Derivados

Cómo cubrir el riesgo divisa

En el proceso de globalización que ha vivido la economía mundial en las dos últimas décadas, los mercados financieros han ocupado un papel protagonista. El fácil y rápido acceso a la información, junto a la creciente interdependencia económica entre los distintos bloques comerciales, han provocado que cada vez más agentes económicos participen en mercados financieros ajenos a los nacionales. Incluso los pequeños inversores, gracias a Internet y demás tecnologías de la información, tienen posibilidades de invertir en bolsas extranjeras. Pero al hacerlo en otro país, es muy importante tener en cuenta el riesgo que se corre al invertir en otra divisa.

Con la entrada en vigor del euro, se multiplicaron las posibilidades de inversión sin riesgo divisa, al poder operar en la misma moneda en los principales mercados europeos. Sin embargo, al operar en Estados Unidos o Japón, se asume un doble riesgo de precio: el del activo y el de la divisa.

Y tales son los movimientos y fluctuaciones de las paridades de unas divisas contra otras, que lo que a priori pudiera parecer una buena inversión, se podría convertir en un negocio algo decepcionante. Por ejemplo, un inversor que compra un valor de la bolsa americana y lo vende con unas jugosas plusvalías del 9%, resulta que al mirar sus apuntes en la cuenta de valores, ve que el beneficio es tan solo del 4%.

¿Cómo es posible? Pues si buscamos la evolución del euro/dólar en el periodo que tuvo las acciones en cartera, se encontrará con que el dólar se depreció respecto al euro un 5%, por lo que la caída de la divisa se ha 'comido' gran parte de la subida del precio del activo.

Una forma fácil de evitar este riesgo de divisa es invirtiendo sólo en activos denominados en la moneda nacional. Pero se estaría asumiendo implícitamente el riesgo de no elegir bien las oportunidades de beneficios, al limitar el universo de inversiones. Entonces, la forma más apropiada de eliminar o reducir el riesgo de tipo de cambio, es la cobertura mediante productos derivados.

La operativa de las opciones y futuros sobre divisas es igual que la de los derivados sobre otro tipo de activos, aunque con sus particularidades.

Ejemplo práctico: una cartera consta de una inversión de 320.000 dólares en 32.000 acciones de una empresa americana, al precio de 10 dólares por acción y con un tipo de cambio de 1,28 dólares, lo que equivale a 250.000 euros. El riesgo que se quiere cubrir es que el dólar se deprecie (o que el euro se vuelva a apreciar) situándose en niveles de 1,35 dólares. Para ello, será necesario realizar la operación contraria y con el mismo montante a la realizada con la divisa cuando se compraron estas acciones; es decir, comprar 250.000 euros y vender 320.000 dólares. Esta operación se materializa en la compra de futuros sobre el euro/dólar (en esta caso, 4 mini-futuros de euro-dólar, porque su multiplicador es de 62.500).

Si se diera este caso -euro a 1,35 dólares- y las acciones siguieran a 10 dólares, el valor de la cartera en euros sería de (32.000 x 10) / 1.35 = 237.037, con lo que se sufriría una pérdida de 12.963 euros sin que las acciones hubieran bajado de precio. Pero fijándose en el resultado de la operación de cobertura, se aprecia una plusvalía de (1,35 - 1,28) x 250.000 = 17.500 dólares ó 12.963, que compensa la pérdida anterior y neutraliza el efecto de la caída de la divisa sobre dicha cartera.

Utilizando las herramientas disponibles, se pueden optimizar los resultados minimizando riesgos.