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La migración interna agrava las diferencias en la Unión Europea

Los trabajadores se desplazan a los países de más crecimiento y dejan las economías más débiles

En Londres hay franceses y polacos. Los alemanes están en Zúrich. Y parece que casi todo el mundo vive en Dublín ahora. Seis años después del lanzamiento del euro, lo que muchos pensaban que era poco probable ha ocurrido. Los trabajadores europeos están trasladándose a los países europeos más ricos y de mayor crecimiento y se están marchando de las economías más débiles. El problema es que eso no va a ayudar a los 12 países que comparten el euro, sino que agravará las diferencias entre la Europa con éxito y la Europa débil.

Irlanda registra el mayor número de habitantes en casi 150 años. La población aumentó un 21% durante el ejercicio que finalizó en abril, hasta 4,13 millones. Cerca de 70.000 extranjeros entraron al país este año. La isla tuvo el mayor ritmo de crecimiento económico de la zona euro en nueve de los últimos 10 años. 'Si nos fijamos en la historia de Irlanda, durante la década de los ochenta hubo emigración neta y ahora hay inmigración neta, esto supone un cambio enorme'', afirma Dermot O'Leary, economista jefe de Goodbody Stockbrokers en Dublín.

Reino Unido no va muy rezagado tampoco. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, la población británica creció un 3,2% en 10 años, desde 1993 a 2003, principalmente debido a la inmigración. La Confederación Británica de Industria dice que muchas empresas británicas están llamando a trabajadores de fuera. 'Observamos que uno de cada cinco empleadores británicos contratan extranjeros'', afirma Stephen Cooke, portavoz de la asociación.

De la misma forma, la próspera Suiza, que tiene un acuerdo con la Unión Europea para permitir el libre tránsito de personas, está atrayendo trabajadores de la no tan próspera Alemania, donde la tasa de desempleo ronda el máximo de posguerra, el 12%. En los 12 meses hasta abril, la cifra de alemanes que viven en Suiza aumentó en 11.289 personas, la tasa más elevada entre las distintas nacionalidades.

No es sorprendente que la gente esté comenzando a desplazarse por el continente. Después de todo, en el seno de la Unión Europea los ingresos varían drásticamente. Según Eurostat, en 2002 el sueldo bruto medio anual en Estonia era de 4.900 euros y de 41.700 euros en Dinamarca (que no está muy lejos).

'A diferencia de lugares como Alemania, que esencialmente ha cerrado sus fronteras, la migración está beneficiando mucho a los países más abiertos'', señala O'Leary. 'Está elevando el potencial productivo de países como Reino Unido e Irlanda''.

Al final, sólo hay dos formas de aumentar el tamaño de una economía: mejorar la productividad o incrementar la población. A largo plazo, la economía generalmente se reduce a demografía. El cambio gradual de la población europea tiene el potencial para redefinir la economía mucho más que cualquier otro factor individual.

Ya existe una división creciente entre la Europa de alto crecimiento y la Europa de bajo crecimiento. El movimiento de los trabajadores, y especialmente de los más preparados, agravará esa diferencia. Uno de los interrogantes de la próxima década será si estas dos Europas podrán convivir. Mientras tanto, los trabajadores europeos están votando con sus pies y están huyendo de la Europa de bajo crecimiento.