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Guerra en Irak

Los responsables económicos confían en una leve recuperación tras el conflicto

Responsables de la economía de EE UU empiezan a hacer declaraciones para inyectar optimismo entre inversores, empresas y consumidores. El miembro de la Reserva Federal Anthony Santomero se apresuró ayer a decir que el crecimiento económico estadounidense 'mejorará gradualmente' tras el fin de la guerra en Irak.

'El crecimiento estadounidense es posible que se acelere hasta tasas de entre el 3% y 4% a finales de año y principios del que viene', dijo Santomero.

Si bien añadió que 'es demasiado pronto para predecir cómo se comportará la economía estadounidense, incluso aunque buena parte de la incertidumbre sobre la guerra ya se ha disipado'. 'Además, es especialmente difícil prever cómo evolucionarán las cosas en los próximos meses', indicó.

Desde el 12 de marzo, cuando alcanzó su máximo de 33,20 dólares el barril de brent, el precio del crudo ha caído un 25%, primero por las expectativas de guerra y después por el conflicto. Mientras que el índice de confianza de los consumidores de la Universidad de Michigan -uno de los principales indicadores para medir dicha confianza- ha repuntado en abril hasta 83,2 puntos desde los 77,6 registrados en marzo, cuando se inició el conflicto.

Algunos expertos, como los economistas de Credit Suisse, consideran que la economía estadounidense saldrá más beneficiada por el fin de la guerra y la caída de los precios del petróleo, por la simple razón de que registran un mayor consumo energético.

En cualquier caso, los analistas de UBS Warburg creen que los peores presagios de la guerra que apuntaban fuertes daños en las economías mundiales por el precio del petróleo y las amenazas terroristas, no se han cumplido y 'como resultado de esto, la economía estadounidense no se ha visto tan perjudicada como esperaban los mercados' en los días previos al conflicto.

Ayer se conoció que los inventarios de las empresas estadounidenses se incrementaron en febrero a su nivel más alto desde septiembre de 2001, según un informe del Gobierno, en el que también se refleja que las ventas registraron la mayor caída en un año, con una reducción del 1%, el mayor derrumbe desde noviembre de 2001.

Los inventarios de los minoristas, manufactureros y mayoristas aumentaron un 0,6% en febrero, a una tasa anual desestacionalizada de 1,15 billones de dólares, tras haberse incrementado un 0,3% en enero. Este aumento fue mayor que el previsto por Wall Street, que pronosticó para febrero un avance del 0,3%.

En Europa, aunque existe un sentimiento más generalizado de pesimismo que en Estados Unidos, también hay síntomas esperanzadores en el terreno económico.

Los economistas de Credit Suisse han calculado que la zona euro mejorará su crecimiento en el primer trimestre del año pese al impacto de la guerra. Según sus previsiones -que se basan en los datos de producción industrial, ventas minoristas de Francia y Alemania, así como en las ventas de automóviles-, el PIB de los Doce podría crecer en el entorno del 0,5% entre enero y marzo.

Esto supondría una sustancial mejora respecto a las previsiones hechas hasta ahora (la oficina de estadística europea, Eurostat, baraja un comportamiento del PIB de los Doce de entre el 0,2,% y el -0,2%. para el primer trimestre.

Pese a todo, los indicadores adelantados en Europa apuntan en estos momentos hacia un crecimiento más débil, al menos en la industria, para el segundo trimestre del año.

En este escenario, los presidentes del Banco Central Europeo, Wim Duisenberg, y del Bundesbank, Ernst Welteke, coincidieron ayer en defender la actual posición de los tipos de interés y recordaron, en ambos casos, que hace falta otro tipo de actuaciones distintas a la rebaja del precio del dinero para relanzar el crecimiento económico en Europa.

En concreto, Duisenberg no dudó en afirmar que una nueva reducción de los tipos 'difícilmente' haría desaparecer las incertidumbres que pesan sobre la economía y tampoco restablecería la confianza en los consumidores y empresas, aseguró.

Por lo que se refiere a las economías asiáticas, éstas se han visto menos afectadas por el conflicto en Irak, según coinciden todos los expertos y responsables económicos.

El Gobierno japonés mantuvo ayer sin modificaciones su valoración mensual de la economía para marzo. Aunque también anunció futuros deterioros de esta valoración por los efectos negativos de la guerra y, sobre todo, de la propagación en Asia de la neumonía atípica. El informe del Ejecutivo nipón vaticina mejoras moderadas en la economía japonesa si Estados Unidos logra una 'recuperación sostenida', pero aconseja cautela por las repercusiones de la guerra en Irak.

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