Turbulencias en los mercados

Precios a la baja para abonar la esperanza de un rebote

El mercado suele reaccionar al alza tras un desplome, pero sin dar garantías

La fulminante caída de los mercados de la sesión del lunes ha dejado completamente desconcertados a analistas e inversores, que ahora aguardan expectantes pero también desconfiados el rebote de los mercados. La ausencia de un acontecimiento que hiciera estallar los números rojos está diferenciado a esta crisis de las anteriores. Era unánime la convicción de que se avecinaban tiempos difíciles, con el agujero horadado por las hipotecas subprime cada vez más grande y conduciendo a EE UU hacia el precipicio de la recesión. Pero no hubo ningún detonante concreto para la virulencia de las ventas del lunes, ningún 11 de septiembre y ninguna quiebra de un gigantesco hedge fund, como en 1998.

Además, en esta ocasión hay también otra circunstancia insólita: las bajas valoraciones. 'Todavía no hay apenas daños en las previsiones de resultados empresariales. La burbuja de internet estalló con unos ratios de PER de 18 veces y ahora estamos en niveles de entre 12 y 13 veces', explica Antonio López, director de análisis de Fortis. En este sentido, Lehman Brothers apunta que los mercados están cotizando a los precios más baratos de los últimos treinta años y señala que el PER global de la Bolsa es de sólo 11,7 veces, el más reducido observado jamás por la firma.

A la vista del acusado desajuste entre el precio en Bolsa de las compañías y los beneficios que aún esperan ofrecer, surge a simple vista una disyuntiva inevitable: o los resultados empiezan a caer de forma estrepitosa o no ha de hacerse esperar mucho el ansiado rebote de los mercados.

Los ratios son mucho más baratos que en 2001

'Mirando con un poco de perspectiva, salvo en el crac de 1987 en que el día después vino con una caída del 20%, todos los descensos de Bolsa superiores al 5% han venido seguidas de recuperación', señalan desde Banesto Bolsa. Así, el Ibex logró reponerse ayer el 1,69% y tres días después del batacazo del 1 de octubre de 1998, cuando estalló la crisis del hedge fund LTCM y se desfondó el 7,08%, el selectivo español rebotaba el 5,9%.

Ocho meses para tocar fondo

Sin embargo, nadie se atreve aún a aventurar cuál será la evolución del mercado en las próximas semanas. De confirmarse definitivamente la recesión en EE UU, Lehman Brothers fía largo la recuperación del mercado y advierte que -de acuerdo a lo sucedido en diez ocasiones anteriores- la Bolsa no llega a tocar fondo por lo general hasta ocho meses después del inicio de la recesión. Aun así, la firma añade que el punto más bajo del mercado podría llegar antes esta vez gracias precisamente a que la crisis ha estallado con unas valoraciones muy reducidas. Tomando la referencia del pinchazo de Internet, que sorprendió al mercado en 2001 con unos precios mucho más elevados que en la actualidad, pasaron veinte meses entre el inicio de la recesión y el momento en que el mercado terminó de purgarse del todo. 'Sin duda algunas, las valoraciones son un argumento a favor del rebote', afirma Javier Martínez, consejero de A&G, a pesar de la duda generalizada en el mercado sobre el futuro de los resultados empresariales.

'No descartamos una caída de otro diez por ciento en el Ibex antes de rebotar. Pero en el medio plazo tendrá que estar más arriba porque el mercado ya descuenta el peor de los escenarios', señalan en Banesto Bolsa.

El lunes negro de 1987, único precedente sin paños calientes

El camino de la recuperación de las Bolsas es largo cuando se confirma una recesión. Pero las jornadas siguientes, mientras termina de inclinarse la balanza del lado de la pura corrección o de la crisis en toda regla, no resultan tan duras como podría parecer. El Standard & Poor's 500 había recuperado el 8% un mes después del estallido de la crisis de las divisas asiáticas, en octubre de 1997. Y subía otro 2,3% pasado un mes de los atentados del 11 de septiembre, aunque aún entonces quedara margen para más caídas. Al índice le resulto mucho más costoso reponerse del crac de 1987. Al cabo de un mes del lunes negro, perdía el 10%.

Reacciones a la crisis bursátil

George Soros, Inversor estadounidense

El famoso gurú tiene una visión apocalíptica del momento actual y afirma que el mundo se enfrenta a 'la peor crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial'. En su opinión, la situación es 'mucho más seria' que en otras ocasiones y critica que durante los últimos años los políticos se han dejado guiar por 'algunos malentendidos básicos', como la creencia de que los mercados tienden por sí mismos a equilibrarse. Además, reconoce la seria amenaza de recesión sobre Estados Unidos.

Joaquín Almunia, Comisario europeo de Economía

'No hablemos de recesión en Europa, porque no es de recibo. No estamos afrontando un riesgo de recesión', defendió ayer Joaquín Almunia, para quien las turbulencias financieras sólo acarrearán a la UE 'unas pocas décimas menos' de crecimiento económico y 'unas décimas más' de inflación. El comisario europeo afirmó que la Unión Europea afronta 'una fase de menor crecimiento que durará tanto como tarden en solucionarse las tensiones en los mercados financieros y nuestros fundamentos económicos puedan permitirnos que volvamos a crecer a nuestro potencial o incluso por encima'.

Juan Ramón Quintás, Presidente de CECA

'Lo que no se puede hacer en estos momentos es caer en la histeria, como creo que algunos analistas y operadores han caído'. El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) explicó que los analistas económicos están 'ignorando' la capacidad financiera de los españoles para afrontar la situación 'reduciendo su nivel de consumo o siendo más prudentes en sus inversiones'. Quintás señaló que 'afortunadamente, a España no han llegado los activos tóxicos, pero sí que los daños colaterales' de esta crisis.

Antonio Garrigues, Presidente del bufete Garrigues

'Todas las épocas de crecimiento necesitan de una crisis para nuevos reajustes. Las crisis también juegan una función positiva en el sistema económico, siempre que no sean tan profundas que lo destruyan. Estamos viviendo una desaceleración mundial. Tenemos que aceptar que la economía americana es un eje decisivo de la economía mundial y por tanto, lo que pase en la economía americana nos afecta a todos. Pero en estos momentos el sistema occidental tiene capacidad, medios y estructura suficiente para evitar que entremos en crisis dramáticas. Creo que esta situación va a durar no menos de dos o tres meses', declaró ayer a este periódico.