Deuda

Países con mala nota

Primero fue Japón y ahora le ha tocado a Italia. Ambos son de los pocos países industrializados que han merecido distinta nota por parte de sus examinadores. Y en el mismo examen.

Como si de una reválida se tratase, la deuda soberana de ambos Estados ha recibido un rating diferente por parte de dos de las principales agencias de calificación crediticia estadounidenses, Moody's y Standard & Poor's. Mientras la primera mantenía la solvencia de la bonos del Estado italianos a largo plazo en Aa2, la segunda decidía rebajarla de AA a AA- el pasado viernes debido 'al deterioro de las finanzas públicas'. El detonante ha sido el aumento del déficit del país transalpino, 'que se ha incrementado significativamente en 2004, y que podría ampliarse en 2005 si el planeado recorte fiscal de unos 12.000 millones de euros (el 0,9% del PIB) se lleva a cabo', señala Standard & Poor's.

La distinta valoración entre dos agencias no es muy habitual, aunque se ha dado anteriormente. Para Carlos Winzer, vicepresidente senior de Moody's, no es extraño que esto suceda. 'En las calificaciones de Egipto, Suráfrica e incluso España ha sucedido y es consecuencia de las distintas valoraciones que se tienen sobre las perspectivas de un país', señala Winzer.

Las dos grandes agencias han discrepado al calificar la deuda de Italia, pero el diferencial de tipos de los bonos no se ha movido

La metodología suele ser la misma pero puede variar en algunas consideraciones. Mientras en S&P se tienen en cuenta aspectos cuantitativos (incorporan ratios económicos y financieros y también de los pasivos, entre otros) y cualitativos (riesgo políticos) por igual, en Moody's se priman los cualitativos y aspectos como el entorno competitivo o la regulación toman mayor protagonismo.

No obstante, y aunque, los criterios a la hora de valorar los riesgos de un emisor pueden no coincidir en algunos aspectos, las agencias suelen emitir el mismo dictamen sobre un emisor de deuda soberana. Y cuando no coincide, no suele ser muy bien recibido. 'Los inversores no aceptan de buen grado que dos agencias establezcan distintos niveles de solvencia para un mismo activo, de hecho lo consideran poco serio', señala Beatriz Merino, analista de Standard & Poor's en Londres. Winzer, por su parte, considera que esta diversidad de opiniones favorece al mercado.

Las repercusiones de una rebaja en la calificación pueden dejarse notar de forma importante. Los inversores pueden demandar un mayor diferencial (mayores tipos de interés) en los bonos a cambio de afrontar un mayor riesgo crediticio, como indica la rebaja en la calificación. En estos casos, sin embargo, el mercado suele quedarse con la calificación más conservadora, 'con lo cual el coste de emisión de la deuda se hace más caro y el inversor puede arañar una mayor rentabilidad', explica Winzer. Por el lado contrario, los precios de los bonos ya emitidos caerán. 'En el caso italiano, sin embargo, no ha sucedido nada, el diferencial se ha mantenido estable', explica Merino.

Por poner un ejemplo, la deuda soberana española tiene una calificación de Aaa por parte de Moody's, AA+ por Standard & Poor's y AAA de Fitch, mientras que los bonos alemanes merecen una nota de Aaa, AAA y AAA en cada agencia. ¿Esto qué significa? Que los bonos españoles son casi tan seguros como los alemanes, ya que la triple A podría traducirse como la capacidad de pago extremadamente fuerte, frente a la capacidad adecuada con riesgos en el medio plazo de la triple B o la quiebra o suspensión de pagos de la C y D.

Otra manera de ver la solvencia de un país es con el diferencial que ofrecen los bonos. Habitualmente una rentabilidad similar de los bonos españoles y alemanes refleja seguridad, mientras que a medida que aumenta el diferencial el riesgo crediticio aumenta. En el caso contrario, cuando se mejora la calificación sobre un país, el Estado puede rebajar la rentabilidad de sus bonos al entender que son más seguros. 'Algo que no siempre ocurre', explica Merino.

Pero el aumento o disminución de la rentabilidad de los bonos no es la única consecuencia, ya que como señala Merino, 'puede haber inversores que tengan restricciones y sólo se les permita tener posiciones en los activos más solventes'. Esto, que sucede con algunos fondos de inversión, incide también en el interés de la deuda.

Tanto los países como las empresas están sometidas constantemente a la lupa de las agencias y cualquier movimiento o dato inesperado puede provocar una variación de su nota. Es responsabilidad, por lo tanto, de los emisores, vigilar que no baje su nivel.

PREGUNTA Y RESPUESTA ¿Para qué sirven las calificaciones crediticias?

P¿Qué es y para qué sirve la calificación crediticia?

REl rating o calificación crediticia es un indicador que mide la salud financiera y el perfil económico de una empresa, gobierno o administración pública. Es, por lo tanto, una estimación futura de la probabilidad de un incumplimiento. Las calificaciones soberanas evalúan los riesgos crediticios de los gobiernos nacionales.

P¿Quién otorga a un país o compañía un determinado rating?

RLas agencias de rating, sociedades independientes que se dedican a analizar la calidad crediticia de los diferentes emisores a corto, medio o largo plazo. Las tres agencias de referencia en el mundo son Moody's, Standard & Poor's y Fitch IBCA. Las tres suelen utilizar una nomenclatura similar pero con ciertas peculiaridades.

P¿Qué criterios se tienen en cuenta para elevar o rebajar la calificación crediticia de la deuda de un país o una compañía?

RAunque tienen en cuenta criterios comunes, cada agencia profundiza más en unos u otros aspectos. Por regla general, se tienen en cuenta aspectos cuantitativos y cualitativos. Los primeros, por ejemplo, incorporan índices de desempeño económico y financiero, como el nivel de ingreso y la estructura económica o las perspectivas de crecimiento. En lo que respecta al análisis cualitativo, se consideran los cambios políticos.

P¿Qué tipo de calificaciones crediticias hay?

RDe menor a mayor riesgo de inversión se situaría primera en la escala la letra A, que es la que presenta pocas expectativas de riesgo para la inversión, en la zona media estaría la letra B, que conlleva posibilidades de riesgo, y en la parte baja estaría la C, que indica que existe un alto grado de incumplimiento. Este último rating corresponde, por ejemplo, a los bonos basura. Dentro de cada apartado o categoría, las agencias lo subdividen en tres niveles de matizaciones añadiendo otra letra y números del 1 al 3. Así nos podemos encontrar con AA1, AA2, AA3 y A1, A2 y A3.

P¿Qué supone un aumento o disminución del rating?

RCualquier variación puede suponer un aumento o reducción de la prima de riesgo o diferencial de tipos de interés (spread) demandado por los inversores para ese crédito. Por ejemplo, pasar de AAA a AA puede tener un aumento de rentabilidad de entre 10 y 25 puntos básicos (o centésimas de punto).