COLUMNA

El futuro se encarece

En 1993 la OCDE (Paul van den Noord y Richard Herd) elaboró un informe, calculando el valor de los pagos por pensiones y el ingreso por cotizaciones a la Seguridad Social en siete países desarrollados, entre los que no se incluía a España. El saldo, con grandes diferencias, era negativo en todos los países estudiados, y más en los que tenían un Estado del bienestar amplio y los que contaban con un sistema de pensiones basado en el reparto. Un estudio posterior del equipo del profesor Barea hizo el cálculo para el caso español obteniendo cifras que estaban entre las más altas.

Desde entonces la investigación de expertos como, I. Visco, S. J. Chand, A. Jaeger y J. Coppal, entre otros, aportó datos, análisis y proyecciones que detectaban las mismas tendencias. La preocupación derivada de esos cálculos tuvo que ver con la firma del Pacto de Toledo y con algunas reformas sociales que ahora están en primer plano de la actualidad en Francia, Alemania e Italia, entre otros países.

El Fondo Monetario Internacional, en su revista del tercer trimestre de 2003, volvió sobre el tema con un artículo del subdirector del departamento de finanzas públicas -The Economist hizo una glosa-, con desglose de los conceptos que incrementan el gasto, una llamada de urgencia y varias propuestas.

Un fondo de reserva para las pensiones, como el que se forma en España, es un blanco tentador para los políticos

El coste subiría por los cambios demográficos asociados al aumento de la esperanza de vida y la caída de la fecundidad, cambios climáticos, cambios económicos que intensificarán la conexión entre países dificultando el gravar al capital y obligando a recargar otras figuras tributarias, coste de protección frente a la inseguridad creciente y cambios técnicos que, junto al aspecto positivo del aumento de la esperanza de vida, harán más cara la atención geriátrica. Según sus cálculos, en el caso de España en el año 2002 la deuda pública explícita estaría por debajo del 50% del PIB, pero, si se añade la implícita, que es la necesaria para atender el gasto sobrevenido, habría que multiplicarla por varios enteros.

El autor, Peter Heller, señalaba que se agota el tiempo para resolver las dificultades fiscales que plantea la situación descrita y sugiere más análisis a largo plazo, revisión del proceso presupuestario para que se adecúe a ese horizonte, reformas que reduzcan los compromisos asumidos, gestionar el riesgo en las políticas sectoriales, flexibilidad, coordinar las políticas internacionalmente y reducir o eliminar el porcentaje que representa la deuda pública sobre el PIB.

La visión pesimista derivada de la proyección de datos y tendencias presentes podría ser contrarrestada por otros factores, que van desde el rápido aumento de la productividad y del empleo, al efecto de la inmigración, la contribución del atraso en la edad de jubilación, la incidencia de la subida o descenso del tipo de interés y del crecimiento económico, y la voluntad de pagar por parte de los contribuyentes. Incluso la creación de un fondo de reserva, como el que se está formando en España, ha merecido consideración, obviamente positiva, pero mencionando que es preferible reducir la deuda porque esos superávit son un blanco tentador para políticos que podrían destinarlos a cualquier otra finalidad.

Los riesgos se reconocen y la conveniencia de una acción temprana también se reconoce, pero, en la disyuntiva de tratar con un problema cierto en el presente y otro probable a medio o largo plazo, el enfoque político suele priorizar el primero, especialmente si no se tienen responsabilidades de gobierno ni expectativas de tenerlas, o bien si es posible mejorar la expectativa de voto con un planteamiento que prescinda del efecto a largo plazo de las decisiones del momento.

Para afrontar con seguridad retos futuros, en la incertidumbre que supone tratar con datos económicos y, especialmente demográficos, a largo plazo, lo más apropiado es sanear las cuentas públicas y favorecer el crecimiento a fin de tener la mayor flexibilidad, empleo y fuente de recursos posibles.