Hacia un nuevo orden financiero

El club de los países más ricos busca coordinarse para responder a la crisis

El G-7 tenía ayer sobre la mesa el orden del día más complicado en décadas. Los mercados han mantenido unas fuertes caídas que ninguna herramienta usada por las autoridades monetarias y políticas de EE UU y Europa han conseguido calmar. No se esperaba que de la reunión, que no había finalizado al cierre de esta edición, salieran medidas armonizadas para combatir la crisis. Por la mañana, George Bush volvió tratar de calmar a los estadounidenses.

La del viernes no fue una reunión al uso entre los ministros de finanzas de los siete países más desarrollados (EE UU, Canadá, Japón, Francia, Reino Unido, Italia y Alemania). Con un escenario de crisis financiera que ya está afectando a la economía real, y con la necesidad de buscar unas soluciones coordinadas que contengan la sangría de los mercados y el brusco frenazo del mercado del crédito, las expectativas sobre los resultados de esta reunión eran muy elevadas.

No obstante, y apenas unas horas después de comenzado el encuentro, algunas fuentes indicaban que la solución armonizada a la crisis (como la propuesta británica de garantizar los préstamos interbancarios) estaba lejos de ser una realidad, aunque se esperaba algún compromiso para una mayor coordinación.

Antes de la reunión, la ministra de finanzas francesa, Christine Lagarde, especificaba que era difícil tener una respuesta armonizada que sea 'la misma para todos porque hay situaciones de mercado distintas en cada país'. Su homólogo alemán Peer Steinbrueck, coincidía y explicaba que las 'soluciones tienen que ser diferentes entre países'.

La idea de seguir apoyando con dinero público a la banca, como harán el Reino Unido o España y estudia hacer EE UU, es una alternativa que algunos economistas defienden con más ahínco que al original Plan Paulson, de compra de activos ilíquidos de las entidades.

Nouriel Roubini, el economista que vio venir esta crisis desde hace años afirmaba que van a ser necesarias más rebajas de tipos (al menos 150 puntos básicos como media), así como una garantía temporal de todos los depósitos mientras se cierran las instituciones financieras con problemas y se nacionalizan parcialmente las solventes con inyecciones de dinero público.

Además de la reunión del viernes, el G-7 tenía previsto mantener un encuentro a primera hora del sábado con George Bush. Esta reunión se completará con otra por parte de los países del G20, las primeras economías del mundo. Bush volvió ayer a ponerse delante de las cámaras para hacer un discurso a la nación, en el que pidió confianza en las medidas de su Gobierno. El Dow Jones ha perdido un 21% en los últimos 10 días pese a todos los planes del Tesoro y las acciones de la Fed.

El Gobierno alemán asegura que no nacionalizará su banca

El Gobierno de Alemania aseguró el viernes que no nacionalizará sus entidades financieras, ni siquiera parcialmente, en respuesta a la crisis global, según un portavoz del ministerio de Finanzas. El Ejecutivo desmentía así los rumores apuntados por el diario estadounidense Wall Street Journal y por el aleman Die Welt, que el viernes publicaron que el Gobierno de Ángela Merkel preparaba un plan similar al de Reino Uni-do, que podría incluir la compra de títulos de los bancos por parte del Estado.

No obstante, el ministerio de Finanzas alemán admitió que las decisiones tomadas hasta ahora por los Gobiernos y los Bancos Centrales no han podido contener las turbulencias de los mercados financieros y bursátiles. 'Evidentemente, todavía no hemos encontrado el camino para que los mercados recuperen la tranquilidad', dijo su portavoz.

En repetidas declaraciones, Merkel no ha descartado una mayor intervención estatal en el sector -como la realizada para salvar a la entidad hipotecaria Hypo Real Estate- en caso de que sea necesario. Sin embargo, ha subrayado que son las empresas las que 'deben ayudarse a sí mismas en primer lugar para evitar daños mayores'.