Secretos de despacho

Aire retro en Rodar y Rodar

Mar Targarona dirige la productora de 'El orfanato' desde una antigua fábrica textil

Una calle peatonal en el lateral de una iglesia de piedra. Diez de la mañana, sin tráfico, sin ruido, sin gente. Aunque no parezca Barcelona, estamos en el corazón del barrio de Gracia, en la plaza de la Virreina. El despacho de Mar Targarona (Barcelona, 1953) es un espacio de trabajo diferente. Ubicado en una antigua fábrica textil, está decorado 'con un ambiente de diario de los años treinta', como ella misma describe. Es fácil imaginársela leyendo aquí el guión de El orfanato, si no fuera porque explica que se trasladó a este despacho hace sólo un mes y medio y porque advierte que, a pesar de pasar muchas horas aquí, lo único que no hace en él es leer. 'Es demasiado abierto y para eso necesito más concentración, así que o espero a que no haya nadie o leo en casa'.

Rodar y Rodar es uno de esos nombres que a partir de un hecho concreto empiezan a resultarles familiares a todo el mundo. El hecho concreto en este caso es la producción de la película El orfanato, la segunda más vista en la historia del cine español y la más vista del año pasado, superando a Piratas del Caribe, con 4.350.000 espectadores.

Pero para llegar hasta aquí Mar Targarona y Joaquim Padró, su socio y pareja, tuvieron que dar muchas vueltas. 'Nos conocimos en San Francisco', cuenta, 'los dos queríamos dedicarnos al cine'. 'Pero tú quieres unas cosas y la vida te va imponiendo reglas y condiciones'. Crearon a finales de los ochenta la productora para ganarse la vida con la publicidad, 'que aparte de ser donde estaba el negocio, ha resultado una escuela excelente'.

'Cuando tenemos una película entre manos pasamos de 20 empleados a 150 en dos meses'

'Cuando trabajas en esto estás rodeada de talento y esa sensación nos llevó a montar una escuela de guionistas; fue nuestro primer paso para acercarnos al cine', explica. Era 1990 y desde entonces han producido cuatro largometrajes, 'con mayor o menor fortuna': Muere mi vida, Vivancos 3, Entre vivir y soñar y El habitante incierto, hasta llegar a El orfanato. 'Ahora hemos demostrado que podemos hacerlo bien y es más fácil que nos escuchen, sobre todo los distribuidores'. En cuanto al presupuesto, considera que ahora todo el mundo dice que es barata, 'pero si tienes en cuenta los noveles que intervenían, 3,2 millones que al final fueron 3,8 era una cifra increíblemente alta'.

Targarona asegura que es difícil detectar el talento, pero que es la especialidad de Joaquim y la suya. Y lo dice sin presumir de bombazo, porque explica con sinceridad que El orfanato les gustaba mucho, pero que no esperaban que iba a ser lo que al final ha resultado. 'Lo único que veíamos era que el material que teníamos cada día era bueno, muy bueno'. Dice perseguir el talento y el oficio en las personas que contrata y asegura que no siempre van acompañados de la inteligencia, lo que complica más la búsqueda porque ella quiere las tres cosas.

Rodar y Rodar tiene dos empresas diferenciadas, una para el negocio de la televisión y la publicidad y otra para el cine. 'Son dinámicas tan diferentes que requieren empresas diferentes'. Entre las dos cuentan con una plantilla de 20 trabajadores fijos, de los que cuatro se dedican al negocio del cine. 'Cuando tenemos una película entre manos pasamos de estos cuatro a 150 en dos meses, y luego cada vez menos gente, hasta que se vuelve a quedar vacío'.

Define el horario de la productora como 'salvaje' y asegura que la única manera de poder conciliar la vida personal con la laboral es haber creado el proyecto con la pareja, como explica que es habitual en el sector. 'En publicidad te pueden llamar un día a las nueve de la noche y decirte que quieren un anuncio con un elefante volando en un plazo de 48 horas, una locura'.

El futuro pasa por trabajar en inglés, para poder abarcar el mercado mundial, 'rodaríamos aquí con actores de fuera, para hacer productos más exportables'. No será porque El orfanato no lo haya sido. Se ha exhibido en 60 países y todavía está pendiente en algunos como Japón. ¿Un deseo para el sector? Contesta, muy rápido, que le abaraten el dinero. 'Pagamos servicios y no los cobramos hasta dos años después, somos un chollo para los bancos'.

Escuela de guiones y la llegada de Bayona

Hay mucha producción de guiones, pero encontrar uno realmente bueno es muy difícil. 'Pasa igual que con los escritores, hay muchos, pero cuántos Cien años de soledad?'. Por eso Mar Targarona y Joaquim Padró decidieron crear en 1994 una escuela para formar guionistas. 'No hay escuelas dirigidas específicamente a la formación de este colectivo profesional'. Desde entonces han pasado por ella 400 alumnos.

Pero el guión de El orfanato no llegó a Rodar y Rodar por esa vía. 'Juan Antonio Bayona trabajaba con nosotros en publicidad en 2002 y nos contó que tenía un guión de un amigo suyo Sergio G. Sánchez que nos quería presentar', explica Targarona. El guión, en esencia, gustó, pero estaba poco desarrollado, por lo que entonces empezó la etapa de la reescritura, la más difícil, según el propio Bayona, y que duraría año y medio.

El orfanato, que ha recibido siete premios en la última edición de los Goya, ha sido oxígeno puro para Rodar y Rodar y ha permitido que, sobre todo los distribuidores, escuchen con atención sus propuestas. 'En realidad, los exhibidores vieron enseguida que era una película con muchísimo potencial, pero claro, para ellos fue más fácil, ya la vieron acabada'.