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Fondos

Estilos ante el cambio de ciclo

A la hora de crear una cartera de inversión hay que tener en cuenta múltiples factores como la región, la divisa o los sectores en los que es preferible invertir. Entre estos factores, ha cobrado especial importancia en los últimos años el estilo de gestión que aplican los diferentes fondos de inversión, y que pueden marcar la diferencia según el momento del ciclo económico en que se invierta. Básicamente existen dos estilos de gestión, crecimiento y valor, que históricamente se han comportado de manera inversa en función de la situación de la economía y el mercado. No obstante, aunque en un momento determinado pueda salir mejor parado un estilo frente a otro, no conviene jugar a acertar cuál se comportará mejor a corto plazo, sino confiar en que a medio plazo las ganancias puntuales de uno pueden paliar las pérdidas del otro.

Los fondos de crecimiento invierten en compañías que tienen un elevado potencial de crecimiento a largo plazo. Entre ellas se han situado tradicionalmente las tecnológicas, los medios de comunicación, las compañías de telecomunicaciones... Empresas, en definitiva, llamadas a obtener un crecimiento muy fuerte de sus beneficios con el paso del tiempo, pero que a corto plazo pueden ser muy volátiles.

Los fondos de valor, por su parte, se centran en compañías que pueden estar temporalmente de capa caída en el mercado, con lo que su precio en Bolsa no se corresponde con su valor real, pero debería en un futuro cuando el mercado se percate de ello. La diferencia entre compañías de valor y compañías de crecimiento básicamente es su precio. Las primeras están baratas en el mercado, mientras que las segundas están caras, pero los gestores que apuestan por ellas están dispuestos a pagar esa prima debido a su potencial.

'Las compañías de crecimiento han pasado de la exuberancia positiva de finales de los años noventa a sufrir un grave retroceso en los últimos años, tanto en rentabilidad absoluta como en términos relativos frente a las de valor', explican los gestores de la holandesa ABN Amro Asset Management. Para Ramón Pereira, director general de Franklin Templeton en España, lo que ha sucedido es que muchas compañías que eran de crecimiento hasta el año 2000 hoy son claramente de valor. 'Puedes encontrar fondos de valor de toda la vida con telecos dentro', señala.

Afirman los gestores que existe cierta confusión a la hora de asociar el comportamiento de los fondos de valor y crecimiento con el ciclo económico. Muchos inversores creen que la mejora de la economía debería provocar una mejora de los valores de crecimiento, lo cual no es del todo exacto. 'En teoría, las auténticas compañías de crecimiento deberían proporcionar un aumento de los beneficios superior y constante, independientemente de la fase del ciclo económico en la que se encuentran', explican en ABN Amro Asset Management. 'Las acciones de valor deberían registrar una evolución bursátil superior durante las recuperaciones cíclicas del mercado al beneficiarse de su mayor sensibilidad al ciclo económico'. No en vano, las acciones de valor tienen tal condición porque en un momento determinado se encuentran infravaloradas. Cuando el ciclo repunta y aumentan sus expectativas de beneficio, recuperan el valor perdido.

La historia ha confirmado este comportamiento, pero sólo hasta cierto punto. A finales de los años noventa, a medida que se formaba la burbuja tecnológica, esta relación quedó rota, afectada por la denominada exuberancia racional del mercado. Las compañías de crecimiento acapararon ganancias en Bolsa que en muchos no se correspondía con sus expectativas de beneficio. No eran, por tanto, auténticas compañías de crecimiento.

A partir del año 2000, al estallar la burbuja, sucedió exactamente lo contrario. En un entorno bajista para el ciclo económico, las compañías de valor registraron un comportamiento mejor que las de crecimiento, que acusaron los excesos de irrealidad de años anteriores.

En los momentos actuales de cambio de ciclo es importante no dejarse llevar por apuestas concretas a corto plazo hacia un estilo u otro. 'Un estilo de gestión basado estrictamente en criterios de valor no parece el más aconsejable en estos momentos cuando la recuperación de las Bolsas ha venido de la mano de una recuperación económica en la segunda mitad del año', sostienen en Crédit Agricole Asset Management. 'Por el contrario, las compañías llamadas de crecimiento podrían presentar todavía un riesgo alto, ya que la recuperación de la economía global sigue siendo incierta y no homogénea'. Esta gestora francesa recomienda buscar un punto intermedio, es decir, lo que se conoce como Garp (siglas en inglés de crecimiento a precios razonables). 'Este estilo nos puede permitir beneficiarnos de la recuperación de la economía global si finalmente se produce, sin olvidar la rentabilidad que ofrecen los dividendos pagados por las compañías, muy interesantes en momentos de bajos tipos de interés', añaden.

En todo caso, a largo plazo, a más de cinco años, la rentabilidad absoluta de los fondos de valor y de crecimiento suele ser igual, si bien los de valor son menos volátiles, porque siguen menos al mercado. 'El mejor estilo depende del riesgo que esté dispuesto a asumir el inversor', afirma Pereira.

Riesgos de saturación en Europa

Los años noventa provocaron la explosión del mercado europeo de fondos de inversión, que ha crecido desde comienzos de la pasada década cerca de un 500%. Sin embargo, la crisis de los últimos tres años ha levantado voces que advierten de una posible saturación del mercado, al haber mucha más oferta de la que los inversores pueden absorber. De esta situación se hace eco Morningstar en un informe que acaba de publicar. Según esta compañía de análisis de fondos existen varios factores que indican que se ha producido una saturación del mercado.El primero de ellos es el hecho de que el tamaño del mercado ha descendido en los últimos tres años y se ha ralentizado el ritmo de nuevas aportaciones por parte de los inversores. Los fondos mixtos y de renta variable llegaron a sufrir reembolsos netos a lo largo de 2001 y 2002. Entre tanto, el número de fondos disponibles en el mercado ha seguido creciendo, aunque eso sí, a menor ritmo en los últimos años que durante los noventa. El problema, según Morningstar, es que existe una oferta excesiva en ciertas familias de fondos. El 53% de toda la inversión colectiva europea son fondos de renta variable, la mayoría de los cuales invierte en compañías de elevada capitalización y en estilos de gestión mixtos, es decir, que combinan valor y crecimiento. 'Los gestores no están explotando las oportunidades de diversificación que hay en el mercado', señala el informe. 'Tendría sentido introducir nuevos fondos que no inviertan en los nichos más poblados'.Otro de los factores que avisa sobre una posible saturación es el relativo a la desaparición y a la fusión de fondos. Hace dos años, desaparecía una media de 50 fondos por mes. Actualmente se liquidan 150, es decir, tres veces más. La tendencia contraria se observa en la aparición de nuevos fondos. A comienzos de 2001 nacían 150 fondos al mes, frente a los 50 de media que se registran en la actualidad. 'El lanzamiento de fondos ya no es una receta de éxito para traer dinero nuevo. Los inversores han perdido el apetito por nuevos productos', explican en Morningstar. Lo sorprendente, además, es que la mitad de los nuevos lanzamientos ha sido de fondos de renta variable y con estilos de gestión utilizados masivamente por los gestores. El resultado es que los nuevos fondos han atraído poco dinero. Disponen de un patrimonio medio de 11 millones de euros, frente a los 32 millones de los fondos que ya existían en el mercado.Todos estos factores denotan saturación, según Morningstar, aunque con matices. 'Esto no significa que no exista espacio para crecer o que los nuevos lanzamientos estén condenados al fracaso. El inversor europeo no necesita más de lo mismo. Hay muchas oportunidades para los fondos que sean eficientes en términos de costes y ofrezcan verdaderos beneficios de diversificación'.La compañía de análisis de fondos cree que la saturación persistirá en Europa según avance la internacionalización y el registro transfronterizo de fondos. Las gestoras se verán obligadas a recortar costes y a especializarse a medida que los inversores eleven sus exigencias y aumente la competencia. Asimismo, los esfuerzos para atraer clientela tenderán hacia una mayor transparencia e información para el inversor final, así como al asesoramiento y a la calidad del servicio. 'El lanzamiento de fondos se recuperará cuando lo hagan los mercados', vaticina el informe. 'Pero para tener éxito, los nuevos fondos tendrán que ofrecer verdaderas oportunidades de diversificación'.

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