Fondos

El auge de la Bolsa española

El Ibex batió en febrero al resto de índices europeos, con una rentabilidad del 9,38%

En el lenguaje coloquial anglosajón de los mercados financieros se acude al nombre de dos animales para describir cuando un mercado es alcista (bull) y cuando es bajista (bear). Su significado respectivo es toro y oso, no quedando la menor duda de que nos encontramos dentro de un ciclo 'toro', particularmente en el caso español.

Los dos primeros meses del 2006 han resultado especialmente favorables para el mercado bursátil español, que acumuló una ganancia del 9,38%, claramente superior al del resto de principales plazas europeas y, por supuesto, a los índices de referencia norteamericanos que siguen sin tirar con fuerza. Ello contrasta con una opinión mayoritaria de analistas, que han reducido su confianza en la capacidad de la Bolsa nacional de seguir superando a otros mercados europeos, como ha sido el caso en los últimos años. Alemania y otros países europeos han pasado a situarse más arriba en la lista de preferencias de un buen número de gestores y analistas.

El pasado año 2005 fue testigo, gracias al tirón de la segunda parte del año, de cómo algunos de los principales índices europeos como el DAX 30 alemán o el CAC 40 francés superaban en sus retornos al IBEX 35 español, por primera vez en cuatro años. La conclusión que se barajaba es que ello podría representar un cambio de tendencia tras la fuertes revalorizaciones acumuladas por los índices españoles, en línea además con los crecientes desequilibrios que acechan a la pujante economía española, que en si misma había servido de soporte a los excelentes resultados corporativos y, consecuentemente, bursátiles.

Los datos de enero y febrero contradicen, de momento, esta visión. Concretamente, los fondos de inversión de renta variable española disfrutaron de unos retornos en el mes de febrero dignos de la desatada bolsa emergente, con una rentabilidad media, según datos de Lipper, del 5,64%, por el 2,85% de los fondos de renta variable de la zona euro. Indudablemente, una parte importante de esta revalorización tiene que ver con la ola de consolidación que se ha desatado en Europa y de las que un buen número de compañías españolas se ha beneficiado. Particularmente, la saga de la opa sobre Endesa y otras operaciones como las que afectan a Metrovacesa o TPI han disparado los precios de estas acciones que forman parte de las carteras de muchos fondos de inversión.

Pero ello no debería ocultar el hecho de que el crecimiento de beneficios de muchas compañías nacionales sigue siendo muy importante, independientemente de las adquisiciones y movimientos corporativos. El crecimiento orgánico en muchos de los bancos, constructoras, compañías energéticas o la propia telefónica siguen siendo muy destacados. La demanda nacional se mantiene fuerte al mismo tiempo que la actividad en Latinoamérica esta potenciando las cuentas de resultados de varias de las grandes compañías cotizadas.

Todo ello contrasta con un número de indicadores macroeconómicos claves que como la elevada tasa de inflación, la importante dependencia del sector de la construcción, la deslocalización hacia Europa del este, el disparado déficit comercial, o en una perspectiva a más largo plazo, los pobres resultados de la educación española o la relativamente deficiente inversión en investigación y desarrollo, arrojan negros nubarrones sobre el devenir de la actividad económica nacional. Indudablemente, si España comenzara una espiral económica negativa los resultados de muchas de las empresas cotizadas se verían afectadas y, en consecuencia, sus cotizaciones bursátiles sufrirían los efectos.

Probablemente, esos negros nubarrones no lo serán tanto pero dependerán en una importante medida de las decisiones que se estén tomando en la actualidad o que se tomen en los próximos años. Existen factores como el turismo y España como centro de ocio para el resto de Europa, las compañías globales que se están creando, o la excelencia en sectores concretos, que podrían eventualmente ayudar a mantener la actividad global.

Por ello, incluso si bastantes de los malos augurios terminan confirmándose, siempre existirán compañías nacionales con negocios a escala global con bastante éxito o compañías más pequeñas, pero constituidas en referencia y líderes en aquel sector en el que desarrollen su actividad. Identificar los gestores de fondos nacionales que son capaces de identificar esas compañías puede ser más que nunca el factor que marque la diferencia en los próximos años.

Análisis. Resistencia de los pequeños

Una de las tendencias más obstinadas de los últimos años en el mercado bursátil español es el excelente comportamiento de las pequeñas compañías.

Probablemente se viene advirtiendo sobre el final de esta tendencia desde hace casi dos años pero 2005 y los dos primeros meses del 2006 han contradicho radicalmente esa visión.

Bestinver, la gestora de referencia en el sector, sigue encontrando valor fundamentalmente en el segmento de pequeñas y medianas compañías.