COLUMNA

Arcelor, en primera fila

Asegurar joyas está dentro de lo normal. Asegurar carbón, bastante menos. Y justo eso es lo que ArcelorMittal está haciendo al comprar el 15% de Macarthur Coal, un productor australiano. El luxemburgués está pagando un alto precio por una participación minoritaria, aunque una completa toma de posición -lo que la compañía no ha descartado- podría ser un movimiento elegante.

Arcelor valora la compañía al completo en 4.000 millones de dólares. En términos relativos, podría parecer poco. Alrededor de 3,6 dólares por tonelada de los recursos de Macarthur, frente a los 4 dólares que paga Xstrata por el de la australiana Pacific Resource. Pero hace un año Arcelor pudo adquirir participaciones por una cuarta parte de lo que cuesta ahora.

Ese precio sólo tiene sentido si uno cree que la cotización del carbón continuará alta. Y podría ser. Los precios de los contratos de coque, el rey para la fabricación del acero, se han triplicado este año hasta alcanzar los 300 dólares por tonelada. En parte por acontecimientos inesperados como inundaciones en la minas de carbón. Pero los atascos en la apertura de nuevos yacimientos sostendrá los precios altos aún en la próxima década.

A tal efecto, la estrategia de Arcelor resulta inteligente. Ha estado engordando sus fuentes de hierro, otro de los ingredientes principales del acero, que le proporcionan la mitad de sus necesidades. Con todo, respecto del coque, más duro de extraer que el hierro, Arcelor sólo es autosuficiente en un 15%. Los activos de Macarthur elevarían ese porcentaje en un 25%.

La siderúrgica ha dejado la puerta abierta a una compra, a la espera de que los inversores extranjeros aprueben que eleve su participación adicional. El Estado chino posee un 19% de Macarthur, y sería duro ver que Arcelor no lo consigue. El fundador de Macarthur vendió el 5% de su participación del 25% a Arcelor, con lo que también él se presenta como un potencial vendedor.

Esto deja el escenario listo para una guerra de ofertas, especialmente si Talbot decide lanzar a sus halcones a rondar a otros posibles postores. El coque es uno de los recursos naturales más demandados. Xstrata era uno de ellos hasta que ese interés se filtró a la prensa. Arcelor se ha asegurado un asiento preferente en primera fila.

Por John Foley

Abertis vacía sus bolsillos

EE UU se está convirtiendo en la meca para unos fondos de infraestructuras hambrientos de operaciones. Un consorcio encabezado por la española Abertis ha ofrecido 12.800 millones de dólares para operar la Pennsylvania Turnpike durante 75 años, superando por poco a Goldman Sachs en la segunda ronda de ofertas. El precio final fue un 20% más de lo que Abertis, junto con Citigruop y un socio español menor, ofreció en la primera ronda. Abertis y Citi han estirado por su cuenta el límite.

El coste total de la operación, incluida una cobertura, será de 14.500 millones de dólares, de los cuales alrededor del 60% serán pagados con deuda. En unos mercados menos sacudidos, una autopista de peaje podría aspirar a un mayor apalancamiento, entre el 70% y el 80%. Pero con la crisis crediticia agotándose, Abertis y Citi quizá necesiten llamar a más puertas de distintos mercados de deuda para conseguir los 8.500 millones de dólares que pretenden

El alto precio y el modesto apalancamiento hace que el retorno esperado de los 6.000 millones de dólares de capital aportado por los socios parezca poco atractivo. Abertis espera un retorno anual de dos dígitos, mientras algunos analistas piensan que éstos podrían llegar a ser inferiores al 10%. La mayoría de los inversores en infraestructuras buscan retornos del 12% al 15%, mucho menos que las compañías de capital riesgo, pero bastante para compensar operaciones de riesgo, en un horizonte a largo plazo, y restricciones en los precios.

Abertis ha buscado un apoyo en EE UU, donde muchos inversores han puesto el ojo en los activos de infraestructuras. Si la operación es aprobada por la Asamblea legislativa de Pensilvania, la autopista traerá también al grupo español otra ventaja, extendiendo la vida media de su cartera de concesiones de autopistas de peaje de 18 a 28 años. Los gestores de fondos de Citi, mientras tanto, probablemente buscaban poner una buena parte del dinero de los inversores a trabajar y hacerlo valer para futuros acuerdos.

La oferta de Goldman en segunda ronda fue alrededor de un 5% más baja. El banco de inversión podría haber ganado en la primera ronda, pero hubo de ofertar otra vez porque Abertis ofreció una cantidad dentro del 10% de su cifra. Caer derrotado en la línea de meta quizá parezca mala suerte. Pero con Abertis y Citi ahora esperando retornos más bien exiguos, Goldman puede todavía sentirse afortunado.

Por Fiona Marhag-Bravo