EDITORIAL

Vía libre para Trichet

El suspiro de alivio de las autoridades comunitarias se oyó ayer en toda Europa. Jean-Claude Trichet, gobernador del Banco de Francia, fue absuelto de los cargos de haber ayudado, como director del Tesoro, a maquillar las cuentas de Crédit Lyonnais -en aquel momento el mayor banco de Francia- de los años 1992 y 1993. El fiscal pedía al menos 10 meses de cárcel para el virtual sucesor de Wim Duisenberg al frente del BCE.

Hasta ayer, el futuro de la autoridad monetaria europea estaba pendiente de un juez. Trichet es, desde 1998, el hombre de Jacques Chirac para presidir el BCE, tras el compromiso no escrito franco-alemán que desembocó en el nombramiento de Duisenberg, una figura de consenso, para la primera parte del mandato de ocho años. Una sentencia condenatoria hubiera descalificado a Trichet y hubiera abierto serias incógnitas en el proceso de sucesión, con el consiguiente efecto sobre la credibilidad de la institución.

Aunque falte saber si la fiscalía apelará la sentencia -dispone para ello de diez días hábiles-, el juez ha despejado el camino a un economista de elevado prestigio, con dilatada experiencia en política monetaria y amplio respaldo de la comunidad financiera internacional. Además, Francia ya ha anunciado que aprovechará la cumbre de la UE en Salónica del próximo fin de semana para reafirmar su candidatura.

Con Trichet al frente del BCE no habrá que esperar cambios sustanciales en la política monetaria, pero sí más rapidez en las decisiones. Al tiempo, la personalidad del banquero galo seguramente tendrá más influencia que Duisenberg. El holandés se irá con el deber cumplido, tras un mandato con más luces que sombras, y la elegancia de haber facilitado una imprescindible transición ordenada.