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Cómo enseñar a los hijos a ver la televisión

La televisión es un mal necesario, una ventana al mundo que entraña riesgos para la infancia pero que también ofrece oportunidades. Así ven los expertos a la caja tonta. En su opinión, los padres juegan un papel fundamental a la hora de enseñar a sus hijos cómo deben utilizar este medio de comunicación.

'La televisión es una forma de conocimiento de la realidad que es conflictiva, como todo en la vida. Los padres deben ayudar a los niños para que puedan aprovechar las oportunidades que ofrece', asegura Antoni Tort, profesor de pedagogía de la Universidad de Vic. 'Los hijos deben saber nuestra opinión de las cosas, saber qué nos gusta y qué rechazamos'.

Para Tort, tan importante es saber diferenciar entre programas convenientes y nocivos como conocer las preferencias de los hijos: 'Hay que descubrir cómo son ante la televisión, qué les gusta y qué les puede hacer daño. No todos son iguales'.

En opinión de este pedagogo el diálogo es fundamental, hay que debatir con los niños los programas que se consumen. 'Muchas veces es preferible ver programas duros, conflictivos, sobre los que se puede debatir después con los niños que dejarlos muchas horas solos, viendo todos los programas porque eso reduce la capacidad de juicio y de crítica'.

El diálogo es también un aspecto básico para Valentí Gómez i Oliver, presidente del Observatorio Europeo de la Televisión Infantil (OETI). 'La censura nunca funciona. Es tan malo que vean todo como que no vean nada. Lo ideal es que entre padres e hijos se confeccione la programación ideal'. Los contenidos de los programas infantiles deben ser, a juicio de Gómez i Oliver, éticos, informativos, educativos y que además entretengan. 'A los niños no se les puede pedir que vean sólo programas educativos porque a su edad esa exigencia produce a veces rechazo'.

El presidente de la OETI advierte de un error bastante extendido: 'Los padres creen que deben volcarse con la televisión que ven sus niños cuando estos tienen de tres a seis años. Pero el momento más complicado es a partir de los diez años, cuando los niños quieren ser adultos. Ahí es cuando más necesaria es la ayuda paterna'.

Aunque el papel de los padres es trascendental, no son los únicos sobre los que debe recaer la tarea de cuidar la televisión que ven los niños. 'Hay que pedir al Gobierno y a las cadenas privadas que cumplan las franjas protegidas. Muchos padres no tienen la posibilidad de estar con sus hijos y la responsabilidad sobre lo qué ven pasa a las canguros o a los abuelos que ni por edad ni por formación van a ejercer esa trabajo', explica María Luisa Chamorro.

Esta periodista dirige en Canal Sur el telediario infantil Acerca-T, que se emite de lunes a viernes durante 10 minutos. 'Casi todo lo que ocurre en el mundo se puede contar a los niños si se hace una forma instructiva y accesible', asegura.

Predicar desde el ejemplo

El papel de los padres a la hora de transmitir una cultura audiovisual a sus hijos no debe quedarse sólo en las palabras. 'Es poco lógico decir al niño qué debe ver y qué no y luego uno hacer todo lo contrario', asegura Valentí Gómez i Oliver, presidente de la OETI. 'Más que desde la censura la influencia paterna se ejerce desde la autoridad moral. Hay que evitar ver delante de los hijos programas que nosotros les prohibimos', añade este experto.

En opinión de Antoni Tort, profesor de Pedagogía de la Universidad de Vic, la hipocresía es el primer defecto que los niños detectan en sus progenitores. 'Si nosotros somos los primeros que nos saltamos a la torera las normas los hijos no nos van a tomar en serio', explica.

Este profesor pone un ejemplo: 'En teoría los deportes en la televisión deberían ser buenos para el niño, porque fomentan una serie de valores. Sin embargo, si el padre empieza a emular a Eto'o el futbolista que gritó 'Madrid, cabrón, saluda al campeón' tras ganar la Liga con el Barça con insultos a los rivales el niño va copiar ese comportamiento'.