Anton Brender

'La clave para los mercados es que no están sobrevalorados'

Anton Brender, economista jefe de Dexia Asset Management, se muestra optimista de cara a 2007. Prevé crecimientos económicos moderados en Estados Unidos y Europa que faciliten un ejercicio de ganancias bursátiles moderadas. Su principal preocupación es el estado del mercado inmobiliario en EE UU.

¿Considera que el mercado aún tiene potencial de subida?

La clave para los mercados es que no están sobrevalorados. A largo plazo estamos en niveles neutrales. Los beneficios empresariales van a mejorar siempre que veamos crecimiento económico y los tipos a largo no van a subir de forma abrupta. Los mercados, por tanto, deberían subir moderadamente.

'Si la economía de EE UU se mueve cerca del 2,6%, la Reserva Federal no bajará los tipos de interés'

¿Exactamente cuánto cree que pueden subir las Bolsas?

Nuestro objetivo para el S&P 500 está en los 1.470 puntos -un potencial del 3% desde los niveles actuales-. En Europa nos centramos en la zona euro y calculamos que el índice MSCI EMU tiene margen para subir cerca del 10%.

¿Esperan mucha volatilidad?

Este año ya hemos visto volatilidad. El año que viene puede ser muy volátil. Por eso, aunque nuestras previsiones pueden parecer moderadas hay que recordar que podemos ver muchos altibajos.

En los últimos años las empresas han disfrutado de condiciones excelentes. ¿Cree que los beneficios están inflados? ¿Es sostenible ese ritmo de crecimiento?

Es cierto que en EE UU la aportación de los beneficios al PIB está en niveles máximos, algo similar a lo que ocurre en España o Alemania. Los beneficios no pueden seguir creciendo a los ritmos del pasado, pero tienen margen para aumentar porque la economía crece.

Ha comentado antes que la evolución del mercado dependerá en parte del crecimiento económico ¿Qué previsiones maneja para EE UU?

Pensamos que veremos un aterrizaje suave y basamos esta expectativa en la situación del mercado inmobiliario. En el momento actual está sufriendo un ajuste muy severo. Lo más preocupante es el comportamiento de los precios de la vivienda. La última vez que subieron a la velocidad que vimos en 2005 tardaron unos tres años en pasar de un ritmo de crecimiento del 15% a cero. Ahora mismo los precios están cayendo y esto no lo habíamos visto nunca. La cuestión clave es cuando parará y no podemos excluir el peor de los escenarios. Una situación que desembocaría en una caída de precios del 10%. Apostamos por un crecimiento del PIB del 2,7%. Esta cifra ya incluiría una fuerte desaceleración del mercado inmobiliario, pero si se diese el peor de los escenarios el PIB se reduciría al 2,2%.

¿Cree que la Reserva Federal actuará en caso de una brusca caída de precio?

Si las cosas empiezan a parecer preocupantes la Reserva Federal bajará los tipos de interés. Tratará de evitar que la situación empeore en exceso y tiene margen para actuar porque la inflación no es demasiado preocupante. Pero si la economía estadounidense se mueve cerca del 2,6%, la Fed no bajará los tipos de interés. El consenso descuenta que lo hará muy rápido pero nosotros pensamos que no actuará hasta quizá finales de 2007.

¿Por qué?

La Reserva Federal sabe que el potencial de crecimiento de la economía estadounidense es inferior que hace unos años. Este es el motivo por el cual la tasa de paro continúa cayendo a pesar de que la economía crece menos. El desempleo, además, está cerca del suelo (4,5%), mientras que la inflación está en la parte alta del rango que la Reserva Federal considera adecuado. Por eso no debe dejar que los tipos de interés caigan en exceso para evitar que la inflación repunte por la presión de los salarios. No tienen prisa a no ser que los precios de la vivienda caigan en exceso. En caso contrario pueden mantenerse en los niveles actuales unos meses.

¿Qué papel juega la evolución de los tipos a largo?

Es un estabilizador económico que está haciendo su trabajo. Desde que la Reserva Federal subió los tipos de interés al 5,25% los tipos a largo en EE UU han pasado del 5,35% a niveles del 4,5%. Esto significa que endeudarse utilizando los tipos de interés a largo es más barato. Y esto es clave para la economía. El endeudamiento se está estabilizando. Las solicitudes de hipotecas han caído un 20% desde máximos y ahora se mantienen estables en torno a las 400.000.

¿Qué visión tiene para Europa?

Las cosas van bien. Las exportaciones han permitido que remonten las locomotoras europeas y la demanda interna crece. A partir de ahora las exportaciones serán un menor soporte para la actividad porque esperamos que el euro se mantenga en el entorno de 1,35 el próximo año. Perderán fuerza pero no caerán a cero porque el resto del mundo, especialmente los países emergentes, están dando soporte a nuestro crecimiento. La demanda interna también tomará el relevo. Los niveles de capacidad también han aumentado y las empresas están acelerando sus inversiones. Esto respaldará el crecimiento el próximo año. Los frenos serán la fortaleza del euro y el endurecimiento fiscal previsto en Alemania y Francia. Teniendo todo esto en cuenta esperamos que el crecimiento ronde el 2,2% en 2007.

'España va a sentir las subidas de tipos'

Uno de los principales riesgos que afronta el BCE a la hora de encaminar la política monetaria no es tanto la inflación como el crecimiento del crédito, según Brender.

'La inflación está en niveles moderados y debería mantenerse así. La principal preocupación es el crecimiento del crédito y quién contribuye a él'. Y aquí España juega un papel importante al acaparar un tercio del crédito en Europa. 'En el 2000 Alemania era el principal contribuidor y era lógico por su tamaño. Hoy apenas aporta nada'.

Una situación que preocupa. 'El problema es que hasta 2004 las empresas apenas solicitaban créditos y ahora están acelerando sus peticiones mientras que los hogares no están desacelerándolas mucho'.

En España, además, los bancos no han reducido márgenes como en Alemania. 'España es el país que más va a sentir las subidas de tipos de interés y hay riesgo de un ajuste brusco en el mercado inmobiliario'. Brender ve probable que el BCE pare en el 3,75% pero no descarta que llegue al 4% si el crecimiento del crédito se convierte en una amenaza. El problema para España es que tiene que esperar a que el BCE actúe con el riesgo de que sea demasiado tarde.