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Coyuntura

Greenspan cree que las Bolsas seguirán cayendo pese a la mejora económica

Aunque las incertidumbres señaladas al principio de año no se hayan terminado de resolver, 'la economía de EE UU ha tenido la capacidad de responder a una serie de problemas, la caída de los mercados, la fuerte contracción de las inversiones y los trágicos sucesos del 11 de septiembre', explicaba ayer el presidente de la Reserva en las primeras líneas de su discurso ante el Senado de EE UU.

Según Greenspan, los fundamentos de la economía están preparados para encarar un periodo de crecimiento sano y duradero. Por ello, el gobernador no ha dudado en elevar sus previsiones de crecimiento respecto a las publicadas en febrero, además de decir que el desempleo se va a estabilizar en el año entre el 5,75% y el 5,5% mientras la inflación se mantiene bajo control. Para venir a apuntalar su tesis, ayer se dio a conocer el dato de producción industrial, que por sexto mes consecutivo registró una subida del 0,8%

Pero aunque la economía se recupera de la recesión en la que entró en marzo del año pasado, Greenspan no dejó de enfatizar que los escándalos corporativos que se han ido conociendo hasta ahora suponen un riesgo para la economía. En este sentido, expresó su temor de que los mercados financieros sigan sufriendo. Según el presidente de la Reserva, 'la posibilidad de que sigan apareciendo revelaciones de mala gestión' puede seguir empujando los mercados hacia las pérdidas 'e inhibir el mantenimiento del gasto entre consumidores y empresas'.

En su discurso, el responsable monetario enfatizó que las inversiones de las empresas comienzan a repuntar después de una larga travesía por el desierto, aunque de una manera muy tímida. La Bolsa y su difícil futuro, tal y como lo ve Greenspan, no es la única preocupación. Se mantienen como riesgos otros posibles ataques terroristas y 'eventos políticos globales'.

'Los efectos de las recientes dificultades permanecerán, pero a medida que vayan desapareciendo, la economía de EE UU está preparada para volver a un camino de crecimiento sostenido', dijo, aunque concedió que los 'empresarios todavía se mantienen escépticos ante el rebote de la economía'.

El mercado esperaba con ansiedad las palabras de Greenspan, después de que el presidente, George Bush, haya fracasado en la última semana en clamar el nerviosismo de los inversores. El senador demócrata, Paul Sabarnes, se hizo eco ayer de este detalle. 'Cuando empezó usted a hablar, señor Greenspan, el Dow y el Nasdaq caían. Quiero remarcar que las bajadas del Dow son menores ahora y el Nasdaq sube'. El gobernador esbozaba una media sonrisa de sorpresa.

Los mercados respondieron, en parte, al mensaje tranquilizador de Greenspan sobre tipos de interés. Aunque últimamente se ha llegado a especular con una rebaja más, la mayoría de los analistas considera que con la inflación bajo control, la Reserva Federal no tendrá prisa por subir tipos antes de la próxima primavera. Greenspan recordó el último sesgo dado por la institución, en el que se explicaba que no había razones aún para endurecer la política monetarias porque, a su juicio, hay que dar tiempo a que se maduren las consecuencias de los recortes. Greenspan también aludió al mercado de la vivienda para recalcar que los bajos tipos han propiciado un endeudamiento en hipotecas que ahora no se puede asfixiar.

Buena parte del discurso de Greenspan gravitó duramente sobre el mayor riesgo que desde su punto de vista existe: el efecto de la desconfianza en los mercados. 'La falsificación y el fraude son altamente destructivos para el mercado libre de capitales y minan nuestra sociedad', dijo el gobernador.

En el turno de preguntas y respuestas y sin sacar a colación las 'exuberancias irracionales' que ya describió en los noventa, Greenspan sí que utilizó un cierto cinismo para decir que tampoco le extraña lo que se está viviendo. 'Hemos visto cifras pro forma durante meses cuando el mercado estaba en sus máximos y era la contabilidad más imaginativa que he visto jamás. No creo que alguna gente no supiera lo que estaba pasando', dijo. '¿Todo el mundo lo sabía?' preguntaban desde la mesa los senadores. 'No todo el mundo, me refiero a los analistas'.

Greenspan no evitó entrar en una de las cuestiones que más ha criticado en los últimos años, las opciones sobre acciones que en los noventa 'perversamente crearon incentivos que artificialmente inflaron los beneficios para mantener los precios de las acciones en alza'. El presidente de la Reserva hizo un llamamiento a una contabilidad más acorde con lo que son, un gasto.

Más preocupado por el déficit fiscal que por el de cuenta corriente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El presidente de la Reserva Federal está preocupado por el incremento del déficit público porque está convencido de que a menor déficit el crecimiento es más rápido. Su crítica se produce días después de que la Administración de George Bush diera a conocer que el déficit de este año será de 165.000 millones de dólares, unos 60.000 más de lo inicialmente previsto. Greenspan dijo que hay que reducir más los gastos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

'La mejor manera en la que una economía puede funcionar es manteniendo bajo el gasto y los impuestos'. El banquero central volvió a alertar sobre la sostenibilidad del sistema cuando los hijos del baby boom se retiren. 'Tenemos un compromiso con el futuro y me preocupa que se haya roto la responsabilidad fiscal'.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Greenspan también le tocó, a instancias de los senadores, valorar la teoría del secretario de Estado del Tesoro, Paul O'Neill sobre el déficit por cuenta corriente. 'Está equivocado', dijo para luego matizar: 'El déficit por cuenta corriente es una estadística con mucho significado, pero no es necesariamente malo (...). Un déficit por cuenta corriente debe correr paralelo a que se mantenga una entrada de capitales en superávit'. Una tesis, también compartida por O'Neill, que la caída de las Bolsas y la depreciación del dólar amenazan con truncar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La máxima autoridad monetaria de EE UU fue muy cauto en este punto. Aunque no apostó por un mayor deterioro del dólar frente al euro, el presidente dijo que no hay nada más difícil que predecir el valor de la divisa. Aun así, recordó recientes comentarios en el mercado sugiriendo que los escándalos empresariales han sido los responsables de la caída del dólar y dijo que algunos de esos comentarios 'han extrapolado la tendencia de la caída'.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Greenspan pidió cautela en las previsiones que desde el Gobierno se puedan hacer sobre la evolución del dólar.

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