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Asia encara la crisis con recortes de los tipos de interés

La dependencia de las exportaciones de los países asiáticos en desarrollo ha provocado que la crisis mundial, encabezada por Estados Unidos, lastre su crecimiento económico, que se verá reducido a un 3,4%, frente al 7% previsto. El recorte de los tipos de interés ha sido una de las armas más utilizadas para no sucumbir a la crisis.

El gobernador del Banco Central de Filipinas, Rafael Buenaventura, anunció el jueves pasado la alta probabilidad que existe de que la entidad decida esta semana un nuevo recorte de los tipos de interés. El año 2001 se inauguró con un precio del dinero del 13,5% y en la actualidad está al 8,25%. Entre medias, 10 recortes distribuidos a lo largo de 11 meses. Es la respuesta a una crisis global que también se ceba con las economías asiáticas en desarrollo.

Sin embargo, Filipinas no se encuentra entre los países más afectados por la crisis, por no depender tanto de las exportaciones. Lo contrario ocurre con Malaisia, por ejemplo, cuyas ventas al exterior alcanzaron el 109,9% del producto interior bruto (PIB) en 2000. En Singapur y Hong Kong estos porcentajes se elevaban hasta el 149,2% y 124,6%, respectivamente.

Según los datos del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), el valor de las exportaciones se contraerá un 5% este año, frente al 20% de aumento de 2000 y el 8% de subida previsto para este ejercicio en abril.

Tanto Singapur como Hong Kong, que se engloban entre los países más industrializados de la zona, siguen a Filipinas en cuanto a sus políticas monetarias aplicadas. En el caso del primero, el recorte ha sido este año de 400 puntos básicos, hasta situar el precio del dinero en el 5,5%. En cuanto a Hong Kong, la rebaja acumula 411 puntos básicos, hasta el 2,28%.

Taiwan, India y Corea del Sur también optaron por los recortes del precio del dinero para estimular la economía.

Otros países, como Indonesia o Tailandia, prefirieron, sin embargo, descartar esa medida por las presiones inflacionistas, e incluso los han subido; a un elevado 17,58% en el primer caso y al 2,5% en el segundo.

La eficacia de los recortes han quedado, sin embargo, en entredicho. "En la mayoría de los casos la relajación monetaria no ha conducido a un expansión significativa del crédito", recoge el BAD en su último informe.

Algunos analistas consideran que la alta dependencia de las exportaciones hace que una política monetaria laxa no sea suficiente para estimular las economías de estos países. La pequeña participación de la demanda interna en el PIB explica que, incluso si ésta mejorara, el efecto en el crecimiento no sería notable.

Estados Unidos dirige

Para conseguir un buen resultado es indispensable que las economías más grandes, sobre todo la de Estados Unidos, se recupere y sus importaciones repunten. Es por ello que los expertos consideran que, frente a los recortes propios, el impulso viene de la mano de las rebajas del precio del dinero aprobadas en EE UU.

Además, la demanda interna también está débil y los consumidores prefieren no endeudarse por lo que pueda venir. "Los ratios préstamos/depósitos están en sus mínimos de 20 años. Las empresas asiáticas exhiben un apalancamiento financiero considerablemente bajo", afirma Ajay Kapur, analista de Morgan Stanley. "Salvo las economías desarrolladas, las cuentas de los consumidores están inmaculadas, la morosidad es baja", añade.

El 11 de septiembre supuso además un duro golpe para estas economías. "La relajación monetaria y más políticas fiscales expansionistas deberían ayudar a revitalizar la demanda", afirman desde el APEC (Foro de Cooperación Económica del Asia-Pacífico), pero "desafortunadamente los recientes ataques terroristas en Estados Unidos han nublado nuestras perspectivas a medio plazo, añadiendo incertidumbre sobre el plazo y la fuerza de la recuperación económica global".

Los atentados contra Estados Unidos han aplazado la recuperación en todo el mundo y la mejoría en los países en desarrollo asiáticos se espera para finales de 2002, "basándose en la premisa de que las exportaciones tocarán fondo a finales de 2001 o comienzos de 2002", afirman desde el BAD. No obstante, para el próximo año las previsiones de crecimiento también se han visto reducidas. De un 6,1% hasta el 4,5%.

 

El estímulo de las políticas fiscales

La coyuntura internacional golpea duro en los países asiáticos en desarrollo y, ante la caída de las exportaciones, vuelven la cara hacia la demanda interna para estimular la actividad. Además del abaratamiento de los créditos, que en muchos casos no basta, los Gobiernos han apostado por recurrir a sus políticas fiscales. En respuesta al batacazo mundial que auguraron los atentados del 11-S, varios de estos países aprobaron Presupuestos extra.

Singapur, que hasta esa fecha había aplicado pocos estímulos fiscales, anunció a mediados de octubre un segundo paquete de estímulo extra al Presupuesto, por un valor del 7% del PIB. Malaisia también adoptó la misma política y ese mismo mes anunció un segundo paquete de estímulo que alcanzaba el 1,3% del PIB.

Hong Kong, Corea del Sur y Taiwan también han apostado por presentar Presupuestos extra.

El más exitoso ha sido sin duda China, que, con una política fiscal expansiva, ha mantenido intacta su previsión de crecimiento del 7,3% para este año.