Banca

Las fusiones obligan a la UE a revisar el modelo de supervisión

La lenta pero constante integración del sector financiero europeo empieza a poner de relieve las limitaciones del actual sistema de supervisión, anclado todavía en demarcaciones estatales. Bruselas estudia ya opciones supranacionales.

Un reciente estudio del departamento que dirige el comisario europeo de Economía, Joaquín Almunia, alerta sobre los riesgos que plantea la consolidación del sector bancario sin un marco de supervisión acorde a la nueva realidad.

'La estructura actual de supervisión quizá sólo siga siendo adecuada mientras la integración sea muy limitada, pero podría requerir un replanteamiento si la consolidación se acentúa', concluyen Christoph Walkner y Jean-Pierre Raes, autores del informe. 'La reforma atrae cada vez mayor atención entre los diferentes órganos competentes', reconoce.

El comisario de Mercado Interior, Charlie McCreevy, que ayer presentó un Libro Verde para recabar opiniones del sector sobre la regulación de los mercados financieros, admitía que 'la supervisión es el gran asunto que se deberá abordar en el futuro'.

Hay nuevos países de la Unión con el 98% de su sector en manos foráneas

El goteo de operaciones transfronterizas ha impulsado aún más el debate. El británico Barclays se hizo en 2003 con el Zaragozano. El logotipo del Santander se impuso el año pasado al del londinense Abbey National. El holandés ABN Amro y el BBVA pugnan por entrar en el mercado italiano.

Y la reciente ampliación de la UE no ha hecho sino aumentar la necesidad de buscar otro marco de supervisión, porque en los nuevos socios del Este la mayor parte del sector financiero pertenece a capital extranjero.

La legislación actual atribuye la vigilancia de los bancos transfronterizos, según los casos, a las autoridades del país de origen y a las de los países donde está presente. El sistema, dice Bruselas, tiene limitaciones cualquiera que sea el modelo (sucursales, filiales o fusión transfronteriza) que se elija.

En el caso de opas, la supervisión desde el país de la entidad compradora puede abocar a riesgos operativos y de gestión (desde el crédito descontrolado a problemas de solvencia). En especial, dicen los especialistas, en las fases iniciales de integración de las dos entidades.

Tres opciones se discuten, de momento, como posible solución. La más novedosa apuntaría a la creación de un supervisor europeo encargado sólo de la vigilancia de las entidades con dimensión continental. Esa alternativa mantendría la competencia de las autoridades nacionales respecto a la banca local.

Otra posibilidad supondría la designación en cada caso de un supervisor principal. La nacionalidad de origen de la entidad podría ser el elemento decisivo para esa elección. Este cambio, sin embargo, no resolvería el problema del escaso interés que un supervisor puede mostrar por las operaciones de una entidad allende sus fronteras.

La última es crear un supervisor único europeo, que podría nacer de la fusión de las autoridades nacionales o limitarse a una colaboración entre estos organismos. El BCE podría tener interés en asumir la competencia.

Crisis: La presencia en varios países aumenta el riesgo de contagio

La complicada gestión de la crisis de un banco nacional (del tipo de la de Eurobank o Banesto) parecerá sencillísima si llega a producirse alguna en un banco de dimensión europea. De entrada, según los expertos, la coordinación de las diferentes autoridades involucradas en la gestión (varios ministerios de Economía o bancos nacionales) será mucho más enrevesada que a nivel nacional.

Por otro lado, la insolvencia de un banco internacional puede desencadenar una batalla entre los diferentes gobiernos sobre la responsabilidad de posibles indemnizaciones o la asunción de pasivos.

A esto se añade el hecho de que la presencia de sucursales de una entidad en varios países aumenta el riesgo de contagio de una crisis.

A pesar de estas dificultades, la CE defiende la integración del sector financiero. Pero recomienda que en el futuro se acuerde un modelo único para los trámites de quiebra o rescate de un banco paneuropeo.

Reto: Posible conflicto entre el interés comercial y la economía nacional

La consolidación transfronteriza bancaria supone desafíos para la gestión macroeconómica de los gobiernos, sobre todo, si la expansión comercial se hace a través de sucursales y no de filiales. Las entidades internacionales con un balance de resultados saneado pueden sentir la tentación de mantener abierto el grifo crediticio incluso en mercados donde el Gobierno correspondiente esté propugnando una contención de los préstamos. 'El supervisor del país anfitrión de las sucursales tiene muy pocas posibilidades de influir la conducta de los bancos extranjeros', señala un informe sobre integración bancaria de la dirección general de Asuntos Económicos de la Comisión Europea.

Para los clientes del sector, sin embargo, la apertura del mercado sólo parece tener beneficios. 'Estamos totalmente a favor', afirma la asociación italiana de consumidores ante los repetidos asaltos al sector bancario de su país. 'Es un aldabonazo para aumentar la competencia'.