Juicio

Ackermann defiende la prima a los directivos de Mannesmann

Ackermann fue incluso más lejos y aseguró que 'es crucial' que se puedan pagar 'bonus basados en el rendimiento'.

Los hechos se remontan a 2000. En pleno proceso de adquisición de Mannesmann por parte de Vodafone, el consejo de vigilancia, del que formaba parte Ackermann, aprobó indemnizaciones multimillonarias para determinados ejecutivos de Mannesmann.

Fue el caso del ex presidente Klaus Esser, que recibió 30 millones cuando salió de la operadora, después de pelearse durante meses contra la opa lanzada por Vodafone y recomendar finalmente a los accionistas que la aceptaran. La fiscalía les acusa de violar la Ley de Sociedades Anónimas.

Este caso no sólo amenaza carreras como la del presidente del principal banco europeo -si es condenado, deberá abandonar el cargo y dañaría la imagen del grupo-. El juicio puede cambiar radicalmente la toma de decisiones empresariales en Alemania. Los cuatro imputados aseguran que aprobaron los pagos por la buena labor de los directivos de Mannesmann, que durante los meses de resistencia a la opa hostil de Vodafone lograron elevar el valor en Bolsa de la compañía alemana hasta los 70.000 millones de euros . La fiscalía asegura que estos pagos tenían el objetivo de comprar a los ejecutivos de la operadora alemana. Según la defensa, las bonificaciones que se pagan en Europa son ridículas en comparación con EE UU, pero incluso en aquel país la retribución por primas empieza a cuestionarse, como demostró la dimisión del presidente de la Bolsa de Nueva York, Richard Grasso.

Los protagonistas del caso

Josef Ackermann Presidente de Deutsche Bank

El ejecutivo suizo afronta con optimismo el juicio que puede quitarle su puesto al frente del gigante bancario. Deutsche Bank apoya públicamente a su primer presidente no nacido en Alemania, el directivo que reestructuró la entidad y la sacó de las pérdidas que marcaron la última etapa de su antecesor, Rolf Breuer. Este último, presidente de la patronal bancaria, ha sido condenado por haber roto el secreto bancario y haber dudado de la solvencia del grupo editorial Kirch.

Klaus Esser Ex presidente de Mannesmann

Desde que entrara en el grupo en 1977 hasta que se marchó tras su absorción por Vodafone, se convirtió en el artífice de la travesía del centenario grupo desde el negocio del carbón al de la telefonía móvil. Y eso que su campo de acción fue siempre el departamento financiero, el que suele poner trabas para la expansión empresarial. Suya fue una frase clave en el mundo de los negocios alemán: 'Todo el mundo puede tener grandes ideas, pero es necesario poder pagarlas'.

Klaus Zwickel Ex presidente de IG Metall

Como antiguo dueño y señor del mayor sindicato de Europa, IG Metall (cerca de tres millones de afiliados), cuya presidencia abandonó el pasado verano, Zwickel pasó por los consejos de vigilancia de la mayor parte de los grupos industriales alemanes Volkswagen, Mannesmann, BMW o BfG Bank-. La voz más alta y radical del sindicalismo germano comenzó su carrera en la enseñanza primaria, aunque poco después entraría en el mundo del motor como obrero.