Análisis

Economía global: dos largos años de crisis por delante

Habrá recuperación, pero será muy limitada y no comenzará a percibirse hasta bien entrado 2010.

Lo peor de la crisis ha pasado. Esta frase, repetida de forma pertinaz como un mantra por parte de las autoridades más variopintas, se lleva escuchando desde los comienzos de la crisis económica internacional, en el verano en 2007, sin ningún resultado a la vista. El problema es que no hay una sola, sino varias crisis en marcha: financiera, crediticia, hipotecaria, productiva, empresarial, laboral, de consumo... y cada una en un distinto nivel de evolución. El resultado final es que hay una falta absoluta de visibilidad sobre el devenir de la economía, si bien existe el consenso de que la anhelada recuperación no comenzará hasta entrado el año 2010, e incluso entonces muchos no percibirán la mejoría. La Organización Internacional del Trabajo augura que el número global de desempleados a consecuencia de la crisis se elevará por encima de los 230 millones, una previsión que probablemente se quedará corta.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que el PIB mundial crezca este año un tibio 0,5%, que sería el peor resultado desde la II Guerra Mundial, si bien ya ha advertido que el crecimiento estará más cerca de cero, ante el riesgo evidente de una 'crisis bancaria de segunda vuelta'. Para el conjunto de las economías desarrolladas el pronóstico es una contracción del 2%. 'Pronto veremos otra oleada de malos resultados en la banca europea debido a su exposición a Europa del Este', confirma Christian Blaabjerg, responsable de estrategia de renta variable de Saxo Bank. 'Los Gobiernos europeos tendrán que preparar pronto otra serie de rescates bancarios', aventura.

Otros expertos dibujan escenarios peores. El banco estadounidense Citi prevé una contracción mundial del 0,7% y del 2,5% para los países industrializados. La agencia Standard & Poor's anticipa un fuerte ajuste en todas las grandes economías. Para China da una horquilla de crecimiento entre el 7% y el 5,5%, que pondrá a prueba la capacidad del país para mantener el empleo; para EE UU, la estimación es de una caída del PIB del 2% al 3%; en Japón, del 0,5% al 1,5%; en Alemania, del 2% al 3%; en Francia, entre el 1,3% y el 2,3%... y en la economía española, del 2% al 3%.

Problemas en España

El país evidencia las vicisitudes por las que está pasando la economía global. Su tasa de crecimiento ha pasado en un año del 2,5% a un saldo negativo del 0,7%; la tasa de paro, del 8,6% al 13,9%. Los analistas presagian un futuro complicado para el país.

'Aquí vamos a tardar más en recuperarnos. España tiene los mismos problemas que el resto, pero multiplicados. Es muy dependiente del exterior y tiene una estructura mucho más rígida en el mercado laboral, tanto desde un punto de vista de costes, como legislativo', recalca Fernando Hernández, responsable de gestión de Inversis.

Un problema clave es el déficit por cuenta corriente, que es de 8.541 millones de euros (que coincide con un 8,54% del PIB), uno de los más elevados del mundo en términos cuantitativos y cualitativos. 'Eso significa que hemos comprado mucho más fuera, de lo que hemos vendido. Hemos vivido por encima de las posibilidades y ahora toca desapalancarse', añade Hernández. 'Tradicionalmente, este desequilibrio se solventa atrayendo inversiones externas o devaluando la moneda para ganar competitividad. Ninguna de esas dos opciones es posible ahora para España', afirma el experto de Inversis. 'La alternativa ya sabemos cuál es: abrocharse el cinturón y consumir menos'.

'Los problemas específicos de España, el estallido de la burbuja inmobiliaria y la congelación del crédito a hogares y empresas altamente endeudados, son probablemente mayores que el shock externo que está causando la mayor crisis mundial en medio siglo', asegura Giada Giani, analista de Citi. 'El PIB continuará contrayéndose hasta el final de 2009 y sólo el impulso procedente de los planes de estímulo fiscal devolverá la economía a números positivos en el año 2010. Es previsible que el peso de la construcción en el PIB descienda bruscamente y se sitúe en línea con otros países', completa Giani.

Standard & Poor's calcula que el déficit público español será equivalente este año al 6,6% del PIB y al 5,8% en 2010. La agencia estima que el déficit no se situará hasta 2013 por debajo del 3% que exige el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. De hecho, la UE ha iniciado esta misma semana el proceso para sancionar a España por el exceso de déficit. Aunque es un sentir generalizado que el sistema financiero español es muy sólido, S&P cifra en 12.000 millones de euros las necesidades de capitalización del sector bancario.

'Creemos que la banca española afronta un año muy difícil, con crecimientos en los ingresos de un sólo dígito y en la parte baja. La recuperación dependerá de tres factores: mejoría económica mundial; recuperación del mercado inmobiliario y retorno de la liquidez a los mercados mayoristas. No esperamos que llegue a darse ninguna de esas condiciones a lo largo de 2009', resume Marco Troiano, analista de renta variable de S&P.

Sector financiero

El descalabro del sistema bancario a escala internacional representa el epítome de la tormenta económica que se abate sobre el mundo. 'Es prioritario estabilizar el sistema financiero', subraya Anton Brender, economista jefe de Dexia Asset Management. 'Es como una carrera contra el tiempo. La reorganización y consolidación del sistema financiero aún no ha comenzado de verdad', avisa Brender.

Los resultados que se van conociendo del sector financiero dan poco margen al optimismo. Este jueves pasado, BNP Paribas reconoció que su beneficio cayó un 61% en 2008 y el conjunto de las cajas españolas experimentó un retroceso del 38,7%. Hace poco más de una semana, UBS y Credit Suisse informaron de unas pérdidas respectivas de 13.200 y 5.500 millones de euros.

El Gobierno estadounidense ha prometido un plan para desatascar el sistema financiero que podría suponer un desembolso de entre 1,5 y 2 billones de dólares, articulado en tres pilares: una entidad que adquirirá los activos tóxicos, ilíquidos, y los sacará de los balances de la banca; un plan de ayuda a los ciudadanos que tengan dificultades con su hipoteca y una ampliación del plan de estímulo a la liquidez desarrollado por la Fed, que pasa la adquisición de bonos titulizados respaldados por toda clase de créditos al consumo. Lo que molestó al mercado fue que el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, apenas desveló ningún detalle.

'A mucha gente le ha decepcionado, pero nosotros estábamos convencidos de que era muy difícil que en cuestión de semanas se desvelasen los detalles del plan. Pensamos que semana a semana vamos a ir conociendo cada vez más detalles de cuánto dinero irá a los bancos y cómo funcionará el plan. Eso será positivo' destaca Sunil Krishnan, de la gestora BlackRock. Krishnan apunta a un dato que puede conducir a indicios esperanzadores: 'Las compañías han sido muy agresivas reduciendo su actividad manufacturera. En el sector del automóvil, por ejemplo, la producción está en mínimos récord. En toda recesión hay un punto en el que, incluso aunque esté aumentando el paro, el gasto de los consumidores se estabiliza. Cuando llegue ese momento, las fábricas descubrirán que no tienen inventarios suficientes y la producción industrial se reactivará', vaticina el analista de BlackRock.

El FMI espera que el mundo vuelva a ver la luz en 2010 y el crecimiento global se sitúe en una tasa del 3%; del 1,1% en el grupo de países avanzados. Pero para que eso suceda es necesario que algo empiece a pasar ya este mismo año. Como el economista jefe de Dexia AM advierte: 'Si con todos los planes de estímulo que se están aprobando a todos los niveles no empezamos a ver una mejoría en 2009, entonces estaremos en una situación terriblemente dramática'.

Un impulso fiscal del 3% del PIB del mundo

El presidente de EE UU, Barack Obama, formalizó el miércoles en Denver un plan económico de 787.000 millones de dólares que ejemplariza los esfuerzos públicos que se están realizando a escala internacional, a diferencia de lo que ocurrió en crisis pasadas. 'Algunas estimaciones cifran en un 3% del PIB mundial el monto de las ayudas fiscales que ya han sido anunciadas' detalla Richard Dingwall-Smith, economista jefe de la gestora británica SWIP.

La cuestión es si estas ayudas serán suficientes y tendrán un impacto decisivo en la economía. 'Dado el volumen del ajuste en el sector privado, es probable que se requieran medidas adicionales, para recapitalizar el sector bancario y mejorar el flujo de crédito, así como más rebajas de impuestos y un incremento del gasto en infraestructuras y el respaldo industrial', enfatiza Dingwall-Smith.

Otros expertos aconsejan reconducir el gasto público. 'En algún momento, los Gobiernos tienen que aceptar que algunas empresas irán a la bancarrota durante la crisis, en lugar de emplear miles de euros en tratar de salvar compañías inviables, deberían gastar el dinero de los contribuyentes más sabiamente', expone Christian Blaabjerg, de Saxo Bank. Blaabjerg apunta a un elemento central: 'rebajas fiscales para los contribuyentes'. La economía mundial sigue en la unidad de cuidados intensivos.