'Acción de oro'

El Gobierno permite a Telefónica vender el 50% de Móviles

Las modificaciones acometidas por el Gobierno en la Ley de Acompañamiento a los Presupuestos para adaptar la acción de oro a los dictados de la Unión Europea suponen un cambio radical en la gestión que podrá hacer Telefónica con sus dos grandes filiales, la de móvil y la que opera la telefonía fija en España.

Hasta ahora, el ex monopolio tenía que pedir autorización al Gobierno para vender cualquier participación en Telefónica Móviles y Telefónica de España, aunque sólo fuera un título. Después de los cambios, la libertad será absoluta siempre que no implique la pérdida de control.

Así lo recoge la nueva regulación. En ella, además del cambio general que anunció el Gobierno del antiguo régimen de autorización previa -la denominada acción de oro- a un sistema de notificación, se han incluido también finalmente medidas particulares para cada una de las empresas afectadas.

El Ejecutivo también reduce los controles sobre la filial de telefonía fija

TELEFÓNICA 3,51 -1,93%

En las referidas a Telefónica, el Gobierno especifica que la operadora sólo tendrá que notificar 'la enajenación o gravamen' de las acciones que posee en Móviles o su filial de telefonía fija cuando 'suponga la pérdida de control de la misma o la venta de una participación superior al 50%'.

Y lo mismo es aplicable para el caso de que sea Telefónica Móviles la que quiera vender parte de su capital en la participada que se encarga del negocio celular en España.

La única salvaguarda que introduce el Gobierno es la calidad de las participaciones vendidas, que tendrán que ser financieras. El objetivo de la norma es dar la mayor flexibilidad y así cumplir con los requerimientos de Bruselas. Pero el Ejecutivo tampoco quiere dejar a estas empresas sin protección alguna y de ahí los controles sobre el carácter de las participaciones vendidas.

El nuevo régimen ha tenido muy buena acogida entre las involucradas. 'Se gana en flexibilidad y en libertad de actuación empresarial', explican fuentes cercanas a estas sociedades.

El caso más claro en este sentido es Telefónica Móviles, que cotiza en Bolsa desde hace más de tres años. A pesar de que su capital fluctúa libremente en el parqué, su matriz ha tenido que pedir y esperar autorización del Gobierno para disponer de cada acción que ha querido vender o intercambiar.

Ahora, Telefónica podrá decidir sin filtros sobre el destino del 92,44% del capital de Móviles que está en sus manos, con el límite del 50%. Y podrá hacerlo tanto para ampliar la participación que cotiza en Bolsa como para, por ejemplo, dar entrada a Portugal Telecom en el capital de su filial o utilizar sus acciones como moneda en adquisiciones.

Más improbable parece una aplicación inmediata de la nueva normativa que tenga como protagonistas a Telefónica de España o a la filial nacional de móviles. Ambas forman parte del negocio estratégico de su matriz y no está prevista su salida a Bolsa.

Libertad total para participaciones 'financieras' de más del 10%

La nueva libertad de Telefónica con el capital de sus filiales no es la única gran novedad que introduce la regulación sobre la acción de oro. Otro cambio significativo es el que da la posibilidad a cualquier inversor de tener más de un 10% en el capital, algo que hasta ahora requería el visto bueno previo del Gobierno.

En su parte general, la nueva normativa sigue exigiendo notificación para adquisiciones superiores al 10% del capital de las empresas con acción de oro. En la parte particular de cada empresa, sin embargo, matiza este concepto. Así sucede con Telefónica, donde especifica que 'como consecuencia de su condición de sociedad cotizada' se exceptúan del régimen general de notificación 'las adquisiciones meramente financieras que no tengan por objeto la participación en el control y/o gestión de Telefónica y Móviles'.

Esta disposición afecta igualmente a Endesa, Iberia e Indra, que también podrán tener accionistas con más de un 10% del capital sin el visto bueno gubernamental.

Con esta modificación, el Gobierno pretende dar libertad de operación a los fondos y otros tipos de sociedades de inversión, pero también a cualquier comprador. Puede ser incluso un competidor, puesto que basta con que califique de financiera su adquisición.

Para evitar sustos, el Gobierno ha establecido que estas participaciones vuelvan a la regla general -es decir, necesitarán ser notificadas- en cuanto el comprador muestre deseos de participar en el control de la compañía.

Menos trabas para la venta de edificios

1 Más allá de las ventas de participaciones en el capital de grandes filiales o de las compras de títulos, la nueva regulación sobre la acción de oro que se le aplica a Telefónica desde el pasado 1 de enero y hasta el 18 de febrero de 2007 tiene efectos incluso en los edificios. El real decreto de 10 de enero de 1997 que regulaba hasta ahora al ex monopolio en esta materia exigía el visto bueno del Gobierno para la venta de un amplio número de inmuebles.

2 Esta normativa ha obligado a Telefónica a un largo y burocrático proceso justo en el momento en que ha puesto en marcha un plan de eficiencia inmobiliaria con el que pretende vender 465 edificios para obtener unos recursos de 1.000 millones de euros. Con ellos pagará la construcción de la Ciudad de las Comunicaciones y reunirá en ella a la práctica totalidad de sus trabajadores en Madrid.

3 Casi cada edificio que se ha puesto a la venta ha requerido, primero, la aprobación del Gobierno, y después, cambios en la calificación urbanística, en caso de que fuera necesario. Ahora, sin embargo, la nueva ley deja fuera de las exigencias a un alto número de inmuebles.

4 Pese a los cambios, Telefónica todavía sigue sujeta al régimen de notificación en varios tipos de posesiones, entre ellas todas las que albergan centrales de telecomunicaciones de tránsito o internacionales. Tampoco puede vender con libertad determinados equipos o infraestructuras, así que el Gobierno sigue controlando los destinos de la red de telefonía fija que cubre todo el país y de las mejoras que de ella se han hecho con fibra óptica o mediante cable coaxial.