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El desembarco español en la City visto desde dentro

Directivos en Londres de Telefónica y Ferrovial cuentan su experiencia en la gestión de O2 y BAA.

"El deporte nacional aquí es criticar a BAA¢, asegura en Londres Juan Angoitia, director de planificación de esa compañía, la principal gestora de aeropuertos británicos. Si sigue la prensa o ha viajado a esa ciudad en el último año ­y ha sufrido las colas en Heathrow o Gatwick­ tal vez sepa de qué habla Angoitia. Desde que en junio de 2006 la constructora Ferrovial comprara BAA, por 14.600 millones de euros, la prensa del Reino Unido no ha cesado en reproches por las esperas en los controles de seguridad en las terminales.

El ejemplo de Ferrovial ha sido el más difícil del nuevo desembarco de la ¢armada española¢, como la bautizó la prensa británica, según cuenta Fernando Lanzas, consejero jefe de la Oficina Comercial de la Embajada española en Londres. El primer shock en la hora del té había sido la compra del Abbey National por parte del Santander en 2004. ¢No entendían que una entidad de fuera llegara a enseñarles algo, ¡a ellos que han inventado la banca! Pero el recelo inicial se convirtió después en elogio¢, añade Lanzas. Más tarde llegaron Aguas de Barcelona (Waste Recycling Group) o Iberdrola (Scottish Power).

¢El problema de BAA es que opera en un sector estratégico en el que hay un elemento de soberanía. Es la fachadadel Reino Unido para el mundo¢, opina el consejero de la embajada. ¢Los problemas nos los achacan a nosotros, pero son heredados¢ y se están mejorando, se justifica Angoitia, quien reconoce que la opinión pública tiene mucho peso en el país. En estos días BAA negocia con las autoridades aeroportuarias unas tarifas que garanticen el retorno de la inversión de la filial de Ferrovial.

Aunque el ambiente de trabajo para Angoitia ­y la otra decena de españoles en BAA­ se haya tranquilizado, el desembarco en la gestora desde Ferrovial ­tras una opa hostil­ fue duro y poco amistoso, reconoce este bilbaíno, pero criado en Madrid, de 36 años. Llegado desde la soleada Sydney (Australia) por su anterior trabajo en Ferrovial, Angoitia bromea cuando posa para una foto en la estación de Victoria: ¢¡Se van a creer que aquí hace siempre sol! Londres es una ciudad fantástica para venir de vacaciones, pero para trabajar, menos¢.

Para Pilar López Álvarez, de 36 años, es su primer trabajo fuera de España. Lleva desde agosto en Londres como directora financiera de Telefónica O2 Europe, la compañía surgida tras la compra de la operadora de móvil O2 por parte de Telefónica, la operación de mayor envergadura de una empresa española en el extranjero (26.094 millones de euros). Igual que Angoitia, ella ha arrastrado a su pareja y dos hijos hasta Londres. Pero en la experiencia empresarial, si el madrileño ha sufrido una llegada complicada, el desembarco de ella ha sido tranquilo. La llegada de la operadora al nuevo mercado ha sido ¢excepcional¢, según López Álvarez. Tres españoles se encuentran en el equipo directivo de 02, entre ellos esta ejecutiva. ¢Se ha valorado la experiencia que aportaba Telefónica¢, añade. Su trabajo consiste en ¢alinear la gestión financiera¢ con la del grupo en Madrid, ya que O2 ha dejado de ser una compañía independiente. ¢Eso aquí se ha comprendido perfectamente¢, asegura.

Tanto Angoitia como López Álvarez piensan que los directivos españoles están suficientemente preparados para trabajar en Reino Unido. Excepto para determinados puestos más políticos, donde además de liderazgo se necesita ¢un conocimiento local¢, con buenos contactos, cuenta el ejecutivo de BAA. Los nombramientos en septiembre de sir Nigel Rudd (vicepresidente de Barclays) como presidente de BAA, y lord John Stevens (asesor de seguridad del primer ministro Gordon Brown) como consejero independiente, buscan esas metas.