Hacia un nuevo orden financiero mundial

La banca española, en el disparadero de las fusiones

La gran amenaza para el sector es la morosidad de las entidades más expuestas al sector inmobiliario. Los expertos auguran nuevas operaciones corporativas.

Poco más de un año ha bastado para poner del revés el sistema bancario estadounidense y para borrar del mapa a un puñado de entidades centenarias. En España, y a la vista de lo sucedido en el mercado estadounidense, los bancos han puesto sus barbas a remojar, aunque aquí el ajuste no se prevea ni tan dramático ni tan concentrado en el tiempo.

Los acontecimientos en Estados Unidos se han sucedido a cámara rápida, casi a quiebra, fusión o nacionalización bancaria por día. El deterioro del sistema financiero español transcurre más lento pero arroja síntomas inequívocos de que la crisis de Estados Unidos se extiende implacable por las finanzas de todo el mundo, también las españolas.

La consecuencia más inmediata es la oleada de venta de acciones de valores bancarios, como se ha visto esta semana, al margen del fuerte repunte del viernes. Y el desprecio de los inversores hacia los valores financieros se traslada también al mercado de capitales, donde las entidades tienen pánico a prestarse dinero entre sí y donde ahora puede resultar misión imposible colocar una emisión de deuda. Nada más revelador estos días que echar un vistazo a los CDS, los credit default swaps, que reflejan las posibilidades que concede el mercado a que un banco no sea capaz de hacer frente a sus deudas. Así, el precio de la cobertura por riesgo de impago, medida en los CDS, se llegó a disparar estos días por encima de los 600 puntos básicos en el caso de Bancaja y la CAM, dos de las entidades más cuestionadas por su exposición al mercado inmobiliario residencial. Esto supone que la protección de una cartera de deuda a cinco años de 10 millones de euros tendría un coste anual de más de 600.000 euros. Esos 600 puntos básicos se codean con los que se ha exigido esta semana a Goldman Sachs, en el ojo del huracán de la amenazada banca de negocios estadounidense.

Los fondos de inversión españoles tienen una exposición directa a productos financieros de Lehman Brothers de 300,2 millones de euros, según comunicó la CNMV, una cuantía que equivale al 0,13% del patrimonio total. Respecto a las compañías de seguros, y de acuerdo con datos del Ministerio de Economía y Hacienda, su exposición directa a Lehman Brothers es de 281 millones de euros, el 0,2% de las inversiones totales del sector.

Las entidades españolas niegan tener una exposición directa significativa en activos de Lehman Brothers. Santander la ha cuantificado en 56 millones de euros, lejos de los 480 millones de SG o de los 400 millones de BNP Paribas. Según cálculos de Dresdner Kleinwort, la banca europea tendrá que asumir pérdidas a cuenta de la quiebra de Lehman por alrededor de 22.000 millones de euros, consecuencia de las dotaciones que tendrá que realizar por sus riesgos con el banco estadounidense y por la depreciación en las valoraciones de las carteras de bonos que va a originar el proceso de liquidación de la entidad.

La banca española quedó ajena a la ingeniería financiera que acompañó a las hipotecas subprime de Estados Unidos y que inundó el mercado de capitales de titulizaciones hipotecarias intoxicadas de riesgos. Pero también cometió sus propios excesos en la financiación del boom inmobiliario español de los últimos años y es el avance de la morosidad vinculada a esos créditos la principal amenaza. 'En España, no hay una banca de inversión como la de Estados Unidos. El problema de la banca está vinculado al deterioro de la economía real y a la crisis de la construcción. Creo que el sistema podrá aguantar bastante bien el tirón pero no creo que todas las entidades que operan en la actualidad lleguen a ver el año 2011', resume Fernando Mínguez, abogado de Cuatrecasas e inspector del Banco de España en excedencia.

En opinión de la firma francesa Cheuvreaux, las fusiones en banca española son ahora mucho más probables y no hay que descartar operaciones en las que puedan participar Banco Popular, Sabadell o Pastor. Los rumores de una fusión entre Pastor y Popular ya dispararon esta semana la cotización de ambas entidades. Y en el caso de las cajas de ahorros, Cheuvreaux considera que las fusiones serán obligadas en algunos casos. 'Los bancos españoles se enfrentan a un problema estructural y es que el negocio crediticio del que disfrutaron en los últimos años va a desaparecer. Las perspectivas para el sector son flojas', añade Ignacio Ulargui, que también contempla las operaciones corporativas en la banca española en el medio plazo y alternativas como la venta de parte de la red de oficinas.

Las fusiones están siendo una de las vías de escape ante la crisis en la banca estadounidense -como la compra de Bear Stearns por JPMorgan o la de Merrill Lynch por Bank of America-, en la británica (Lloyds y HBOS) y la alemana (Commerzbank y Dresdner y, por otro lado, Deutsche y Postbank). Y lo serán previsiblemente en España, del mismo modo que lo fueron en otros periodos de crisis, según apuntan los expertos.

En cualquier caso, el proceso de purga y ajuste ante la crisis financiera todavía está en un estadio más preliminar en España que en otros países europeos. La banca española ha comenzado por realizar provisiones extraordinarias ante el avance de la morosidad y algunas entidades han comenzado a recurrir a las provisiones genéricas del Banco de España. El aumento de la morosidad apenas tuvo impacto en las cuentas de resultados del primer semestre, pero promete hacerlo en trimestres venideros. Por lo pronto, la suspensión de pagos de la inmobiliaria Martinsa Fadesa -anunciada a mediados de julio- ha elevado la morosidad de la banca española en ese mes en 9.600 millones de euros, un volumen que triplica la media de los meses precedentes. Así, la tasa de morosidad del sistema ha aumentado desde el 1,608% de junio al 2,148% del mes siguiente, el nivel más elevado desde septiembre de 1998, y se ha disparado ya al 2,5% en el caso de las cajas de ahorro.

Entidades como Caja España tenían al cierre del primer semestre una morosidad del 3,9%, la más alta del sector. El portavoz de la Junta de Castilla y León ya apuntó el jueves que la institución no descarta una fusión de las cajas castellanas, recordando de paso que una operación semejante en el sector de cajas requiere sin duda del beneplácito político.

Con una exposición al crédito a promotores -el de mayor riesgo de impago- de 311.000 millones de euros, a la banca española le espera un duro esfuerzo en materia de provisiones para el que no bastará con la provisión genérica del Banco de España, según advierte Credit Suisse. Queda por delante por tanto el desafío de mantener unos óptimos niveles de capitalización con unos mercados de capitales cerrados a cal y canto. Tras las inevitables provisiones, buena parte de la banca europea ha tenido que recurrir a las ampliaciones de capital para mantener sus ratios de solvencia, un paso que aún no ha dado la banca española y que todavía no sería necesario en el caso de los bancos. 'La solvencia no es preocupante por ahora. Los bancos pueden generar suficiente capital como para cubrir el 4% de sus créditos antes de que tengan necesidad de ampliar capital o de recortar dividendos', sostiene Credit Suisse. En la misma línea, Carlos Berastáin, analista de Deutsche Bank, tampoco prevé ampliaciones de capital para los bancos, incluido Popular.

A diferencia de los bancos, las cajas de ahorros se libran del veredicto diario de la Bolsa, aunque el mercado de deuda ya está penalizando sobradamente al sector con el aumento de los diferenciales sobre las emisiones de deuda y, especialmente en los últimos días, sobre los CDS. 'El ajuste ante la crisis económica será más rápido y brusco en las cajas que en los bancos', concluye un experto.

Deuda y depósitos

La liquidez no es percibida por los expertos como una amenaza inminente para el conjunto de la banca española. Algunos cálculos cifran en un 10% el volumen de deuda que vence el próximo año, sin bien lo realmente revelador es conocer caso por caso. El británico HBOS, que esta semana se fusionó con Lloyds, soportará en 2009 el vencimiento del 60% de su deuda.

Qué sucede cuando quiebra un banco

La caída de gigantes bancarios como Lehman Brothers o la aseguradora AIG, que ha tenido que ser nacionalizada para evitar una hecatombe financiera en Estados Unidos, ha demostrado que no hay intocables en el mundo de las finanzas y ha desatado en la opinión pública el temor a que pueda suceder algo parecido en España.

Los expertos señalan que, antes de llegar a una situación tan desesperada, queda el recurso de las fusiones, en que una entidad en situación más desahogada se eche a la espalda el saneamiento de otra en apuros, como ha sucedido con Bank of America en Merrill Lynch. Y, en caso de quiebra, recuerdan la existencia del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que asume la responsabilidad de devolver un importe máximo de 20.000 euros por cliente, que no por cada cuenta.

En cuanto a los accionistas, son los grandes damnificados ya que los bancos siguen el mismo proceso de liquidación que cualquier otra empresa que se declara en suspensión de pagos, aunque con la peculiaridad de estar obligada a comunicar su decisión al Banco de España, que a su vez tendrá la facultad de nombrar un administrador concursal.

De acuerdo con lo establecido por ley, la prioridad en los compromisos de pago la tienen en primer lugar los denominados acreedores privilegiados, como la Seguridad Social o Hacienda.

En segundo lugar quedan los acreedores ordinarios, que en el caso de un banco son los clientes de depósitos y los titulares de deuda emitida por la entidad, siempre que no se trate de deuda subordinada. Los propietarios de esos títulos recibirían su dinero en último lugar, junto con el resto de los llamados acreedores subordinados. 'Los acreedores han cobrado siempre en los procesos de quiebra bancaria en España', señala Fernando Mínguez, abogado de Cuatrecasas e inspector del Banco de España en excedencia, quien añade que los recursos del FGD 'podrían con la crisis de un banco español si se presenta como un caso aislado'.

Al cierre del pasado ejercicio, el patrimonio acumulado en el FGD de los bancos era de 2.360 millones de euros en los bancos y de 3.630 millones en las cajas.