Derivados

Vender opciones 'calls' para añadir valor a la cartera

En el mundo de los derivados financieros existe cierto temor a la venta de opciones, ya que aunque se ingresa una prima se adquiere una obligación como contrapartida a esa prima obtenida. El comprador de una call paga por poseer el derecho de comprar el activo subyacente en cuestión a un precio y durante un periodo determinado. En el otro lado de la operación se encuentra quien vende la opción, que contrae la obligación de vender el subyacente si el comprador de la opción ejerce su derecho. Por lo tanto, mientras las pérdidas que puede llegar a tener el comprador de opciones están limitadas a la prima abonada, el vendedor de opciones puede llegar a tener pérdidas ilimitadas. ¿Qué ocurriría si se vendiesen cinco calls con precio de ejercicio de 22 euros y vencimiento en marzo sobre Endesa pensando en que la cotización no va a llegar al nivel de 22 euros y durante ese periodo supera esa cota? Se perdería la diferencia entre la venta de 500 endesas a 22 que se está obligado a realizar (ya que el comprador de la call ejercería su derecho) y el precio de mercado que tenga Endesa en ese momento. Desde ese punto de vista esos temores a utilizar la venta de opciones pueden estar justificados y la prima ingresada puede quedarse muy pequeña al lado de la minusvalía que va a generar la liquidación de la posición si el inversor se equivoca en la dirección del movimiento del valor elegido. Pero este temor es infundado en el caso de que se posea en la cartera de valores el subyacente sobre el que se ha vendido la call.

Otra posibilidad es que se opte por incluir a Repsol en la cartera de valores y se compran 500 títulos a 25 euros por acción con el objetivo de vender cuando llegue a 28 euros. Si se tiene este objetivo de rentabilidad claro se pueden vender cinco calls sobre Repsol con precio de ejercicio 28 de vencimiento en marzo a un precio de 0,20¦euro;. El ingreso, será, por tanto 0,20 x 100 x 5 = 100 lo que supone una reducción en el precio de compra (o una rentabilidad añadida si lo preferimos) del 0,8%. Si a vencimiento el precio de las acciones no llega a 28 euros las opciones vendidas expirarán con valor cero y se mantendrán las acciones en cartera. De esta forma se puede repetir la operación vendiendo otras cinco calls de Repsol del mismo precio de ejercicio pero del siguiente vencimiento (junio) ingresando 0,26 x 100 x 5 = 130,¦euro; lo que supone un 1,04% de rentabilidad adicional. Así, mientras Repsol no llegue a 28 euros se puede repetir esta operación hasta el momento en el que se supere dicho nivel. En ese momento el comprador de call (la contrapartida) ejercerá su derecho a comprar las acciones al precio pactado (28 euros) y el inversor tendrá que responder a la obligación de venderlas. La rentabilidad obtenida en la operación será de (28 x 500) - (25 x 500) + 100 + 130 / 25 x 500 = 13,84% en lugar del 12% que se hubiera logrado en el caso de no utilizar la venta de calls.

De este modo, se puede concluir que la venta de calls no tiene por qué convertirse en un mero instrumento de especulación para aprovechar la pérdida de valor temporal en el precio teórico de las mismas, sino que es una herramienta que puede añadir valor a la cartera de una forma barata y sin incurrir en riesgos elevados.