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Tribuna
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La importancia de la neutralidad tecnológica

Microsoft, como el resto del sector tecnológico, cree firmemente en la neutralidad como principio básico que debe regir la adquisición de bienes y servicios tecnológicos por parte de las Administraciones públicas. A este respecto, los Gobiernos deben crear las condiciones necesarias para que tanto las Administraciones como los usuarios sean libres para adquirir y usar el software y las tecnologías que mejor se adapten a las necesidades de cada momento.

Es una realidad patente que la totalidad de las tecnologías de la información -incluido el software- no son ni un fin ni un objetivo en sí mismas, sino un simple medio para la obtención de determinados fines. En el caso de las Administraciones puede ser dar una mejor educación a nuestros hijos, mejor sanidad a los enfermos o servicios más ágiles y efectivos a todos lo que nos acercamos a cualquier Administración pública para hacer algún trámite.

Desde esa perspectiva, ¿qué tecnología o modelo de desarrollo de software es mejor para dar respuesta a cada una de esas necesidades? Pues obviamente depende del caso. En consecuencia, en cada caso una Administración publica tendrá que estudiar las opciones disponibles y escoger objetivamente la solución más adecuada en términos de valor aportado, coste total del sistema, seguridad, facilidad de uso, interoperabilidad, mantenimiento, prestaciones de accesibilidad para personas con discapacidad, etcétera.

Más específicamente, en cuanto a la cuestión de si la utilización de uno u otro modelo supondría una reducción de costes para las Administraciones, estudios de consultoras independientes demuestran que hay que tener en cuenta los costes variables asociados al producto y a cada situación, tales como el servicio y soporte técnico, la actualizaciones periódicas, garantía del mismo y un largo etcétera, y fundamentalmente el analizar los gastos asociados durante toda su vida útil. Por tanto, asociar un modelo con la 'gratuidad' de sus productos es un planteamiento totalmente erróneo, ya que las Administraciones que quieran incorporarlo necesitarán un alto componente de gasto en servicios, lo que obviamente tiene un coste importante a ser tenido en cuenta.

A este respecto es importante señalar que la inmensa mayoría de los países europeos han ido paulatinamente desarrollando políticas neutrales en materia de adquisición de software, en las que de una manera o de otra se ha plasmado ese criterio. En el caso concreto del Reino Unido, nos encontramos con un país que ha sido pionero en la defensa de la neutralidad tecnológica en Europa. La actual política del Gobierno británico data de julio de 2002 y fue actualizada en 2004, introduciendo políticas neutrales en el tratamiento de los fondos públicos de I+D+i.

Esta política establece que los contratos públicos de tecnologías de la información se otorgarán caso por caso, en base a la oferta más ventajosa recibida, tanto en términos económicos como en términos del valor aportado ('value for money on a case by case basis').

En la actualidad, no vemos indicios de que la postura que ha tenido en todo este tiempo el Gobierno británico ante el software haya cambiado. La conclusión más importante que se extrae de encuestas realizadas entre los funcionarios británicos es que la industria de las tecnologías de la información está en plena ebullición y posibilita que los clientes dispongan de una oferta variada y competitiva, lo cual resulta ventajoso para todos.

Microsoft, en ese sentido, comparte el deseo de los Gobiernos europeos de contar con una fuerte industria de las tecnologías de la información en cada país. Por nuestra parte, las líneas prioritarias de acción en España incluyen tanto la ayuda a las Administraciones a desarrollar aplicaciones sólidas y sostenibles, fáciles de usar y que proporcionen una eficacia real en la prestación de servicios públicos a los ciudadanos, como la de impulsar el crecimiento del sector tecnológico español en general y del software en particular.

Nuestro modelo de negocio, basado en la cooperación con múltiples empresas colaboradoras locales, ayuda al desarrollo de una industria del software cada vez más potente y competitiva en cada país. Así, en Europa la colaboración con 800.000 empresas que utilizan la plataforma Microsoft para desarrollar sus propios productos hace posible que por cada euro facturado por Microsoft, los colaboradores locales generan unos 11 euros adicionales, creando decenas de miles de empleos directos e indirectos. Para concluir, desde Microsoft creemos firmemente que ambos modelos están llamados a coexistir y complementarse entre sí en la Europa del siglo XXI.

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