Mercados

Un abanico de estilos en la gestión alternativa

El desplome de los mercados tras el estallido de la burbuja en el año 2000 produjo en los inversores una acusada aversión al riesgo que aún hoy permanece. Las gestoras, en un contexto de mercados bajistas, optaron por sofisticar sus productos y ofrecer al inversor no tanto la posibilidad de obtener ganancias, como la de no obtener pérdidas.

Junto a los garantizados, la estrella de los últimos años en la industria de fondos, se han ido desarrollando en España nuevos fondos que buscan obtener rentabilidades totales o absolutas, es decir, rentabilidades al margen de lo que hagan los índices de referencia, suban o bajen.

'Al inversor ya no le vale que el gestor venza a su índice de referencia; no le convence que su gestor pierda sólo un 10% cuando el índice ha perdido un 15%', explica Gustavo Trillo, director de inversiones de JPMorgan Asset Management.

Pero, aunque estos fondos tratan de imitar en lo posible las estrategias de los hedge funds o fondos de alto riesgo, no todos son iguales: existe una diferenciación clara entre los que buscan rentabilidad total y los que tratan de obtener rentabilidad absoluta.

Por rentabilidad total o total return se entiende a los fondos que tratan de obtener ganancias a largo plazo, pero que utilizan tan sólo posiciones largas, es decir, que apuestan por la subida del mercado. Son, eso sí, productos muy flexibles que pueden rotar su cartera de manera agresiva de unos activos a otros cuando las condiciones del mercado así se lo sugieren al gestor.

Por rentabilidad absoluta o absolute return se entienden estrategias que obtienen ganancias de manera consistente, para lo cual hacen uso habitual de apalancamiento de sus carteras, derivados no sólo como cobertura sino como inversión y posiciones cortas, es decir, apuestas por el descenso de los mercados.

'El registro de estos fondos es posible gracias a los cambios regulatorios y en especial a la directiva europea Ucits III que regula la figura del fondo sofisticado', explica Trillo. Una de las diferencias principales entre el fondo que busca rentabilidad total y el que busca la absoluta es que el primero tiene un objetivo de ganancia a largo plazo (tres o cinco años), durante los cuales se pueden obtener pérdidas, pero que serán ganancias cuando finalice el plazo. Los fondos de rentabilidad absoluta buscan ganancias consistentes, permanentes.

'En un mercado bajista los total return tendrán exposición a Bolsa y podrá tener un impacto negativo', señala Trillo. 'Los absolute return pueden reducir su exposición al mercado a cero y prevenir las pérdidas'.

La renta variable, ajena a las modas

Aunque los fondos de gestión alternativa son un producto que han ido ganando protagonismo, el grueso del universo de fondeos sigue perteneciendo a las categorías más tradicionales, es decir, renta fija y renta variable. Lo que sucede es que los fondos más sofisticados son novedad en estos momentos porque la regulación es cada vez más laxa.

'En un horizonte a largo plazo, lo más rentable es la renta variable, por muy de moda que estén los fondos de gestión alternativa', afirma Gustavo Trillo, de JPMorgan Asset management. 'Sin embargo, la gestión alternativa permite diversificar y garantizar que cuando los mercados descienden, las pérdidas en la cartera son menores', añade.

Según Trillo, los fondos de gestión alternativa tienen mucho sentido para el inversor español, cuyo perfil es extremadamente conservador.