Hacia un nuevo orden financiero mundial

El puzle del nuevo escenario global de la banca

Quiebra del fondo Long Term Capital, crisis rusa, implantación del euro... Son algunos de los episodios que han trastocado en los últimos años el mapa financiero mundial, pero ninguno de estos acontecimientos ha conseguido provocar cambios tan profundos como los que se esperan de las turbulencias desatadas por los productos subprime, un género financiero cuya factoría estuvo ubicada en EE UU y que desde allí ha salpicado a Europa.

A esta crisis le han bastado 13 meses para poner contra las cuerdas a los pesos pesados de la banca de inversión en EE UU, con la caída de tres -Bear Stearns, Lehman Brothers y Merrill Lynch- de las cinco mayores entidades del sector, forzar el rescate de las dos sociedades hipotecarias más grandes del país, nacionalizar AIG, la mayor aseguradora del mundo, colgar el cartel de venta a Washington Mutual y sembrar serias dudas sobre el futuro de Morgan Stanley. En el Reino Unido, el Banco de Inglaterra tuvo que intervenir Northern y Lloyd's ya ha acordado la compra de HBOS. En Alemania las autoridades se vieron obligadas a salir en ayuda del banco público IKB, mientras que Deutsche ganaba la puja por Postbank. Un terremoto financiero que ha sido capaz de romper el equilibrio de fuerzas bancario de los últimos años.

La incógnita es cuál será el alcance de la crisis y cuántas víctimas se cobrará. Los expertos reconocen que otras grandes entidades ya están dañadas de muerte. La pasada semana, los rumores acechaban a Goldman y regresaban con fuerza las especulaciones de fusiones entre la banca mediana española. La situación es de tal gravedad que las autoridades financieras de EE UU han anunciado la creación de una agencia permanente para auxiliar a las empresas con graves problemas.

En este rompecabezas de combinaciones, el enigma es qué entidades terminaran por ser absorbidas por sus rivales y cuáles aprovecharán la debilidad de algunos de sus competidores para salir a la caza de oportunidades. 'En EE UU es muy probable que aparezcan nuevas víctimas. Los bancos regionales (comerciales, no de inversión) también van a tener problemas por el efecto dominó de avales, contrapartes y su cartera de títulos pierde valor en el mercado', afirma Robert Tornabell, profesor de Finanzas y ex decano de Esade.

Sin duda, los primeros en caer han sido los bancos de inversión, después de reconocer que el agujero generado en sus cuentas por la crisis subprime es mucho más elevado de lo previsto, aunque su bancarrota se ha fraguado en buena medida en el dardo envenenado que les ha lanzado el mercado al retirarles su confianza. Pero se teme que no sean los únicos. El problema ahora son las tensiones de liquidez, que mantienen vedada la obtención de fondos a todas las entidades mundiales. Y entre los fortalecidos, los expertos apuntan a los bancos comerciales con suficiente liquidez y un balance sólido, libre de activos subprime.

'Es una crisis que no hemos vivido desde los años ochenta. Se trata de un escenario sin antecedentes, en el que se desconoce cuándo va a acabar y cómo. Además, la desconfianza que se ha instalado en los mercados financieros y entre sus intervinientes multiplica por dos los efectos de esta crisis', afirma Diego López Abellán, socio de Accenture.

Este desconcierto provocará que el ajuste sea más brusco. Para Esteban Sánchez, de AFI, 'el volumen de activos que se ha generado en torno a productos subprime ha sido de tal magnitud (se calcula que hay más de 900.000 millones en créditos concedidos a personas insolventes y posteriormente empaquetados para ser vendidos a institucionales) que su impacto es desconocido. Y no hay que olvidar los efectos de segunda ronda, con todos los depósitos estructurados que puede haber implicados'.

La consecuencia será una reducción en el número de jugadores, aunque más acusada en unos mercados que en otros (EE UU todavía tiene pendiente culminar el proceso de concentración del sector financiero a pesar de que el volumen de entidades ha descendido de 20.000 a 9.000), así como notables cambios en los primeros puestos del ranking mundial. Algo que ya ha sucedido otras veces, como cuando a finales de los noventa los grandes bancos japoneses cedieron los primeros lugares en la clasificación a los británicos o cuando el gigante Citi, fruto de varias fusiones, desplazó a éstos. Ahora, y aunque la fotografía definitiva aún no está preparada, se espera que el baile de puestos sea aún más patente. De momento, el desplome de las cotizaciones ha mermado a la mitad la capitalización de muchos de los grandes bancos, dejándoles a merced de sus rivales. La adquisición de Bear Stearns por JPMorgan, así como la llevada a cabo por Bank of America de Merrill Lynch, son una muestra de ello. También Barclays ha aprovechado la coyuntura para comprar el área de corretaje de Lehman. Y todavía quedan muchos candidatos.

Según Robert Tornabell, los más susceptibles de ser absorbidos son aquellas entidades que tengan unas ratios de morosidad por encima del 6%, junto a los que hayan agotado las líneas de financiación de los bancos centrales y no puedan renovarlas por falta de activos y los que no cuenten con una rentabilidad sobre recursos propios del 10% como mínimo. Tornabell añade que también están más expuestos a recibir una opa los bancos que hayan perdido ya en Bolsa más de un 40% de su valor por la desconfianza de los inversores y cuya calidad de activos sea buena. En esta reordenación del mapa bancario mundial, Santander y BBVA están bien colocados en la parrilla de salida, aunque sólo el grupo que preside Emilio Botín ha enseñado sus cartas. Hace unos meses se hizo con el británico Alliance & Leicester y acaba de reconocer haber participado en la puja por Postbank. En general, los expertos esperan que aumenten las fusiones transnacionales, un proceso que arrancó con lentitud con la puesta en marcha del euro pero que aún no se ha materializado.

'El panorama bancario en Suiza cambiará y no se descarta una fusión entre los grandes. En Europa, los más afectados son los ingleses por la crisis del mercado inmobiliario, mientras que los alemanes están capeando mejor el temporal. Los franceses, salvo Natixis, también, aunque en un primer momento recibieron el impacto de la crisis', afirma Ignacio Cantos, director de renta variable de Atlas Capital. Este experto no ve descabellado que alguna de las entidades estadounidenses que sobreviva a las turbulencias, como Bank of America, irrumpa en el mercado europeo.

Los economistas añaden que también se producirá un cambio en algunos modelos bancarios. 'Se valorará más el modelo de banca comercial; antes algo infravalorado. Además, se pondrán en duda algunos de los valores en los que se sustentaba la banca de inversión independiente. Y es probable que algunas entidades opten por separar sus unidades de banca de inversión de la comercial y la gestión de grandes patrimonios', asegura Jorge Soley, profesor de dirección financiera del IESE.

Un puzle, en definitiva, que tardará bastante tiempo en recomponerse.

Los ganadores de la crisis

Bank of America. El gigante estadounidense será uno de los ganadores de la crisis, según los expertos. De momento, adquirió en enero Countrywide, la mayor hipotecaria de EE UU, y esta semana ha cerrado un acuerdo histórico con la compra de Merrill Lynch por 35.000 millones. En 2004, Bank of America se unió a Flee Boston Financial. Un año más tarde, adquirió MBNA, el primer emisor independiente de tarjetas de crédito, y el año pasado se hizo con LaSalle, la filial de ABN Amro por la que también pujaba Royal Bank of Scotland.

Barclays. Ha tenido que ampliar capital y aumentar las dotaciones para hacer frente a la crisis, pero es una de las entidades británicas, junto a Lloyd's, que mejor está capeando el temporal. La entidad británica acaba de anunciar la compra del área de corretaje de Lehman Brothers. Pero Barclays no sólo mira oportunidades en el mercado estadounidense, sino también en el euro. Sin ir más lejos, el año pasado intentó la compra del holandés ABN Amro, una operación que vio frustrada por la entrada en escena del consorcio integrado por Royal, Santander y Fortis.

Santander. El español, junto a BBVA, figura entre los favoritos para protagonizar una adquisición. Su presidente, Emilio Botín, tiene fama de ser uno de los gestores que más sorprenden a los mercados con este tipo de operaciones. De momento, este año se ha hecho con Alliance & Leicester y ha intentado quedarse con Postbank. Los expertos creen que tienen liquidez para afrontar compras, aunque advierten que si la situación económica en América Latina empeora sus cuentas se resentirán.

Cómo ha quebrado Lehman Brothers

1 Falta de confianza. Cualquier entidad financiera, independientemente de su tamaño, puede quebrar en cuestión de días si pierde de golpe la confianza de sus clientes o de los mercados. Basta recordar las largas colas que se produjeron hace ahora un año ante las sucursales del británico Northern cuando se extendió el rumor de que atravesaba apuros. Esta estampida puede provocar la bancarrota de una entidad comercial, ya que atender a estas retiradas de fondos impediría que hiciera frente al pago de sus compromisos. Parte de los activos de una entidad financiera, además, no son líquidos como por ejemplo los préstamos a largo plazo. En el caso de un banco de inversión como Lehman Brothers, el cuarto de EE UU, al no contar con los depósitos de sus clientes necesita acudir diariamente a los mercados de capitales para obtener financiación. Si estos fondos le son vedados, como ha ocurrido, se verá abocado a cerrar sus puertas. Cuando el lunes presentó su suspensión de pagos, Lehman declaró una deuda por 613.000 millones de euros y unos activos valorados en 639.000 millones. Prueba de la importancia de la confianza son las primas de riesgo. La pasada semana, por ejemplo, la de Morgan Stanley llegó a superar incluso los que alcanzó Lehman en los días previos a su histórica quiebra, a pesar de haber presentado unos resultados favorables.

2 Exceso de riesgo. El detonante de la crisis que ha llevado a la quiebra a uno de los grandes de banca de inversión de Wall Street han sido los productos subprime. No sólo las hipotecas concedidas a personas con una dudosa capacidad financiera para devolver los créditos, sino toda una gama de productos financieros que se diseñaron a su alrededor, como los CDO (collateral debt obligation). æpermil;stos son unos estructurados integrados por créditos subprime para su posterior venta entre inversores institucionales. Ahora que el mercado inmobiliario de EE UU ha pinchado y los precios de las viviendas no paran de bajar y la morosidad aumenta, las entidades que tienen en sus carteras este tipo de productos han visto cómo sus activos se han ido devaluando cada día.

3 Pasividad de los supervisores. Muchos expertos se preguntan cómo es posible que se hayan comercializado los productos subprime, calificados en algunos casos hasta con triple AAA (éste es la calificación más elevada que conceden las agencias de calificación de riesgo), sin que hayan pasado el control de los organismos supervisores.

4 La Fed desiste. Al contrario que con Bear Stearns o la aseguradora AIG, la Reserva Federal decidió no acudir al rescate de Lehman Brothers. La entidad había señalado que necesitaba 70.000 millones para asegurarse la liquidez. La Fed también rechazó contribuir con ayudas públicas a los posibles compradores interesados en Lehman Brothers, como Bank of America y Barclays. En el caso de Bear Stearns, la Fed sí accedió a garantizar hasta 30.000 millones de dólares (21.170 millones de euros) de activos no líquidos.