Banca

Dimite el director financiero de ABN Amro, en medio de la batalla por el banco holandés

El director financiero de ABN Amro y miembro del consejo de administración, Hugh Scott-Barrett, abandonará su cargo en el banco holandés el próximo 1 de agosto.

Esta dimisión se produce en medio de la batalla que se ha desatado entre varias entidades (Barclays y Bank of America y el consorcio integrado por Santander, Royal Bank of Scotland y Fortis) por hacerse con ABN Amro.

El presidente de la primera entidad de Holanda, Rijkman Groenink, afirmó ayer que ABN Amro ha decidido aceptar la renuncia de Scott-Barrett. Además, anunció que su puesto será ocupado por el consejero Huibert Boumeester, que se incorporó al banco en 1987 y ha sido director ejecutivo del área de gestión de activos del banco.

El hasta ahora director financiero de ABN Amro justificó su salida como un 'paso lógico' después de haber rechazado la oferta de ocupar un puesto en la entidad que nacería con la fusión de la firma holandesa y el británico Barclays. Añadió que la expectativa de un cambio en el banco es 'el momento oportuno' para pensar en explorar nuevas oportunidades en su carrera profesional.

Sin embargo, algunos analistas han interpretado que su decisión podría reflejar la existencia de posiciones contrapuestas dentro del máximo órgano de gobierno de ABN Amro. Hasta ahora, el consejo ha apoyado sin reservas la oferta planteada por Barclays y ha rechazado la propuesta del consorcio.

Despidos en Barclays

La entidad británica planea recortar otros 1.100 puestos de trabajo en el Reino Unido en los próximos tres años.

Los despidos afectarán a los servicios centrales de las oficinas que tiene ubicadas en la población de Poole, situada al suroeste del país, y afectarán a un 1,8% del total de sus empleados en el Reino Unido. Aquí, Barclays cuenta con una plantilla de 62.400 trabajadores.

Si finalmente triunfa su oferta por ABN Amro, Barclays ha anunciado que esta fusión provocará la eliminación de 12.800 empleos y la deslocalización de otros 10.800 puestos de trabajo. Los sindicatos calculan que la alternativa de Santander y sus dos socios podría derivar en alrededor de 34.000 despidos.