Directivos

Larga vida al MBA

Los programas Master in Business Administration (MBA) siguen teniendo relevancia? Este asunto constituye un amplio debate que se vive desde hace algunos años entre los propios interesados en la formación, los medios y las escuelas de negocios. Jay O. Light, decano de Harvard desde 2005 y experto en el mundo de las finanzas, desgranó el pasado lunes en el campus del IESE de Barcelona algunos de los parámetros que ayudan a comprender la evolución y el futuro de la formación para la gestión.

'Si el objetivo de la persona es desarrollar un juicio que permita analizar la situación cambiante, obtener respuestas, fijar prioridades para tomar decisiones y aprender las actitudes y los valores necesarios para el cambio, entonces, el título MBA es más pertinente que nunca', aseguró O. Light.

Echó la vista atrás y explicó cómo la formación en gestión empresarial empezó a adquirir importancia con las primeras grandes empresas a principios del siglo XX. Por primera vez, las compañías empezaban a ser gestionadas por profesionales y no por sus dueños. Y el nacimiento de los gestores profesionales cambia el panorama.

'Lo que más se valora es cómo se enseña a pensar situaciones complejas'

Más que una teoría

'Las primeras escuelas de negocios no sólo daban temas de gestión, también trataban de inculcar a sus alumnos unos valores y un carácter. Se pretende crear un hábito de respeto intelectual con las empresas y un sentido de responsabilidad', c omenta el decano de Harvard.

Esta formación era en aquella época un sector homogéneo. Después de la II Guerra Mundial, las escuelas se ven obligadas a revisar sus planes de estudios e incluir nuevos conocimientos, como la estadística o las matemáticas aplicadas. Además, aumenta la demanda de talentos de primera línea en gestión.

En los años 50 la crítica era clara: faltaba rigor académico. 'La escuelas suben los estándares de acceso, se contratan profesores más especializados y los programas de hacen más exigentes, consiguiendo una base científica mucho más sólida', dijo O. Light. Sin embargo, este desarrollo del rigor académico no siguió la misma forma en todos los programas de MBA y el sector comenzó a divergir. Y ya no dejará de hacerlo.

Los escándalos producidos en grandes empresas de Estados Unidos y de otros lugares del mundo, cuyos directivos poseían títulos MBA, la vulgarización de algunas disciplinas y su lejanía de la realidad hacen que las críticas no cesen. Pero en un entorno cambiante como el actual, esta formación se convierte en algo cada día más necesario. 'El futuro para estos programas prolongados en el tiempo, basados en la Universidad, intensos, es brillante, ya que hay que saber fomentar el juicio y el liderazgo', comentó el decano. A su juicio, la clave se encuentra en el equilibrio de tres factores: la pertinencia, el rigor académico y el juicio docente.

'Cuando preguntamos a los antiguos alumnos el valor de la formación recibida, a los tres años mencionan las herramientas, las técnicas y la pericia funcional aprendidas. Eso les apasiona. Cuando la pregunta se hace después de 25 o 30 años, lo que mencionan es la experiencia del aprendizaje. Cómo se les enseñó a pensar en situaciones complejas, a aprender a aprender y a estar al día', concluye O. Light.