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China promete más reformas para enfriar su economía

El primer ministro de China, Wen Jiabao, anunció el domingo la puesta en marcha de reformas para enfriar una economía cuyo crecimiento fue del 10,7% en 2006 y cuyo superávit comercial aumentó un 74%, hasta los 135.586 millones de euros.

En la inauguración de la Asamblea Nacional Popular, el primer ministro chino, Wen Jiabao, presentó un plan para avanzar durante este año en la construcción del 'nuevo campo socialista' con tres grandes objetivos: acabar con la fuerte dependencia del comercio exterior, reducir el desequilibrio entre las zonas rurales y urbanas (de los 1.300 millones de habitantes, 900 son campesinos) y enfriar algunos sectores cuyos precios están especialmente recalentados como el inmobiliario.

Si las reformas que se plantean surten el efecto perseguido, la previsión del ejecutivo chino es que el PIB crezca un 8% y la inflación no supere el 3% este año.

Sobre el sector inmobiliario, el gobierno pretende endurecer el control sobre la especulación e impulsar la construcción de viviendas de bajo coste mediante ayudas fiscales.

La empresas extranjeras pasarán a tributar al mismo tipo que las locales

Pero por encima de la vivienda, el gran problema de la economía china sigue siendo el desequilibrio de su balanza comercial, que cada año se hace más grande. En 2006, el superávit comercial chino volvió a batir récords al crecer un 74% hasta los 135.586 millones de euros (177.470 millones de dólares), con un fuerte alza de las exportaciones, que se incrementaron un 27,2%, frente al 20% de las importaciones.

El gobierno chino trabaja desde hace años en la corrección de este desequilibrio, pero la introducción de algunas medidas correctoras pone en evidencia la alta volatilidad de los mercados financieros chinos. Así ocurrió cuando se extendió a finales de febrero el rumor de que el gobierno chino iba a prohibir a los bancos que concedieran préstamos para la compra de vivienda con carácter especulativo. Esta noticia provocó el desplome de las grandes bolsas chinas, que volvieron a sufrir la segunda caída fuerte del año y desencadenó un par de días de fuertes pérdidas en todas las bolsas del mundo ante el temor de que China pudiera entrar en recesión.

Un efecto similar puede tener la ley de unificación de impuestos, que será discutida durante los diez días que durará la Asamblea Nacional Popular. El principal objetivo del texto es unificar el impuesto de sociedades para las compañías nacionales y las extranjeras. 'Ha llegado el momento de acabar con los privilegios impositivos de las compañías extranjeras. Debemos unificar las cargas fiscales con las nacionales para equilibrarlas en el terreno de juego', aseguró Jiabao en su discurso.

Hasta el momento, las empresas extranjeras pagan un impuesto de sociedades del 15%, mientras que el de las nacionales llega al 33%, en un claro intento por atraer inversión extranjera. Con la nueva reforma, las fiscalidad de las sociedades nacionales y extranjeras se igualará al 25%. Otro de los puntos de la reforma es el compromiso del gobierno de mejorar el mecanismo de cambio del yuan, que según el Gobierno de EE UU, está infravalorado para favorecer las exportaciones, aunque no se concretó ninguna medida a corto plazo.

De la corrupción al menor consumo de energía

En su discurso, el primer ministro chino, Wen Jiabao, criticó la falta de separación entre funciones oficiales y empresariales, lo que provoca, a su juicio, casos aislados de corrupción de una minoría de funcionarios y, en algunos casos, 'una fuerte ostentación y despilfarro'.

Ante estas circunstancias, Jiabao instó a adoptar medidas 'aún más enérgicas', como un mayor grado de supervisión administrativa con elevado sentido de la responsabilidad para no defraudar las expectativas del pueblo. 'Existen algunos problemas en la autoconstrucción del gobierno y además, en algunos departamentos por la falta de delimitación de responsabilidades, los asuntos se manejan con poca eficacia', dijo al presentar su informe de gobierno.

El otro gran objetivo anunciado por el primer ministro chino es 'la reforma verde', cuyo objetivo es conciliar el fuerte crecimiento económico de dos dígitos de la economía nacional con los objetivos fijados por el Gobierno para ahorrar energía y reducir la contaminación.

Así, China logró reducir la cantidad de energía utilizada por unidad de producción en sólo un 1,23%, una cifra muy por debajo de su meta del 4%. De no cambiar esta tendencia, China podría superar a Estados Unidos como el país más contaminante del mundo en 2009.

El tercer punto fuerte de su discurso fue reducir los problemas de los 900 millones de campesinos, a los que prometió eliminar los costes derivados de la escolaridad obligatoria, mientras que anunció, por un lado, un paquete de inversiones de 513 millones de dólares para llevar el agua potable a más de 20 millones de personas así como otro de 220 millones de dólares para la construcción de carreteras rurales.