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Cursos de idiomas hasta en las antípodas

Cada vez más lejos, y cada vez más jóvenes. La edad de iniciarse en los viajes al extranjero para hacer un curso de idiomas, se reduce poco a poco, de modo que a los 10 u 11 años ya salen a países cercanos como Reino Unido e Irlanda. A medida que se hacen mayores viajan más lejos, hasta las antípodas. A mes y medio de las vacaciones escolares, las promotoras apuran sus ofertas para el verano, o para el curso que viene.

Los programas anuales 'ya se están cerrando', y los estivales seguirán contratándose 'durante mayo', señala Juan Manuel Elizalde, presidente de la asociación de promotores de cursos en el extranjero, Aseproce. Un curso anual en Estados Unidos cuesta unos 6.000 euros, y uno de cuatro semanas, en verano, unos 2.500.

El sector mueve unos 400 millones de euros anuales en España, de los cuales 280 corresponden a las organizaciones integradas en Aseproce. Elizalde reclama más regulación, 'sobre todo en lo relativo a menores'; no tanto porque haya fraude, explica, sino 'porque hay gente menos profesional', por lo que recomiendan acudir a los expertos.

'La natalidad desciende pero el número de alumnos se mantiene', asegura Elizalde. Se refiere al total de salidas al extranjero, incluyendo todas las edades: unas 100.000 al año calculadas sobre una media de cuatro semanas que es lo que dura la mayoría. Un 60% de ellas corresponde a menores de edad.

Aunque solo 3.000 estudiantes optan por quedarse un curso completo, ahora son un 60% más que hace tres años. Según datos de los promotores, el 41% hace estudios equivalentes a Primero de Bachillerato, el 25%, a Segundo, y el resto, un 34%, hace estudios similares a la ESO. Las estadísticas no incluyen la etapa universitaria, donde son mayoría las experiencias Erasmus. 'Antes los chicos solían esperar al último curso del instituto, pero cada vez salen antes', explica Elizalde.

Gracias a eso, el rango de destinos está creciendo. 'Están emergiendo Australia, Nueva Zelanda, Malta y Sudáfrica', países elegidos por los 'jóvenes adultos' de 18 a 20 años. En todo caso, el Reino Unido e Irlanda se mantienen primeros en la lista, seguidos de EE UU. Y por supuesto, el inglés arrasa: un 90% se decantan por aprender ese idioma.

Los cursos son fácilmente convalidables a la vuelta, 'siempre y cuando el alumno apruebe el curso en destino', algo que, según Aseproce, hace el 90% de los que viajan, 'gracias a que los sistemas educativos son más prácticos y más motivadores y tienen más medios'. Hasta Cuarto de ESO, ni siquiera es necesario convalidarlos.

Los estudiantes se decantan en un 85% por residir con una familia, 'más cuánto mayores son', explica Elizalde. 'Los más pequeños optan por las residencias'. Las familias facilitan el aprendizaje al reducir al mínimo el contacto con otros españoles.

Al margen de las clases, los cursos de verano suelen incluir actividades deportivas, como el fútbol, el golf y la vela.

Claves: Consejos para elegir el programa más adecuado

Aseproce y las asociaciones de usuarios dan algunas recomendaciones para evitar quedar defraudados con un curso de idiomas en el extranjero:

¦bull; Clases: El programa debe especificar claramente el número y la duración exacta de las clases que se van a recibir. Hay que cerciorarse de que el profesorado es el adecuado. En el caso de cursos que preparan para títulos oficiales, hay que comprobar si el precio incluye las tasas del examen o no.

¦bull; Familias: Si se opta por este régimen de alojamiento, hay que comprobar si la modalidad es de pensión completa o media pensión, si la habitación es individual o compartida, y si en la casa habrá otros estudiantes de habla española. Tampoco está de más conocer de antemano en qué zona de la ciudad está situada la vivienda, y asegurarse por contrato de que estará en condiciones adecuadas.

¦bull; Seguro: Es aconsejable contratar un seguro que cubra posibles gastos médicos, pérdida de equipajes, retrasos en vuelo o responsabilidad civil. La mayoría de los cursos para menores incluyen uno.

¦bull; Reclamaciones: Los padres deben exigir toda la información por escrito, para poder ejercer sus derechos si hiciera falta.