Elecciones

Bush tiene la reelección fácil porque la seguridad prima sobre la economía

Pese a las coincidencias que aparentemente presentan, George W. Bush tiene más fácil la reelección como presidente de EE UU de lo que lo tuvo su padre en 1992. Si bien la desaceleración económica y el conflicto contra Irak imprimen profundas semejanzas entre ambos procesos, los expertos electorales sostienen que las diferencias pesan, en esta ocasión, en favor de Bush hijo.

Así lo aseguran algunos de los expertos estadounidenses en consultoría política que participaron la semana pasada en Madrid en el Seminario Internacional de Dirección de Campañas Electorales organizado por la Universidad George Washington.

Paul Lutzker, consultor político con experiencia en EE UU, Latinoamérica y España, defiende que el actual presidente es mejor comunicador de lo que nunca lo fue su padre y que en 1992 fue Bill Clinton quien, principalmente, ganó las elecciones. 'Ahora los demócratas están intentando organizarse, pero aún están muy dispersos', reconoce este experto que trabajó para el comité nacional del Partido Demócrata.

La capacidad de Bush hijo de comunicación y de empatía con el ciudadano medio es una de las características principales que destacan estos expertos. César Martínez, responsable de la campaña de Bush para captar el voto latino en las elecciones de 2000, insiste, además, en la gran victoria que supuso hace dos años para Bush conseguir el apoyo de electores tradicionalmente demócratas, como los hispanos.

'Clinton era un comunicador nato y Bush tiene el don de hablar directamente a la gente. Es un animal de campaña', afirma.

Martínez reconoce que un deterioro de la economía podría pesar en contra para la reelección. El eslogan 'es la economía, estúpido' que marcó las elecciones de 1992 ha cambiado por 'es la seguridad'. El 11 de septiembre ha cambiado la política y, sin duda, las campañas electorales en EE UU', afirma.

Otros expertos ponen en cuestión, cuando menos, esta afirmación. 'EE UU vive aún bajo el impacto de los ataques terroristas pero en este campo se han realizado pocos avances concretos, Osama bin Laden sigue libre, nada se sabe de los responsables de los ataques con ántrax, cada poco hay alertas de nuevos ataques... Y eso acabará pesando sobre el electorado si, además, se ve afectado por un entorno económico negativo', asegura Peter Fenn, consultor del Partido Demócrata.

Para Martínez, Bush cuenta con un riesgo adicional para sus posibilidades de reelección: el exceso de confianza. 'La victoria de los republicanos en las pasadas elecciones legislativas ha sido, en buena medida, una victoria personal de Bush. Y en ese entorno es más fácil perder la iniciativa y el liderazgo que le ha caracterizado en este tiempo de mandato', sostiene.

Gore y Edwards lucharán por el liderazgo demócrata

Bush padre se enfrentó en 1992 a un fuerte rival demócrata, Bill Clinton, que finalmente acabaría ganándole las elecciones. No es el caso de George W. Bush. Tras el fracaso de Al Gore en las elecciones presidenciales de 2000, cuando todo jugaba a su favor para la elección, el Partido Demócrata ha perdido el referente en su liderazgo y en sus mensajes, como se ha podido comprobar en las pasadas elecciones legislativas. Peter Fenn asegura que la lucha por el liderazgo estará reñida entre los demócratas y que cada vez gana más adeptos la tesis de apostar por una cara completamente desconocida 'que pueda reinventarse a sí mismo'. Aunque Fenn reconoce que Gore intentará la reelección y que cuenta con opciones para ello, da un nombre como alternativa con posibilidades: John Edwards, senador por Carolina del Norte.