Electricidad eólica

Nuevos vientos para la energía británica

Reino Unido es el país más ventoso de Europa, pero, hasta ahora, no había aprovechado el potencial energético de esta fuerza de la naturaleza. Sin embargo, el Gobierno de Tony Blair está decidido a cambiar esta situación y ha diseñado un ambicioso plan eólico que poblará las aguas de las costas este y oeste del país (desembocadura del Támesis, East Anglia, Solway Fitrth y norte de Gales) con más de 3.000 molinos que proporcionarán una potencia de 6.000 megavatios.

El plan, presentado recientemente por la ministra de Industria y Comercio, Patricia Hewitt, tiene la particularidad de que los molinos se instalarán mar adentro, a siete kilómetros de la orilla. Las torres se elevarán 80 metros sobre el nivel del mar y se prolongarán otros 20 metros bajo el agua y dentro del lecho de arena. Las aspas medirán 50 metros de largo. Estas enormes dimensiones harán imposible su transporte por carretera, por lo que deberán construirse en lugares que permitan llevarlas en barco.

El coste global de este megaproyecto se estima en unos 8.500 millones de euros. Constará de unos 10 parques de hasta 300 torres cada uno, que formarán 'la instalación eólica acuática más grande del mundo y también la más avanzada tecnológicamente con molinos de última generación', explicó Hewitt.

El plan ayudará a crear 20.000 nuevos empleos y a lograr el objetivo de que en 2010 el 10% de la energía total sea renovable

La energía procedente de los molinos será almacenada en un transformador situado en el mar y transportada a la red eléctrica nacional a través de un cable submarino.

Tanto organizaciones ecologistas, como la industria han aplaudido el nuevo plan eólico, que, según Hewitt, 'ayudará al Gobierno en su objetivo de lograr que en 2010 el 10% de la energía proceda de fuentes renovables y a reducir los gases de efecto invernadero en un 12% en la próxima década'. Asimismo, añadió, hará posible la creación de 20.000 nuevos empleos en construcción e ingeniería.

En opinión de la ministra, la respuesta de la industria está siendo muy positiva. Más de una treintena de compañías ya ha solicitado licencia para la construcción y la explotación de las torres a Crown Estates, el organismo que regula los derechos marítimos en Reino Unidos.

Empresas candidatas

Firmas con experiencia en la explotación de plataformas petrolíferas y de gas en el Mar del Norte y empresas suministradoras de electricidad como PowerGen, Innogy, Scottihs & Southern y Scottish Power, se encuentran entre los grupos que optan a las licencias. El gigante petrolífero Shell también ha mostrado su interés en participar en el proyecto y las empresas danesas Vestas y NEG Micon, que cuentan con factorías en Gran Bretaña, esperan lograr contratos en el nuevo plan.

Cuando todos los parques eólicos estén construidos, producirán electricidad para dar energía a ocho millones de personas, el 15% de la población británica. Los críticos del proyecto señalan el alto coste de este tipo de energía y recuerdan que el viento sólo sopla el 30% del tiempo. Grupos como Greenpeace responden que la energía eólica es mucho más eficiente que la nuclear o la de centrales térmicas, no genera residuos y sus costes se reducirán a medida que se generalice.

Impacto en el paisaje y muerte de pájaros

Una de las razones por las que la energía eólica había fracasado hasta ahora en Reino Unido era la oposición de las poblaciones de las áreas donde se querían instalar las torres con el argumento del impacto en el paisaje. Por ello, este país que dice tener el 40% de los vientos en Europa tiene sólo 1.029 molinos, que generan un total de 586 megavatios, según los datos de la Asociación Británica de Energía Eólica.

Estas cifras sitúan a Gran Bretaña muy por detrás de Alemania, con 12.000 MW, España (5.000 MW) y Dinamarca (casi 3.000), líderes europeos en el uso de esta energía alternativa.

El ambicioso plan eólico de 3.000 molinos anunciado ahora por Patricia Hewitt puede cambiar las tornas. El hecho de que las torres se vayan a instalar cinco millas mar adentro dejará sin argumentos a los que dicen que este tipo de instalaciones estropean el paisaje, dice la ministra.

'En días nublados (mayoría en el clima británico), los molinos apenas serán visibles y en días claros su apariencia será similar a la de mástiles de barcos'.

La única organización ecologista que ha puesto pegas al plan es la Real Sociedad para la Protección de Pájaros, que ha mostrado su preocupación por el peligro que las torres suponen para las aves migratorias, que pueden chocar con los molinos y morir o desorientarse con el ruido.

Las torres han probado ser beneficiosas para otras especies. La experiencia danesa con este tipo de molinos en el mar muestra que en las bases de las torres se crean rápidamente colonias de crustáceos, que atraen a aves acuáticas y a peces.