Lealtad, 1

Del índice Big Mac al índice iPod

El índice Big Mac fue creado por la revista The Economist como una interpretación novedosa y llamativa de la teoría de la paridad del poder de compra. La paridad del poder de compra supone que a largo plazo el mismo bien o cesta de bienes terminará teniendo el mismo precio como consecuencia de las fuerzas del mercado. Así, de la relación entre el coste de dicha cesta de mercancías en dos países distintos se puede extraer el tipo de cambio de equilibrio en el largo plazo.

El índice Big Mac, introducido en 1986, parte de esta base para buscar el tipo de interés de equilibrio a partir de una mercancía que es homologable en todos los países: el menú Big Mac. Una hamburguesa, un refresco de cola y unas patatas fritas. Una comida no muy recomendable desde los puntos de vista dietético, gastronómico y, apurando, estético, pero también un producto que, manteniendo el mismo nivel de homologación, soporta costes de distinto pelaje: alimentos, transportes, plásticos, fuerza de trabajo -tanto cualificada como sin cualificar-, alquiler de espacios, publicidad... El Big Mac es una cesta más compleja de lo que parece.

El iPod, por poner otro ejemplo de mercancía estándar, no es una buena idea dado que su proceso de fabricación es el mismo para los iPod que regalan sus majestades los Reyes Magos que los que se compran los adolescentes acomodados de Malaisia.

Sin embargo, a fuerza de ensamblar iPods y similares se ha larvado el fuerte desequilibrio por cuenta corriente que soporta la economía de EE UU. Los estadounidenses compran, entre otras cosas, iPods y casas que vienen de China, y los dólares que China ingresa los devuelve a su lugar de procedencia -a cambio de bonos del Tesoro- para que la rueda gire.

Ambos bienes sugieren lo mismo. Que la divisa china está infravalorada para poder vender más reproductores de música. Ahora bien, en la relación euro dólar, el Big Mac indica un tipo de 1,1 dólares por cada euro.