Pronóstico

El FMI preve una caída del crecimiento mundial y que la Fed rebaje los tipos a finales de año

El FMI ha puesto cifras a los efectos de las turbulencias financieras, desatadas el pasado verano, en la economía mundial. De acuerdo con el Informe de Perspectivas Mundiales, el crecimiento este año a nivel global será del 5,2% pero en 2008 caerá hasta el 4,8% (un 0,4% menos de lo calculado en abril), igual que en el año 2005.

Todo ello se produce en un escenario con mayores riesgos según el Fondo, que cuenta para estas estimaciones con que la Reserva Federal vuelva a bajar medio punto los tipos de interés, para dejarlos en 4,25%, antes de acabar este año y que el BCE y el Banco de Japón los mantengan sin cambios.

La institución que hasta finales de este mes aún dirige Rodrigo Rato, prevé que EE UU crezca el año que viene a un ritmo del 1,9% (un 0,6% menos de lo anteriormente estimado) y la zona euro al 2,1%. España perderá un punto y del 3,7% con el que se espera que cierre el presente ejercicio pasará al 2,7% en 2008 (un 0,7% menos de lo previsto en abril).

Pese a la revisión a la baja, el Fondo asegura que el crecimiento es sólido y está apoyado por un buen momento en los mercados emergentes. No obstante, el cuadro no es tan positivo como a principios de año. El FMI advierte que los riesgos son más serios y que lo principal es que los problemas en los mercados financieros pueden continuar y desatar "una desaceleración más pronunciada".

Además hay posibilidad de que la inflación suba, el mercado del petróleo continúe volátil, haya un impacto negativo en los países emergentes que reciben flujos de capital extranjero y, por su puesto, que se consoliden los desequilibrios mundiales, la gran asignatura pendiente del ajuste económico mundial.

El FMI recomienda a los políticos que restauren las condiciones financieras y se asegure la expansión de la actividad económica. Aunque las bolsas se han recuperado desde agosto, cuando tocaron los mínimos del año de forma dramática, sigue habiendo mucha volatilidad. Además, el mercado interbancario y de deuda a corto plazo siguen estando bajo mínimos. El FMI cree que en este último caso, si no cambian las condiciones se podrá presión a la liquidez y beneficios de la banca lo cual complicaría las condiciones de crédito en todos los niveles. El impacto de este escenario será "mayor en EE UU y Europa donde el uso y la exposición de los inversores a créditos estructurados ha sido más extensa".