EDITORIAL

La inquietud de los empresarios

Los empresarios españoles siguen valorando con bastante optimismo la situación actual de la economía y la marcha de sus respectivos sectores y empresas. La percepción general cambia, sin embargo, cuando son preguntados sobre las perspectivas futuras. Factores como la fuerte subida de los precios del petróleo; la perspectiva de encarecimiento del crédito, apuntada ayer mismo por el vicepresidente, Pedro Solbes, y la creciente pérdida de competitividad en los mercados exteriores explican en buena parte la inquietud de los ejecutivos.

En la sexta oleada del Barómetro Empresarial Cinco Días-Metroscopia, los gestores valoran la marcha de la economía con 5,56 puntos (en una escala de 0 a 10), frente a los 5,70 del pasado mes de enero. Un descenso apenas perceptible que, sin embargo, se agrava cuando se les pregunta sobre las perspectivas futuras para la economía (5,1 puntos frente a los 5,6 del anterior sondeo). La inquietud queda reflejada de manera mucho más notable al exponer las previsiones para su industria o su propio negocio.

Pese a que las empresas cerraron 2004 con resultados récord y han arrancado el año con cuentas bastante robustas, el creciente recelo de los gestores queda claramente reflejado en las menores previsiones de beneficios, inversión, exportaciones y creación de empleo. Una percepción a la que sólo escapan los empresarios del sector de servicios y que sin duda jugará un papel importante en la toma de decisiones de las compañías a lo largo de los próximos meses.

El deterioro del optimismo es especialmente notable en el sector de la construcción, con descensos de casi un punto en las previsiones de evolución de la competitividad, los resultados y el incremento de plantilla. Algo que podría indicar que la actividad en este segmento empieza a tocar techo. Los empresarios de este sector son, además, los que se muestran más preocupados ante la posibilidad de un aumento de los tipos de interés, ya que ello incidiría directamente en el coste de las hipotecas y podría poner freno a la demanda de viviendas.

Este claro cambio de tendencia en las estimaciones a futuro no parece haber hecho mella por el momento en el tono vital de los empresarios, que sigue presentando los mismos niveles de moderado optimismo de hace tres meses. Sí ha incidido, en cambio, en la valoración que los encuestados hacen sobre la gestión del ministro de Economía.

De manera lenta pero constante, los directivos de empresa están perdiendo la confianza en la gestión de Solbes. El vicepresidente segundo, que hace tan sólo seis meses obtenía una valoración de 5,3 puntos y recibía más de 5,0 puntos de nota en todos los sectores, recibe por primera vez una puntuación inferior al nivel medio de la escala (4,9 puntos). Una pérdida de confianza que, probablemente, tiene más que ver con percepciones que con indicadores objetivables que justifiquen esta preocupación. Pero no hay que olvidar que las decisiones de las empresas, y con ello la evolución de la economía en general, se cimienta en buena medida en la percepción que los gestores tengan sobre las perspectivas futuras de la economía.