CincoSentidos

Sustancias ilegales para bajar el handicap

El Comité Olímpico Italiano anunció el jueves que el golfista semidesconocido Alessandro Pissilli había dado positivo en un torneo celebrado en junio en su país. Pocas semanas antes, uno de los mitos mundiales, el sudafricano Gary Player, de 71 años de edad, declaró en la sala de prensa del British Open que 'estamos soñando si creemos que no hay drogas en el golf'.

La situación no es alarmante, pero los responsables de los grandes circuitos mundiales ven la necesidad de poner en marcha controles antidoping, como ocurre en otros deportes. En Francia y en EE UU se han denunciado los primeros casos. Gérard Thibier, presidente de la Comisión Médica de la Federación Francesa, ha explicado que algunos golfistas toman esteroides y anabolizantes para mejorar. 'Todo el mundo tiene la impresión de que algo pasa, pero nunca se ha logrado atrapar a nadie', dice Thibier.

Su compatriota, el jugador Gregory Havret, lo confirma: 'El aumento de volumen muscular de algunos de los jugadores y la gran serenidad de otros mientras están en juego son sorprendentes', dice.

El número uno, Tiger Woods, afirma no conocer a nadie que haga trampa, aunque pide que se suspenda por uno o dos años a los posibles infractores. 'Yo no he observado nada anormal. Quizá alguien se haya puesto alguna inyección de cortisona para superar una inflamación en la muñeca, no lo sé'.

Phil Mickelson, el número dos, considera que los golfistas están limpios. Bo Van Pelt, otro profesional, no ve la ventaja de usarlos. 'Aunque consigas enviar la bola un poco más lejos los resultados no serían muy distintos. En el golf hay mucho juego corto, mucha sensación, demasiados golpes que se fallan.' El australiano Craig Parry asegura que en los 90 hubo al menos tres jugadores, que no identifica, que ganaron campeonatos importantes mientras consumían algún producto considerado prohibido.

Excepto en Francia y Portugal, en ningún otro país europeo hay controles para los profesionales. En España se aplica en algún campeonato para cumplir con las directrices del Consejo Superior de Deportes, aunque no se conoce ningún positivo. El único circuito que ha anunciado que realizará controles es el Ladies Tour estadounidense. Los masculinos, tanto en Europa como en EE UU, están a la espera de lo que dictamine el Royal & Ancient Club de St. Andrews, que vela por la pureza del golf, y que estableció controles en el pasado Campeonato del Mundo Amateur por equipos celebrado en Sudáfrica.

De todos modos, el comisionado del European PGA Tour, George O'Grady, considera que 'tomar al pie de la letra el código olímpico no es realista para el golfista actual, ya que la actividad deportiva es distinta. No creo que tengamos un problema de dopaje en el golf. Queremos controles completamente transparentes y eso lo estudiaremos con instituciones reconocidas mundialmente. Se requiere una exhaustiva investigación. Ahora nos adaptamos a la legislación vigente de cada país que visitamos'.

Distancias sorprendentes en EE UU

Una encuesta de la NCAA, entidad que controla el deporte universitario en EE UU, revela que el 1,3% de los golfistas han tenido contacto con esteroides y que el uso de las anfetaminas aumenta hasta el 3,5%. Parecen bajos pero no lo son si se comparan con los resultados de los controles que pasan los atletas olímpicos estadounidenses, donde el porcentaje es del 1%.

Algunos profesionales se muestran sorprendidos por las distancias que logran sus jóvenes colegas recién llegados del mundo universitario, capaces de mandar la bola a más de 280 metros con el driver. Joe Ogilvie, jugador del PGA Tour, afirma que están 'expuestos al empleo de medios ilícitos a causa de la creciente popularidad que ha adquirido el golf y los elevados ingresos que consiguen sus estrellas'.

Tim Finchem, comisionado del PGA Tour estadounidense, no cree que haya que imponer controles de modo inmediato. 'Estudiaremos la situación. Lo primero que hemos comprobado es que los jugadores entienden que los esteroides y otras sustancias ilegales violan las reglas del golf. No hemos alcanzado un punto en el que tengamos que preocuparnos'. Algunos expertos temen que al golf le pueda suceder lo mismo que al béisbol, donde no se iniciaron los controles hasta 2004, descubriéndose uno de los capítulos más embarazosos de la historia del deporte por la cantidad de positivos.