Cajas de ahorros

Las cajas rurales piden a Caruana permiso para iniciar su integración

Las cajas rurales españolas se encuentran en pleno debate sobre su futuro y una de las opciones que está sobre la mesa es avanzar en su integración. Como primer paso, han consultado al Banco de España sobre la posibilidad de utilizar nuevos instrumentos de cooperación para reforzar su solvencia.

Un informe elaborado hace seis años por la consultora McKinsey dibujaba un escenario sombrío en el futuro de las cajas rurales. O avanzaban en su integración, o no podrían hacer frente a un mercado cada vez más competitivo y globalizado y 66 de ellas 'tendrían resultados insuficientes'.

Al final, los nubarrones no eran tan negros como los pintaban -estas entidades ganaron 362 millones de euros en 2004-, pero el debate sobre la necesidad de reforzar la cooperación entre las rurales se mantiene muy vivo en el seno del grupo Caja Rural, la patronal del sector.

El último paso dado por las cajas rurales, que cuentan con siete millones de clientes y 65.000 millones de activos, ha sido pedir este verano la aprobación al Banco de España sobre un nuevo instrumento de colaboración entre cajas: hacer operaciones cruzadas o de forma conjunta con una garantía global. Esperan una respuesta antes de finales de año.

Con esta herramienta de respaldo financiero, una proporción importante de los fondos propios de las rurales (entre el 30% y el 50%) se comprometerá para avalar préstamos conjuntamente. 'Así se conseguiría reforzar la solvencia de las cajas y permitiría que pudieran acudir a operaciones de más calado', explican fuentes del sector.

La puesta en común de parte de los recursos propios conllevará la necesidad de informar de operaciones de envergadura a los órganos directivos del grupo Caja Rural. Al compartir esa información, las entidades que se incorporen al proyecto tendrán que presentar sus balances consolidados.

Las interpretaciones de la petición al Banco de España son muy variadas, tanto como heterogéneo es un sector con 77 entidades con diferencias abismales entre unas y otras.

Las que están en contra argumentan que se trata 'de una fusión encubierta'. Entienden que avanzando por esa senda perderán la vinculación al territorio. 'No tiene sentido que Santander y BBVA estén en un proceso de descentralización en la toma de decisiones y nosotros hagamos justo lo contrario', explica el responsable de una caja rural.

Las cajas rurales que defienden una 'cooperación reforzada', un grupo de 18 entre las que están las más grandes, creen que es 'un paso necesario', que ya han dado en la mayoría de bancos cooperativos europeos: Suiza, Francia, Bélgica. 'Con un acuerdo sobre garantías cruzadas las rurales obtendrían una mejor calificación de sus activos', explican fuentes cercanas a la operación. 'No se trata de que ninguna desaparezca, sino de evitar problemas de la extrema atomización del sector'.

Las rurales llevan años avanzando hacia una integración, en parte espoleadas por el Banco de España. Desde hace 15 años cuentan con empresas conjuntas para de determinadas actividades: el Banco Cooperativo, Seguros RGA y RSI, para aplicaciones informáticas.

El grupo Caja Rural, al que pertenecen 77 entidades de carácter cooperativo, funciona desde 1989 como un marco institucional para favorecer la consolidación de las rurales.

Aunque el peso de las rurales es pequeño en el sistema financiero español, su poder comercial es enorme en las pequeñas de población, dada la capilaridad de su red.

Cajamar y la Rural del Duero negocian su fusión

Mientras el sector debate sobre su futuro, las negociaciones para una fusión entre Cajamar y la Rural del Duero siguen su curso. La primera de ellas, fruto de la unión de las cajas rurales de Almería y Málaga en 2000, ha dado un gran salto en los últimos años. Los 18.000 millones de euros de volumen de negocio que manejaba a finales de 2004 duplican a la siguiente en la clasificación de las rurales.

Su crecimiento se ha visto apoyado en una amplia expansión geográfica que le ha llevado a contar con más de 750 sucursales. Para 2005, tiene previsto abrir 30 nuevas oficinas, en provincias como Guadalajara, Granada y Gerona. En la Comunidad de Madrid cuenta ya con 51 sucursales. En su rápida marcha hacia el Norte, Cajamar se ha cruzado con la Caja Rural del Duero. Esta entidad, desencantada por la falta de apoyos a su proyecto de crear una gran caja rural en Castilla y León, entabló conversaciones a principios de año con la andaluza para su integración. La fusión daría lugar a un pequeño gigante del sector, con más de 850 oficinas repartidas por siete comunidades autónomas.

Los primeros contactos, muy criticados desde la Junta de Castilla y León, sufrieron un parón cuando la Caja Rural Duero decidió postergar el debate. Pasado el verano, los contactos entre responsables de las dos rurales se han reiniciado y se espera que dentro de unas semanas ofrezcan novedades sobre el estado de las negociaciones.

El vertiginoso crecimiento de Cajamar ha despertado no pocas suspicacias dentro de la patronal de las rurales, pues con su política expansiva ha roto los esquemas de no agresión comercial que tácitamente regían en el sector.