La CE pide a España un mayor esfuerzo en la política de pensiones

El programa de estabilidad del Gobierno español para los ejercicios presupuestarios de 2001 a 2004 superó ayer el examen comunitario. 'La evolución [fiscal] en España', señaló el comisario de Asuntos Económicos, Pedro Solbes, 'se muestra en términos generales satisfactoria'. El Gobierno de José María Aznar mantiene su objetivo de equilibrio fiscal para este año y el próximo, y confía en obtener un superávit del 0,1% en 2004 y del 0,2% un año después.

'Las proyecciones presupuestarias a medio plazo son en general prudentes', diagnostica la Comisión. Sin embargo, Bruselas observa con inquietud la evolución a más largo plazo. El perfil demográfico de España, que la Comisión califica de 'problemático', siembra dudas sobre las futuras 'consecuencias presupuestarias del envejecimiento'.

'A este respecto', lamenta la Comisión, 'el programa actualizado no ofrece suficiente información sobre las medidas previstas a fin de garantizar la sostenibilidad del régimen de pensiones públicas a largo plazo'.

El Departamento de Asuntos Económicos acusa a los planes del Gobierno español de poco ambiciosos e incompletos. Hasta ahora, afirma la Comisión, la única medida de algún calado 'es el Fondo de Seguridad Social creado en el año 2000, que se prevé alcance el 1% del Pib en 2004'.

Para Bruselas, el programa de estabilidad presentado por España 'no refleja la gravedad del problema'. Los proyectos de reforma de las pensiones ni siquiera, se queja la Comisión, van acompañados de un calendario detallado.

Vaguedades e imprecisión son las principales lacras que la Comisión ha encontrado en el programa español. 'En futuras actualizaciones se insta a España a detallar su estrategia'.

Autonomías

Solbes pidió también a España especial cautela en la aplicación del programa dada la estructura administrativa de un país 'donde los Gobiernos regionales disponen de considerable autonomía'.

La CE elogia, en este sentido, la reciente Ley General de Estabilidad Presupuestaria que impone a las comunidades autónomas el compromiso del equilibrio fiscal.

Aunque Solbes no aboga por un modelo determinado de disciplina, se felicita 'por la participación de todos los niveles de la Administración en el mantenimiento de la disciplina presupuestaria'. Bruselas también celebra la reciente transferencia de competencias en materia fiscal y de gasto (sanidad) a las comunidades autónomas.

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