Escándalo contable

Euronext abre una investigación sobre el 'caso Ahold'

Euronext comunicó ayer, a través de Euronext Amsterdam, que ha abierto la investigación basándose en el artículo 28 de su reglamento, que establece que las compañías cotizadas deberán publicar 'de forma inmediata cualquier hecho o circunstancia que pudiera tener un efecto material en el precio de las acciones'.

Ahold dijo el pasado lunes que ha descubierto manipulaciones contables en su filial estadounidense Foodservice que la van a obligar a disminuir sus beneficios de 2001 y 2002 en 500 millones de dólares (unos 450 millones de euros). La noticia provocó un colapso en la cotización de sus acciones, que cayeron un 63%.

En la sesión de ayer, los títulos de Ahold siguieron cayendo y cerraron con un descenso del 8,9%. La compañía vio como las principales casas de análisis bursátil rebajaban el precio objetivo de sus acciones y el mercado reaccionó castigando el valor. Y lo hizo teniendo en cuenta, además, que la compañía holandesa no ha cerrado la crisis y esta a la espera de que concluya la investigación interna abierta para cuantificar exactamente el daño que las manipulaciones contables van a causar en su balance.

De hecho, la compañía no ha dado detalles aún sobre el impacto teórico que tendrá en su cuentas las investigación que ha abierto en su filial argentina Disco, donde sospecha que se han llevado a cabo 'transacciones ilegales'.

El caso Ahold, que se ve ya como una renovación e impulso del clima de falta de confianza que atenaza a los mercados desde escándalos como los de las empresas estadounidenses Worldcom y Enron, fue tratado ayer por la ministra de Justicia alemana Brigitte Zypries, quien aseguró que 'Europa tiene ya su primer gran escándalo empresarial, lo que nos obliga a hacer todo lo posible para recuperar el clima de confianza de los inversores en el mercado de capitales'.

La ministra alemana hizo estas declaraciones al anunciar los planes elaborados por el Gobierno germano para permitir mayor poder de control de los accionistas sobre los ejecutivos de las compañías, a los que podrán demandar por ocultación de información. Las penas máximas que la legislación germana prevé imponer por este tipo de delitos será de cinco años de prisión.

Por su parte, un portavoz del comisario de Mercado Interior de la Comisión Europea, Frits Bolkestein, explicó que el caso Ahold no puede 'provocar un estado de pánico en la Unión Europea, que debe centrarse en mejorar los sistemas de supervisión y en mejora el cumplimiento de las normas contables'.

Normalidad

Por otro lado, la filial española de Ahold aseguró ayer que 'continuará con normalidad la actividad del grupo en España'. La empresa quiso así tranquilizar a su proveedores y clientes, informa Efe.

Fuentes de la patronal de fabricantes de alimentación y bebidas (FIAB) indicaron que la crisis de Ahold 'no parece preocupante, ya que este grupo cuenta con una liquidez suficiente, tal y como demuestran las adquisiciones realizadas en España'.

En paralelo, buena aparte de los analistas aseguraron que Ahold deberá ahora acelerar su política de venta de activos anunciada el pasado mes de noviembre para recortar su abultada deuda.

En paralelo, aseguran que tras el escándalo la compañía se verá forzada a recortar el valor contable de algunos de sus activos en más de 1.000 millones de dólares. La compañía adquirió Foodservice por 3.600 millones de dólares y ahora tendrá que revisar este valor en su cuentas.

Expertos holandeses reconocían ayer que 'Ahold tardará años en restaurar la confianza del mercado. Ahora mismo, la sensación que existe en el mercado es que el ex consejero delegado de la compañía construyó un imperio con muy poca salud'.

La asunción de responsabilidades

La crisis de Ahold y la acusación contra cuatro ex directivos de la estadounidense Qwest, en ambos casos por irregularidades contables, han vuelto a poner sobre la mesa el debate de las responsabilidades de los ejecutivos, justo cuando en España está en plena efervescencia el dictamen de la Comisión Aldama, y de la validez de los sistemas de contabilidad y control de los resultados que presentan las grandes corporaciones en todo el mundo. Si a raíz del caso Enron saltaron por los aires la credibilidad de muchas firmas auditoras -incluso se llevó por delante a la prestigiosa a Andersen- y se puso en entredicho la famosa invulnerabilidad de la SEC, ahora es el sistema europeo el que debe pasar la prueba de fuego del caso Ahold. Otro aspecto del problema es la rapidez y la contundencia de la actuación de la justicia. En el caso de EE UU, su actuación ha sido rápida y flexible, puesto que se permite paliar parte del daño causado a accionistas o empleados mediante indemnizaciones. En Europa, ese mecanismo se ha aplicado en alguna ocasión, aunque no es una práctica habitual. En cualquier caso, habrá que ver si la crisis del grupo holandés emprende el camino judicial.