la entidad en cuestión consiga los beneficios suficientes para abonarlo.

Prelación. En caso de insolvencia, los titulares de preferentes son los últimos acreedores de la lista.

Deuda bancaria. Riesgos múltiples para el ahorrador

Las emisiones de deuda por parte de cajas y bancos dedicadas a los particulares se centran en las preferentes. Pero también están utilizando sus redes de oficinas para colocar otro tipo de deuda, especialmente subordinada. Así lo ha hecho La Caixa y están en proceso Bancaja, Caixa Sabadell, Caixa Penedès y Caja Navarra. Estas emisiones nada tienen que ver con las avaladas por el Estado que están efectuándose en el mercado mayorista. Ofrecen un tipo de interés muy superior, a cambio de un riesgo más elevado. Su vencimiento está muy alejado en el tiempo (a partir de 10 años), a diferencia de los bonos garantizados, que cuentan usualmente con un vencimiento de tres años.

La deuda subordinada se sitúa por detrás de todos los acreedores a la hora de cobrar en el caso de que la entidad se declarase insolvente. Sólo la ultrasubordinada -como las participaciones preferentes- está después en esta lista.

La única ventaja frente a las preferentes es que, aunque lejano, suelen tener una fecha de vencimiento, al menos las que se han colocado hasta el momento.

Eso sí, es habitual que estas emisiones, al igual que las de preferentes, coticen por debajo de su valor nominal en el mercado secundario (véase gráfico), de forma que, a estos precios, la rentabilidad que ofrecen al vencimiento supera la de las últimas emisiones.

Peligros

Mercado. El precio en el secundario puede ser inferior al de compra, de forma que se puede perder dinero si se quiere recuperar la inversión.

Vencimiento. Los bonos colocados a particulares suelen tener un vencimiento a muy largo plazo lo que se penaliza.

Crédito. La deuda bancaria sin garantía estatal está supeditada exclusivamente a la solvencia del emisor.

Depósitos. Seguros, pero su interés va a la baja

Habían sido el mejor refugio para el dinero conservador hace unos ocho meses, cuando las tensiones crediticias estaban en pleno esplendor y el euríbor a 12 meses llegó al 5,53%. Rendimientos anuales del 5% y del 6% eran lo común.

Pero ahora la situación ha cambiado radicalmente. Las mejores ofertas son a plazo de un solo mes, lo que obliga a los clientes a buscar un nuevo destino para su dinero en caso de que quieran disfrutar de los rendimientos más elevados del mercado.

Así, Banco Finantia Sofinloc ofrece una de las mejores ofertas, con un 4% TAE durante 12 meses para importes a partir de 100.000 euros. Para cantidades inferiores, el interés se reduce. Otro a 12 meses es el de Cajasol, que proporciona un 5,15% durante los dos primeros trimestres y luego el euríbor a un mes más 0,15 puntos porcentuales.

Según los datos recopilados por el Banco de España, los depósitos de hasta dos años de duración ofrecían un 4,02% de media en el mes de marzo. El pasado octubre el interés medio ascendía al 4,68%.

El riesgo ante una posible insolvencia por parte de la entidad está cubierto en 100.000 euros por cliente en cada banco o caja. En principio, importes superiores no están garantizados, aunque las autoridades europeas han dado pruebas de que no dejarán caer entidades.

Seguridad

Liquidez. Depende de las condiciones de cada producto. Rescatar el dinero en un depósito a plazo antes del vencimiento puede suponer un coste o una menor rentabilidad para el inversor.

Solvencia. El único riesgo es el improbable caso de que el banco o la caja quiebre. Aun así, el fondo de garantía de depósitos responde de hasta 100.000 euros por cliente en cada entidad.

Fondos garantizados. Cada producto es un mundo

Los estructurados son un universo aparte. Ya sean depósitos estructurados o fondos garantizados, están construidos con dos materiales básicos: renta fija y un derivado.

Su éxito es indudable. Inmediatamente después de los fondos monetarios, los garantizados son los que más patrimonio atesoran, 50.101 millones de euros, lo que supone el 30,9% del total. Las entidades se han volcado con ellos: sus comisiones de gestión son elevadas y los clientes se ven obligados a mantener el dinero allí por un largo periodo de tiempo.

El riesgo de liquidez existe casi siempre, aunque es cierto que los productos de última generación incluyen ventanas para poder hacer caja sin coste adicional.

Borja Durán, consejero delegado de Family Office Solutions, es muy crítico con estos productos y señala que suelen ser muy rentables para la entidad, pero poco recomendables para el cliente. Entre los garantizados que están comercializándose actualmente abundan los de renta fija, que ofrecen rendimientos TAE entre el 2% y el 5%.

Los vinculados a la renta variable suelen incluir condiciones de difícil cumplimiento. Además, cuando prometen un determinado porcentaje de la subida de un índice, normalmente no se refieren a la revalorización real -punto a punto-, sino a la rentabilidad media, usualmente inferior.

Detalles

Rentabilidad. Algunos sólo ofrecen el máximo rendimiento a cambio de unas premisas de difícil cumplimiento.

Garantía. No todos los productos estructurados -depósitos o fondos garantizados- aseguran el 100% del capital. Depende de la letra pequeña.

Liquidez. Lo normal es que inversión inicial se recupere al vencimiento. Si no es así, suele haber penalizaciones.

Fondos monetarios. Sin riesgos, pero poco atractivos

El pasado abril, la CNMV puso en marcha la norma para que sólo los fondos ultra seguros puedan denominarse monetarios. La circular que lo regula ya ha entrado en vigor, pero será a partir de julio cuando sea de obligado cumplimiento.

El supervisor ha tomado cartas en el asunto después de que algunos fondos que incluían el término "monetario" dieran grandes sustos a sus partícipes. Una buena parte sufrió pérdidas porque invirtieron en deuda de calidad dudosa, asumieron riesgos de divisa y ensancharon la duración de su cartera más allá de lo prudente.

A partir de julio, invertir en un monetario será garantía de seguridad. La mala noticia está en que sus rentabilidades también disminuirán. Y ya son muy bajas: los monetarios estables avanzan un 2,08% de media en los últimos 12 meses, según Morningstar.

A favor de ellos juega la liquidez, que es instantánea, y las ventajas fiscales propias de los fondos. Los inversores pueden cambiar de cartera sin necesidad de pasar por Hacienda; la tributación se producirá en el momento del reembolso.

Hay que tener muy en cuenta, eso sí, las comisiones. Según el comparador de la CNMV, el 40% de los monetarios españoles cobra al menos un 1%, una tarifa extremadamente rentable para las gestoras. Los expertos señalan que algunos de ellos pueden registrar pérdidas si no la reducen.

Blindajes

Calidad. Los fondos monetarios sólo pueden invertir en activos con un riesgo de impago casi nulo. Esto evitará que puedan llegar a peder dinero, como ocurrió con algunos monetarios dinámicos.

Duración. Los activos han de tener un vencimiento medio inferior a los seis meses.

Volatilidad. La duración de la cartera reducirá la volatilidad: el valor liquidativo variará levemente.

Cuentas de ahorro. Liquidez, pero con baja rentabilidad

Es la opción más conservadora. Las cuentas de alta remuneración ofrecen la misma seguridad que los depósitos (100.000 euros están garantizados por cliente y entidad), pero con una diferencia sustancial: por definición, su liquidez es inmediata.

Normalmente, se contratan a través de internet y no admiten domiciliaciones ni medios de pago, como las tarjetas de crédito. Aunque hay excepciones, como la que comercializa Activo Bank. æpermil;stas, por ejemplo, permiten realizar todo tipo de operaciones, además de proporcionar un alto interés.

Actualmente, uno de los mejores productos es el que comercializa la filial en internet del Popular, que da una rentabilidad del 3,4%. Igualmente, iBanesto da el 3,6%, pero sólo hasta el próximo mes de octubre. En cualquier caso, su atractivo ha ido bajando a medida que se relajaba la tensión del mercado monetarios, al igual que ha ocurrido con los depósitos.

Una de las desventajas de las cuentas de alta rentabilidad radica en su dependencia absoluta de los tipos de interés del mercado. En los depósitos, la rentabilidad se pacta en el momento de la contratación y se mantiene vigente hasta el vencimiento. En cambio, en las cuentas las condiciones pueden cambiarse en cualquier momento de forma unilateral por parte de la entidad financiera.

Ventajas

Seguridad. Disponen de las mismas garantías que los depósitos. El fondo de garantía cubre hasta 100.000 euros si la entidad financiera se declara insolvente.

Liquidez. Las cuentas de alta remuneración suelen contar con liquidez absoluta. El cliente puede rescatar el dinero en el momento que así lo desee. Eso sí, su rentabilidad también varía al compás del mercado.