EDITORIAL

Buenos deseos del BCE

El BCE es cada vez más optimista sobre la recuperación de la economía de la zona euro. En su informe mensual de agosto asegura que 'hay cada vez más razones para esperar que la actividad económica se recupere gradualmente en el segundo semestre de 2003 y se fortalezca aún más en 2004'. Son, en realidad, buenos deseos que el BCE basa en la estabilización -que no recuperación- de la confianza, en la esperanza del crecimiento del consumo, en la evidente contención de la inflación, un nivel de tipos de interés 'apropiado' y un aumento de la demanda externa del que ve indicios crecientes.

Con éste, ya son al menos tres los años consecutivos en que muchos expertos pronostican la recuperación para el segundo semestre del ejercicio correspondiente. Es deseable que el BCE acierte esta vez. De hecho, el sector de servicios creció en Europa el mes pasado por primera vez en el año y la confianza en Alemania mejoró por tercer mes, las grandes empresas empiezan a incrementar las ganancias -aunque parten de un ejercicio previo muy malo- y el mismo BCE se ha encargado de vaticinar el final de la crisis de la banca europea también antes de fin de año.

El mismo economista jefe del BCE, Otmar Issing, precisa, sin embargo, que 'no hay razones para la euforia'. Y así es. El informe no puede ocultar que los riesgos persisten y que es necesaria una 'mayor corrección de los desequilibrios' fuera de la zona euro -en clara referencia al déficit de EE UU- porque podrían obstaculizar la recuperación de ésta. La incertidumbre sobre el alcance del ajuste en las empresas para aumentar la rentabilidad es otra de las incógnitas.