Miche Camdessus

'España es el espejo en el que debe mirarse Europa'

El economista aboga por un nuevo orden económico internacional, basado en la representación equitativa de los Estados, para pilotar la globalización.

Dirigió durante 13 años el FMI, hasta el cambio de siglo. A sus 72 años, asesora a Kofi Annan (ONU) y a Jacques Chirac sobre el acceso al agua y el desarrollo de África. Acaba de pronunciar en Madrid una conferencia para la cátedra de La Caixa de Economía y Sociedad titulada 'Economía española y nuevo orden mundial'.

¿Qué le sugiere la situación de la economía española?

España es el campeón de Europa de crecimiento. Su evolución en los últimos años es remarcable, y creo que es el espejo en el que debe mirarse Europa. A mi juicio, tiene tres aspectos absolutamente ejemplarizantes: la búsqueda de consenso en el diálogo social; la absorción de una cantidad de inmigrantes pocas veces vista en muy pocos años; y la apuesta por Europa reflejada en el apoyo a la Constitución.

'Necesitamos un árbitro para las disputas entre OMC, FMI y Banco Mundial'

'Sólo aseguraremos el futuro de nuestros hijos si ayudamos a los necesitados'

También tenemos problemas, como la inflación, el déficit corriente o la escasa productividad... ¿Cómo podemos solucionarlos?

A mi juicio, todo se resume en una base de crecimiento demasiado estrecha, centrada en construcción y turismo. Esa base se amplía invirtiendo en educación, I+D, nuevas tecnologías ... El problema no se resuelve a corto plazo, pero no dudo de que España volverá a sorprender al mundo. Ya lo ha hecho al pasar en 30 años de dictadura a democracia madura; de economía cerrada a cuna de multinacionales; de país de emisor a receptor de inmigrantes ... Si dejan por un momento ese deporte tan suyo del autoflagelo, se darán cuenta de lo que han logrado.

Volviendo a la Constitución... ¿Está muerta tras el 'no' de su país?

Las presidenciales del año que viene en Francia deben servir para debatir a fondo qué Europa queremos. Espero que el próximo presidente entienda cuánto necesitamos a la UE y que reactive el texto constitucional. Europa requiere una voz única ante la globalización.

¿Y la economía mundial? ¿Seguirá creciendo?

Creo que sí, aunque quizá más atenuadamente. Tenemos dos nuevos motores en Asia -China y la India- que seguirán tirando; EE UU también lo hará, aunque a un ritmo menor. Es importante que Europa y Japón se preparen para tomar el relevo.

¿Qué riesgos observa en el panorama mundial?

Hay que abordar seriamente la escasez energética, como acaba de hacer la UE o hará la próxima cumbre del G-8. Y hay que reducir los desequilibrios corrientes entre EE UU y los países asiáticos, de forma concertada y sin brusquedades. Pero el problema más importante es la pobreza. Sólo aseguraremos el futuro de nuestros hijos si ayudamos a los necesitados.

¿Cómo se puede afrontar en la práctica?

Basta con cumplir los compromisos. En 2001 se decidió en Monterrey pasar de una relación de asistencia a una de alianza con los países en desarrollo; en 2000, se firmaron los objetivos del Milenio para, entre otras cosas, reducir a la mitad la pobreza extrema en 15 años; en 2002, en Johanesburgo se acordó buscar un desarrollo sostenible. En definitiva, hay que potenciar el desarrollo y el medio ambiente. Y, en Europa, debemos relanzar Euromed tras el fracaso de la última cumbre. No podemos vivir de espaldas al Magreb.

¿Qué más puede aportar la Unión Europea?

Su experiencia en la resolución de conflictos para buscar la paz; puede contribuir a crear una alianza solidaria con los países pobres y a reformar la gobernanza económica para lograr un desarrollo sostenible.

¿En qué se concretaría?

Las instituciones de Bretton Woods FMI, Banco Mundial y OMC, antiguo GATT se basan en la situación mundial de hace 60 años. Hoy se necesita una representatividad equitativa de los países, una financiación suficiente para realizar sus cada vez mayores cometidos, y también crear un organismo por encima de ellos que sirva de árbitro para sus disputas.

También está el G-8, al que España espera unirse.

Es una aspiración legítima por el tamaño de su economía. Pero el G-8 es hoy una institución obsoleta, en el sentido de que no puede afrontar el mayor problema económico actual: los desequilibrios corrientes entre Estados Unidos y Asia. En el G-8 están los deudores, pero no los acreedores, sobre todo China.

¿Tuvo culpa el FMI en la crisis del corralito en Argentina?

No tengo información suficiente. Entonces yo ya no era el director gerente.

¿Cómo definiría el papel de Rodrigo Rato?

Excelente. Está liderando una etapa de cambio.

¿Tiene más tiempo libre ahora que se ha alejado de los focos?

No tanto. Además de asesorar a Chirac y a Annan, dirijo una ONG para la educación popular... ¡Y tengo un montón de nietos!

'Villepin debió buscar consenso para el contrato'

Michel Camdessus formó parte de una veintena de sabios que asesoraron al Gobierno francés de Dominique de Villepin sobre las reformas económicas a adoptar. Entre ellas, se encontraba una figura similar al polémico 'contrato de primer empleo', que está causando una revuelta estudiantil y sindical.

'Aconsejamos un contrato cuya protección aumente con los años. Creo que es necesario elevar la flexibilidad laboral para adaptarse a los nuevos tiempos', explica. 'Sin embargo, también aconsejamos que, antes de su aprobación, se buscase el consenso entre los agentes sociales. Creo que el primer ministro se ha saltado ese paso, y de ahí la situación creada'. En cualquier caso, el que fuera líder del FMI observa un exceso de reacción popular ante las reformas emprendidas en su país: 'Curiosamente, las clases que tradicionalmente fueron progresistas -universitarios, trabajadores- hoy son las más reaccionarias ante los cambios. Francia es muy buena para las revoluciones, pero muy mala para las reformas. Por suerte, las revoluciones se hacen cada mucho tiempo...'.