TRIBUNA

Nadie debe tener privilegios sobre el Ebro

La política hidráulica en España debe regirse por el principio de unidad de cuenca y las decisiones debe adoptarlas el Ministerio de Medio Ambiente previa consulta a las comunidades autónomas. Las cuencas hidrográficas que transcurren por una sola comunidad deben ser gestionadas por la correspondiente comunidad autónoma. La comunidad aragonesa ha actuado en este debate hidráulico como reacción ante las propuestas de los Estatutos que se encuentra en estos momentos en fase de trámite parlamentario, y a los que nadie había prestado atención en el apartado hidráulico.

Si algún Estatuto recoge privilegios en materia hidráulica, Aragón no se quedará atrás. Y en este momento, el proyecto de Estatuto valenciano que se tramita en el Congreso de los Diputados, y también el catalán, recogen preceptos que nos obligarían a adoptar medidas de protección sobre nuestra cuenca hidrológica.

Concretamente, la Comunidad Valenciana plantea tener derechos sobre las aguas de las cuencas excedentarias, al tiempo que el catalán propone que cualquier medida de planificación hidráulica deberá contar con un informe preceptivo determinante de la Generalitat de Cataluña. Ante estas propuestas, Aragón no puede permanecer impasible.

Somos partidarios de que el Congreso de los Diputados, en el trámite de los estatutos autonómicos, elimine cualquier artículo que otorgue la llave sobre el Ebro a ninguna comunidad autónoma. Si no sucede así, nuestro estatuto -todavía en fase de ponencia parlamentaria- recogerá medidas de protección.

En el reciente Debate del Estado de la Comunidad, celebrado el pasado mes de septiembre, planteé una reflexión con la finalidad de adoptar medidas jurídicas de protección sobre las aguas del Ebro. Se trataba de una propuesta reflexionada ante los planteamientos antes mencionados. Pero debo insistir una vez más en que la posición del Gobierno de Aragón es la de mantener la unidad de cuenca. Cualquier otro planteamiento sería una aberración similar a la de la propuesta de trasvase del Ebro que el anterior Plan Hidrológico Nacional (PHN) planteaba.

La dura sequía de este verano ha evidenciado que aquella propuesta contra la que los aragoneses combatimos de forma unánime era inviable y obsoleta. El río Ebro no ha sido capaz este año 2005 de abastecer su propia cuenca, es decir, de asegurar las necesidades hídricas de la propia cuenca, una situación que se repite uno de cada cinco años.

Los aragoneses sabemos que el agua es un elemento imprescindible para nuestro desarrollo presente y futuro. Por eso la defendemos con tanta convicción frente a quienes pretenden adjudicarse privilegios. Un año como éste, extraordinariamente seco, ha evidenciado que el trasvase del Ebro era inviable. La prueba más evidente es que hoy estamos abasteciendo 130 pueblos de nuestro territorio aragonés con cisternas.

Los aragoneses reclamamos recursos hídricos en cantidad suficiente para asegurar nuestro futuro, para garantizar el desarrollo de nuestro territorio. Y es el mejor modo, la mejor manera de asentar a la población en todo el territorio. No se trata únicamente de incrementar los recursos, sino de obtener de ellos el mayor rendimiento, con un respeto absoluto por el medio ambiente.

Desde el Gobierno de Aragón, hemos puesto en marcha una estrategia a medio y largo plazo en las políticas de agua. Una estrategia que contempla la modernización de conducciones, de regadíos, sistemas de ahorro de agua, planificación y ordenación de la demanda, introducción de nuevas tecnologías y medición de consumos. Unos nuevos principios para la política hidráulica asumidos en el nuevo Plan Hidrológico Nacional.

Aragón nunca se ha desentendido de los problemas del Levante español. Planteamos que hay otras soluciones más rápidas económicas y eficaces que las del trasvase de un río que limitaría las posibilidades de desarrollo de las generaciones futuras.