Derivados

Reducir riesgos en la cartera sin renunciar a la rentabilidad

Tras el excelente comportamiento de los mercados de renta variable en los primeros meses de 2006 apoyados, sobre todo, por unos sólidos resultados empresariales comienza a manifestarse cierto cansancio en los principales índices europeos. Las incertidumbres geopolíticas (Irán, Nigeria, altos precios del petróleo) que ya existían y que hasta el momento estaban siendo obviadas por el mercado están empezando a cobrar protagonismo. En el caso del Ibex 35 la resistencia (no sólo psicológica) de los 12.000 puntos ha puesto techo a mayores revalorizaciones por el momento y, por lo tanto, no es descabellado optar por la prudencia en el corto plazo.

Los mercados de productos derivados ofrecen múltiples herramientas para combatir los momentos de incertidumbre y superarlos corriendo menores riesgos. En el caso de un inversor que posea una cartera de acciones y que quiera reducir su exposición a renta variable pero sin renunciar a obtener plusvalías si las alzas continúan, puede hacerlo de una forma muy sencilla vendiendo sus acciones y comprando en su lugar opciones call sobre el mismo activo subyacente que poseía. En el caso de que posea 1.000 acciones del BBVA la estrategia consistiría en vender dichas acciones (que cotizan en el entorno de los 17 euros) y, al mismo tiempo comprar 10 contratos de opciones call sobre BBVA de precio de ejercicio 17 euros y vencimiento junio. Por dichas opciones este inversor pagará 300 euros (0,30 ¦euro; por contrato por 100 acciones por contrato por 10 contratos). Este precio que se abona es el coste de tener el derecho a volver a comprar las acciones que se han vendido durante el tiempo que el contrato tenga vigencia (hasta la fecha de vencimiento) al precio de 17 euros por título. De este modo si a vencimiento el BBVA está cotizando a 16 euros este inversor sólo perderá el dinero que desembolsó por la compra de las opciones (300 euros), mientras que si siguiera con sus títulos en cartera hubiera sufrido una minusvalía de 1.000 euros (un euro de pérdida por cada acción de BBVA). Además, en el caso de que a la fecha de vencimiento en vez de perder un euro las acciones del BBVA lo hubieran ganado y cotizasen a 18 euros dicho inversor ejercería su derecho de comprar los títulos al precio de ejercicio (17 euros) y estaría ganando 700 euros (1.000 euros de plusvalía en las acciones menos 300 euros que desembolsó al comprar las opciones call). Como ventaja adicional de estar invertido mediante opciones hay que decir que esta estrategia libera liquidez en las carteras (que puede ser utilizada para invertir en activos alternativos o en otros valores del mercado susceptibles de tener un mejor comportamiento relativo), al mismo tiempo que se siguen beneficiando de los movimientos alcistas que se produzcan en el activo subyacente que se ha vendido.

En definitiva, ante situaciones de incertidumbre en los mercados saber manejar en las carteras de acciones los instrumentos derivados y utilizarlos de forma activa puede marcar diferencias muy importantes a medio plazo en cuanto a rentabilidades se refiere frente a aquellos inversores que no los utilicen.