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'En cien años el invierno será similar al verano'

Es uno de los grandes estudiosos del cambio climático, un fenómeno que 'no es un juego de científicos'

Sus explicaciones tienen tono de fábula didáctica para hacer entender las consecuencias del cambio climático, un fenómeno al que dedica toda su pasión y oficio desde hace 20 años. Antonio Ruiz de Elvira es un referente dentro del estudio del clima en España y una voz activa al denunciar la necesidad de un desarrollo más sostenible. Ayer estuvo en el Instituto Francés de Madrid, en un debate con el director del Laboratorio de Ciencia del Clima francés, Jean Claude Duplessy, organizado por la Fundación Santander Central Hispano.

Pregunta Temperaturas veraniegas ya entrado octubre, huracanes como el Jeanne que ha azotado a Haití. ¿El cambio climático lo estamos viviendo hoy?

Respuesta Sí. Se trata de un cambio radical. A partir de 1880 se detecta un cambio en la tendencia de la temperatura media global que antes era descendente. En mil años la temperatura había disminuido en 0,4 grados y en los últimos 120 años ha ascendido 0,6. Huracanes siempre ha habido, lo preocupante es que los de alta intensidad sean más frecuentes. La temperatura, como el petróleo, fluctúa pero no llega a bajar.

'Que Rusia esté dispuesta a ratificar Kioto es sólo un gesto. De poco sirve'

P ¿Cuáles son sus previsiones?

R Si seguimos emitiendo gases contaminantes al mismo ritmo, en 50 años tendremos tres grados más de temperatura, y esto son temperaturas medias, lo que significa que en el polo subirá aún más y nos enfrentaremos a la inundación de muchas de nuestras costas. La subida de la temperatura no es lineal, pero desde 1990 se ha acelerado. Un fenómeno que estamos detectando ya es el desplazamiento hacia el norte del Chorro, una corriente de aire en el Atlántico que provoca las borrascas que traen lluvia a España. Se prevé que en cien años el invierno español sea muy similar al verano.

P ¿Qué opina de que Rusia haya decidido ratificar el Protocolo de Kioto?

R Lo valoro no porque sirva para remediar el cambio climático sino porque es un gesto importante. Es una señal hacia el mundo. La reducción en Europa no es significativa, de un 5% con respecto a 1990 y, además, Kioto no incluye a Brasil, China e India, que emiten, juntos, más que EE UU. Para que haya un cambio habría que reducir las emisiones de CO2 radicalmente y comenzar a confiar en otras fuentes de energía.

P Con lo que ha costado llegar a Kioto, ¿le parece poco plausible?

R Lo que ocurre es que el cambio de modelo energético no se percibe como una inversión, sino como una pérdida. Se trata de aumentar la eficiencia y de controlar el consumo, porque hay que recordar que la mitad de las emisiones de CO2 las producen los coches y medios de transporte, y un cuarto la calefacción y el aire acondicionado que consumimos.

P ¿Cómo ve las perspectivas en España de un cambio de modelo energético?

R España es puntera en fabricación de celdas fotovoltaicas, pero la gran mayoría se instalan en el extranjero. Habría que darse cuenta de que las nuevas tecnologías energéticas, como la solar que debería ser la gran apuesta, crean desarrollo, productividad y puestos de trabajo.

P ¿No le vence el desánimo?

R Me sucede cada semana unas cuantas veces pero sé que esto no es un juego de científicos. Es muy serio y por poco que se avance es importante. Nos jugamos mucho y aunque yo no lo vea, creo en mis hijos, en mis nietos y en la raza humana.