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Los superfondos defensivos, una inversión baldía

De los 39 fondos con más de 1.000 millones de euros gestionados, que equivalen al 20% del patrimonio total, sólo uno de ellos supera el 2% de ganancia acumulada este año Para invertir

En los fondos de inversión hay una forma bastante segura de no perder dinero: colocarlo en un fondo de perfil severamente defensivo, un Fiamm o un fondo de renta fija a corto plazo o un garantizado. Es ahí en donde está colocado la mitad del patrimonio de los fondos de inversión españoles. Pero a veces la cara oculta del problema es que en estos fondos de dinero no se gana dinero. Por lo general, ni para combatir la inflación. Estos fondos son, en términos reales (es decir, aceptando el impacto de la inflación en el deterioro del valor del dinero) una auténtica ruina.

Hay en el mercado español de fondos 39 entidades que tienen patrimonios superiores, cada uno de ellos, a los 1.000 millones de euros. En total suman 67.000 millones de euros, que equivale al 20% del patrimonio total de los fondos de inversión españoles. Este selecto grupo de fondos tiene 1,6 millones de partícipes, que en lo que va de año no han aportado más que 1.200 millones de euros al patrimonio global del grupo. No ha sido, desde luego, la apuesta favorita de los inversores, pero tampoco les han dado la espalda del todo, ya que el crecimiento del patrimonio que gestionan los fondos es este año bastante modesto y el que ha entrado en estos fondos representa alrededor de un tercio de las entradas totales.

El fondo español de mayor volumen gestionado maneja cerca de 6.000 millones de euros (es decir, casi un billón de pesetas, utilizando el equivalente en la antigua divisa española) y cuenta con más de 327.000 titulares. Toda una potencia en el mundo de la inversión. Para tener una idea comparativa, este fondo sería, por capitalización, el número 16 en el Ibex 35.

En lo que va de año, el fondo ha perdido unos 860 millones de euros de patrimonio, es decir, dinero que ha salido en busca de mejores oportunidades. Es un fenómeno que durante este año está afectando a un buen número de los superfondos, aquellos que cuentan con recursos superiores al millardo de euros.

Doce de los 20 fondos con mayor patrimonio gestionado han visto reducido, en efecto, su patrimonio a lo largo del año en curso debido, por lo general, a las bajas rentabilidades que ofrecen estos instrumentos de ahorro.

Hay también, en el lado opuesto, fondos que han atraído recursos dentro de este grupo. BBVA Gestión cuenta tanto con el que más ha perdido como con el que más patrimonio ha sumado en lo que va de año, más de 2.200 millones de euros en su fondo Monetario Dinámico. Los denominados monetarios dinámicos están cosechando este año un éxito de entradas de capital más que de rentabilidades, que no pasan de ser discretas en la mayoría de los casos. Las rentabilidades de estos fondos, creados y promocionados como una fórmula para gestionar carteras de corto plazo de forma más activa y con un poco más de exposición al riesgo, no pasan por lo general del 1% de ganancia en lo que va de año, con expectativas moderadas de llegar a finales del ejercicio en torno al 2%. Es decir, en el mejor de los casos, una rentabilidad que no cubre ni siquiera la mitad del deterioro del capital ocasionado por la inflación, actualmente en el 4% anual.

De hecho, sólo uno de los 39 fondos con mayor volumen de patrimonio gestionado ha logrado superar la barrera del 2% de ganancia acumulada en lo que va de año, el Santander Dividendo Europa, que presenta una rentabilidad del 4,5% desde el pasado mes de enero. No obstante, de todos los grandes fondos, este es el que presenta, con diferencia, una mayor volatilidad -o lo que es lo mismo, más riesgo-, cerca del 9% en términos anuales.

Las rentabilidades son exiguas en el resto e incluso no faltan, a pesar de sus políticas extremadamente conservadoras, algunos que a estas alturas del año presentan pérdidas. De los 39 grandes, 7 están en negativo este año.

Las políticas de inversión muy conservadoras no blindan a los inversores de las pérdidas, aunque la mayor pérdida es en la mayor parte de estos fondos la de su exigua rentabilidad. La volatilidad de los fondos de inversión que forman parte del grupo de los grandes fondos se sitúan por debajo del 1% anual en la inmensa mayoría de ellos, de forma que sólo dos fondos superan la barrera del 4% de volatilidad.

Y en ambos casos con resultados divergentes, ya que mientras en uno el premio del mayor riesgo se traduce en una interesante rentabilidad, claramente por encima de la inflación, en el otro caso el resultado ha sido el inverso, una pérdida superior al 3% en lo que va de año.

La competencia de los tipos

Una de las esperanzas que queda a los inversores enrolados en los superfondos es la tendencia alcista de los tipos a corto plazo, que tendrá en ellos (de hecho, ya lo está teniendo) un impacto mucho más visible que en los demás segmentos del mercado de fondos de inversión de renta fija. Las carteras de los defensivos, es decir, de los grandes fondos con baja volatilidad, se nutren básicamente de activos emitidos por el Estado, cuyas rentabilidades están en alza cuando se trata de activos a corto plazo, hasta el año y medio de plazo.

Pero la subida de tipos es un arma de doble filo. La proliferación de ofertas de depósitos de alta rentabilidad está aumentando de forma considerable en las últimas semanas y los directivos bancarios aseguran que se trata de un fenómeno en alza.

Las rentabilidades entre el 3% y el 4% a un año se están generalizando entre las entidades que compiten en el mercado. Las rentabilidades de los activos de renta fija a corto plazo están también en alza. Por ejemplo, las Letras del Tesoro a 12 y a 18 meses han aumentado sus tipos de emisión esta semana, hasta niveles del 3,36% en el caso de los 12 meses y del 3,515% en las Letras a 18 meses de plazo. Serán en algunos casos competidores que los fondos de perfil defensivo deberán tener en cuenta en los próximos meses.